Escritor

Etiqueta: poemas del caminante

Porque la vida tiene secretos

Porque la vida tiene secretos
que no cuenta a la muerte.
Porque en el camino se encuentra
el cielo de las cosas no dichas.
Porque la luz no es siempre blanca
y el sol de color amarillo.
Porque la tierra es frágil
con el hombre y su destino.
Porque la tristeza calla
cuando la vida recobra su alegría.
Porque nada es lo que parece
nada nos será prohibido.
Porque es libre el hombre
abrirá al fin sus ojos.

© Poemas del caminante, 2005.
© Ilustración de AFC, Mintxo.

El norte no es como el sur

El frío ha respirado con fuerza
el polvo de esquinas y tejados.
El norte no es como el sur
cuando caen las hojas del otoño.

El paseante sale del portal
y se dirige al centro de la ciudad.
El caminante sale de su escondrijo
frotándose las manos.

El viento tiene dedos invisibles
que palpan la costura de las calles.
El parque un traje caro
recién estrenado para la fiesta.

La avenida una vieja chaqueta
con un pañuelo nuevo.
Callejones de segunda mano
que limpia la nieve en vano.

Se espera a que las palabras
muden de vida con las estaciones.
El norte no es como el sur
cuando caen las hojas del otoño.

© Poemas del caminante, 2005.

¿Qué puede hacer un hombre cuando no tiene nada?

¿Qué puede hacer un hombre
cuando no tiene nada?
¿Qué puede hacer una mujer
cuando no encuentra a nadie?

¿Qué puede hacer la vida
para no atraer a la muerte?
¿Qué el pasado para cambiar
el curso del presente?

¿Qué el presente
para incidir en el futuro?
¿Qué será del mañana
que nos espera a todos?

Es necesario recordar
con la fuerza de la memoria.
Ser fuertes y no llorar.
Ser hijos de nuestro tiempo.

En el silencio no olvidar
el sufrimiento de tantos.
Abrazarse a la justicia
que llegará pese a todo.

Un poema de Poemas del caminante, 2005.

Kepa Murua retrata la evolución de Vitoria en su libro «Poemas del Caminante»

El Correo, diciembre, G. Ayuela, 2005.

«A través de mis paseos, me di cuenta de que tenía una mirada diferente de Vitoria». Kepa Murua definió ayer de esta manera la semilla que ha terminado germinando en un libro compuesto por 50 poemas y otras tantas ilustraciones creadas por Mintxo Cemillán y que retratan a una ciudad «moderna» y «diferente». Poemas del Caminante recoge en sus 109 páginas la evolución que han sufrido en los últimos años los edificios y las calles de Vitoria, así como el cambio de sus habitantes o la llegada masiva de inmigrantes y nuevas generaciones.

El protagonista de esta nueva obra del escritor y editor de Bassarai no es otro que la escultura de ‘El Caminante’, «el emblema de la ciudad». Retocando los textos que le iban surgiendo y reescribiendo sus poemas intentó «dar vida» a la espigada figura de acero de la calle Dato. «Quería que comenzara a andar, a hablar, a mirar, a pensar en voz alta y a describir la ciudad que él ve como un testigo mudo».

En la piel de ‘El Caminante’, por tanto, fue escribiendo un libro pensado «en la ciudad de Vitoria, en sus ciudadanos y lectores». Para ello se decantó por un lenguaje simple y directo, «como si fueran susurros entendibles por cualquiera». No en vano, pese a esta aparente sencillez, el libro alberga una carga de profundidad entre sus líneas. «Se cuentan cosas y se retrata la ciudad con ideas de una modernidad radical».

Los 50 dibujos realizados por Mintxo Cemillán, por su parte, son de una «belleza misteriosa», señaló Kepa Murua. «Ha dibujado cada poema, se ha dejado llevar por una frase, por una sentencia, por algún detalle y ha colocado con libertad el plano visual y urbano del poemario».

 

Detalle de una página de Poemas del caminante, de AFC, Mintxo.

Exquisita fusión de poesía e imagen en «Poemas del caminante»

ZAZPIKA 361 ZK. diciembre 2005

Poemas de caminante es un exquisito libro en el que dialogan entre sí dos artes, en este caso pintura y poesía. Las imágenes las aporta Fermín Cemillán, que realiza unas obras de gran sensibilidad e intimismo figurativo. Y la palabra corre a cargo de Kepa Murua, quien se pone en la piel de una persona que llega a una ciudad desconocida para quedarse. A través de sus poemas, el lector viaja hacia el pasado del sujeto poético, el presente que va descubriendo y hacia el futuro de una ciudad que abre a sus ojos.

Imagen de la ciudad

El País, enero 2006

Alfredo Fermín Cemillán, pintor, y Kepa Murua, poeta, han dado a la imprenta a cuatro manos el volumen Poemas del Caminante, editado por Bassarai con la ayuda del Ayuntamiento de Vitoria en una fórmula editorial que cada vez es más frecuente. En una cuidada edición, el libro ofrece poemas ilustrados en tono pastel.

La ciudad posee su observador, que la contempla en la modernidad: se trata del paseante o el viandante, el flâneur de Baudelaire. El poeta en este caso ha preferido una figura distinta, «el caminante», alegoría que se une al camino a la ruralidad. El caminante que llega a la ciudad, en este caso Vitoria, nombrada en más de una ocasión en el libro, muestra la curiosidad ante una situación distinta a su actividad.

A Murua le gusta mantener una voz poética que se crece en la extrañeza. Mira, ve y muestra lo extraño, esa otra vida interior de las cosas. En este libro la expresión poética es más clara, una voz que se acerca a veces a la expresión popular, que se sirve del paralelismo (creación literaria en la que se basa la poesía tradicional) y de las frases acumulativas. Pero en esta poesía quedan algunas características de la obra anterior: un regusto por cambiar del plano de la descripción al plano de la experiencia interna, de la visión exterior a la interior, que crea un desequilibrio en la percepción.

La mirada extraña y extrañada del caminante, que se sitúa a la vez dentro y fuera de la ciudad, es circular y en su movimiento se preocupa de las distintas formas de la urbe y de lo que esconde: miedo, misterio, ternura, amor, visión, observación.

Jon Kortazar

Funciona con WordPress & Tema de Anders Norén