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Elegancia en Pompas de papel

“Elegancia” en radio Euskadi, una entrevista de Kike Martín, 13 de septiembre de 2021.

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© Km, 2021.

Usted siga haciendo sus vestidos y no se meta en nada

Página de Elegancia, Menoscuarto Ediciones 2021.

Elegancia en «Qué leer»

Revista «Qué leer», novedades editoriales, verano 2021.

Creador de belleza

Reseña de Elegancia en la revista argentina El Corredor Mediterráneo, julio de 2021, nº 963, por C. G.

Elegancia no es una nueva biografía sobre Cristóbal Balenciaga, aunque bien podría parecerlo; o por lo menos no lo es a la manera en la que suelen aparecer publicadas las vidas de los grandes personajes. Esta pequeña novela de Kepa Murua es una vida novelada o poetizada, un retazo de los apartes más importantes del hermoso vestido que es la vida del modisto: el Costurero Bueno, Creador de Belleza, como el mismo escritor lo llama.

Los capítulos que la conforman son el interior de la costura, los detalles sutiles del armazón y del pensamiento que salen a la luz gracias a la pluma del escritor, como una suerte de analogía con la aguja y el hilo. Las partes de la historia son como las partes de ese vestido, lleno de formas que, en este caso, son las voces mismas de los personajes que también existieron y que en vida acompañaron a Balenciaga; a veces quien habla es él mismo, o la madre, pero todavía así, los pensamientos y conversaciones que se sostienen en el texto guardan muy bien lo más profundo de la vida del Maestro, de su intimidad, casi como si fuera él mismo quien escogiera las palabras con las que quiere ser nombrado, pues no es desconocida la discreción con la que manejó su vida más íntima, la misma discreción que mantuvieron sus más allegados y familiares.

El poeta y escritor escoge muy bien el material con el que cuenta esta historia: palabras delicadas, musicales, el paisaje de las costas vascas y sobrias descripciones de las ciudades en las que fundó sus talleres, son las que mejor pueden hablar de un hombre de tal magnitud.

Dice Balenciaga en la novela: “necesito cortar y coser como otros necesitan respirar, como otros necesitan cantar o pintar o escribir.”. Lo ha dicho el personaje y también Kepa Murua.

© Fotografía: Raúl Fijo.

Unir los retales de una vida

Reseña en La Opinión de Málaga, José Antonio Sau, 4 de julio de 2021.

Kepa Murua recrea en ‘Elegancia’ la vida del gran diseñador vasco Cristóbal Balenciaga, una efímera, pero bella biografía novelada.

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No tengo mucha idea de moda, la verdad. Es algo que debía confesar en algún punto de mi vida y he aprovechado estas páginas literarias para decirlo. Es una revelación cómplice con usted, lector, que seguramente acuda a este suplemento a refugiarse del ruido y la tristeza y busque sosiego y buenas recomendaciones literarias. No sé mucho de moda ni me interesa en absoluto ese mundo. No he asistido jamás a pasarela alguna ni creo que lo haga antes de hacer mutis por el foro, ojalá tarde muchos años. Pero sí sé quién es Cristóbal Balenciaga. Es una figura de la moda, pionera, uno de esos gigantes del buen gusto y la elegancia que nos dejó el maldito siglo XX y que en mi escueto imaginario de la moda relaciono con la Callas, Onassis o Jackie Kennedy (igual no vistió nunca a ninguna de esas damas), pero que, a decir de los expertos, fue decisivo en las generaciones posteriores de modistos, diseñadores y sastres. En cierta forma, fue un adelantado a su tiempo y un gran humanista que hablaba de la belleza del cuerpo femenino a través de los tejidos que podían envolverlo para darle aún más realce, para que cualquier mujer brillara en un tiempo (le tocó vivir la Guerra Civil y la II Guerra Mundial, por ejemplo) en el que todo parecía apagarse. Kepa Murua hace en ‘Elegancia’ una bellísima y efímera biografía novelada del genio vasco: no hay aquí un despliegue monumental y matemático de datos y revelaciones de mal gusto; no hay una exhaustiva recopilación de adulaciones y semblanzas con objetivos propagandísticos. No, no hay nada de eso. Sino que el escritor, paisano de Balenciaga, se acerca con mimo y discreción al personal mundo de un creador que poseía tantos dones para aquello a lo que dedicó su vida que no podría haberse dedicado a otra cosa.

Están en este texto ficcional, pulcramente editado por Editorial Menoscuarto, los orígenes humildes del genio (vivió su infancia en Guetaria o Getaria -País Vasco-), la relación de amor con su madre, costurera, y cómo esta moldeará con éxito notable la autoexigencia del diseñador que revolucionará la moda, el vínculo con el padre fenecido (era pescador), las primeras oportunidades que le brindó la vida, siendo aún un niño, para confeccionar sus primeras prendas (famosa es su anécdota con la marquesa de Casa Torres), los años de aprendizaje, su paso por San Sebastián, Madrid, Barcelona, su traslado a París, ciudad a la que sedujo con su estilo inimitable e hipercreativo, y en la que pasó varias décadas, sus agobios empresariales, el amor o su especial trato con las clientas de la alta costura.

El texto es efímero, breve, apenas una nouvelle que encierra un cierto aire épico, poético y, por qué no, reivindicativo, acerca de la personalidad del genio de la alta costura y de su, al parecer, enorme legado e innovación en un mundo muy competitivo y en el que, pese a ser español, destacó y marcó tendencia. Es una novela corta hecha de retales de la vida del modisto que, como los buenos vinos, dos deja con ganas de más.

Elegancia de km

Reseña de TODO LITERATURA, por Isabel Alamar, 3 de julio de 2021.

Kepa Murua es un autor de culto que hace ya tiempo que encontró su propia voz como escritor en todos los géneros que practica (novela, poesía, ensayo) y al que sigue un público fiel y exigente.

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No en vano, lleva más de treinta libros publicados desde que comenzara su andadura literaria allá por el año 1999. En esta ocasión nos sorprende gratamente con una novela deliciosa, que consiste en una biografía atípica del gran modisto vasco Cristóbal Balenciaga, titulada “Elegancia”.

Esta biografía del diseñador de moda es algo diferente en comparación con otras que han sido escritas hasta la fecha, puesto que en su gran mayoría se centraron más en datos biográficos. En esta novela podremos apreciar, por el contrario, más la figura del modisto, especialmente en algunos de los momentos más importantes de su trayectoria, y desde diferentes ópticas o perspectivas, ya que accederemos, por una parte, a los pensamientos, recuerdos y vivencias del propio Balenciaga, pero, por otra, a los de su madre o a los de uno de sus discípulos más cercanos, llamado Emanuel.

En sus páginas iremos desgranando la vida del artista, sobre todo a nivel profesional, en su trabajo en diferentes ciudades, como la ciudad de la moda que fue París, hasta convertirse en ese gran referente que fue del siglo XX en el mundo de la moda, capaz de cambiar la manera de vestir de muchas mujeres; no obstante, a través de suaves pinceladas de todas las voces narrativas, incluida la del propio modisto, nos formaremos una clara idea de cómo era su personalidad (reservado, refinado, discreto, creativo, observador, trabajador incansable, humilde) y su físico (delgado, con gafas, elegante valga la redundancia).

En cuanto a la prosa del libro, esta se muestra en todo momento cuidada, serena, detallista, intimista. El autor maneja un estilo cercano, pero depurado al máximo, que resulta muy ameno y enriquecedor. Además, la obra posee un tono vitalista que busca y encuentra siempre la belleza en cada párrafo. “Si se es elegante, si se viste con comodidad, un día gris no es triste, la luz envuelve cualquier detalle, cualquier esquina por donde se pueda caminar”, nos confesará la costurera Martina Eizaguirre, madre del protagonista, nada más empezar el libro. “El viento de la costura es el mismo que el del mar en calma, la luz de un taller es tan intensa como la piel de un brazo desnudo que brilla, pero las cosas grandes se consiguen con la misma naturalidad que cuando son pequeñas”, se añade en otras páginas.

Grandes enseñanzas en una exigente prosa, sin duda, como se puede observar en esta confesión del propio Balenciaga a su discípulo Emanuel: “Pero el prestigio se forja detrás de las cortinas y se consigue con los dedos agarrotados por el esfuerzo, con los ojos cansados por la intensidad de la mirada que busca la perfección en la tela”. A su vez, como en un juego de espejos, la voz de Emanuel nos presenta al maestro costurero con devoción: “para mí era un dios y la primera vez que lo vi estaba arrodillado cortando un vestido con sus propias manos. Un hombre arrodillado ante la divinidad de su oficio”.

Una novela breve, agradable de leer, siempre enternecedora que nos hará disfrutar de inmediato. Cien páginas cuidadosamente cuidadas, que poseen una extraña magia en todo lo que narran. Palabras vivificantes, certeramente escogidas que nos transmitirán la pasión y el goce por el oficio de diseñador de moda, la satisfacción por el trabajo bien hecho y ante todo la importancia que tiene casi para cualquier cosa en esta vida la elegancia. Un lenguaje que hará sin duda las delicias de cualquier lector con buen gusto, aunque por su luminosidad, sencillez y belleza gustará a cualquiera que se acerque hasta sus páginas por ser una lectura altamente recomendable.

La vida de Cristóbal Balenciaga

Revista «ANIKA entre libros», por Y.M., 26 de junio de 2021.

«Elegancia» relata momentos especiales de la vida de Cristóbal Balenciaga, uno de los referentes dentro de la moda española e internacional.

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Cristóbal Balenciaga es uno de los nombres por excelencia de la moda, tanto española como internacional. Sobre él se han escrito varias biografías, pero creo que ninguna como la que nos presenta Kepa Murua. El escritor vasco acaba de publicar con Menoscuarto «Elegancia», una novela corta que puede ser tomada también como una biografía del célebre modisto.

El relato es una delicia. La prosa de Kepa Murua es muy elegante y sutil. Da la impresión, al leerlo, que se ha contagiado de la propia elegancia del protagonista. Como si fuese un vestido que se va componiendo y cosiendo sobre un maniquí, No es una biografía convencional, más bien el autor ha seleccionado aquellos momentos más importantes o especiales en la vida del modisto, los da a conocer al lector. Personalmente, me han gustado muchísimo, son momentos que reflejan tanto la personalidad como los sentimientos de Balenciaga. Este más que aparecer como el gran modisto, lo hace como persona. Es un Balenciaga más humano el que nos muestra.

La verdad es que la lectura se hace muy amena y no es porque se trate de una novela corta, lo que realmente influye es el estilo narrativo de su autor. A mí me ha parecido muy poético. Relata cada detalle con sutileza, consciente de lo que quiere ofrecer y quiere que el lector aprecie. Es una prosa elegante, contagiada de la propia elegancia que tenía el arte de Balenciaga. Comparada con otras biografías o relatos que tienen a grandes modistos como protagonistas, la propia Coco Chanel o la biografía también novelada sobre Balenciaga que escribió Nacho Montes, esta de Kepa Murua ha logrado emocionarme más. Me ha dado la sensación de que se ha centrado más en el espíritu o en el alma, por así decirlo, del modisto. Esta visión más humana me ha parecido extraordinaria, aparte también ha jugado el hecho de que la narrativa de Kepa Murua siempre me resulta fascinante. Tiene una forma de escribir que no deja indiferente al lector, hay mucho lirismo en ella, así como sentimientos. Es un autor que se mete de lleno en la trama o historia que nos está relatando, algo que se nota desde la primera palabra.

«Elegancia» no solo responde a un título, en este caso también refleja el interior, lo que va a encontrar el lector. Por ello, no puedo más que recomendarla. Kepa Murua es siempre garantía de calidad, de buena literatura.

Balenciaga, el artista de la moda

Una semblanza de uno de los grandes creadores de alta costura del siglo XX.
Revista «El Corredor Mediterráneo», nº 961, Argentina, 23 de junio de 2021.

A raíz de la publicación de Elegancia, una novela que tiene como protagonista a Cristóbal Balenciaga, se me ha interrogado sobre mi interés por la moda, así como por otros asuntos importantes de su biografía y que responden a cuestiones relacionadas con el trabajo del modisto, como pueden ser la relación con las clientas o el mobiliario de las tiendas que fundó en San Sebastián, Madrid o París, por citar algunos ejemplos.

Es verdad que durante tiempo revisé sus catálogos y dibujos a conciencia y analicé su vida, pero una vez que me puse a escribir sobre él, traté de olvidar los hechos que se mencionaban para adentrarme en una novela que pudiera mostrar el pensamiento de un hombre que llegó a transformar el mundo de la moda y cambió la manera de vestir de las mujeres.

En una de las entrevistas digo: “Cristóbal Balenciaga es uno de los grandes artistas del siglo XX y los libros que hay sobre él, aunque interesantes, no van más allá de la biografía con fechas y detalles de su vida en la que no profundizan en una mirada que a mí sí me interesa como escritor: esa que indaga en su oficio y reflexiona sobre su manera de ver la vida”. Ante la pregunta de ¿qué es lo que más te llamó la atención de su figura?, la respuesta es firme:la confianza de Balenciaga en el arte que permanece en el tiempo frente a la fragilidad de la moda, me hizo pensar en la solidez de su carácter y en las convicciones que tenía como modisto, pero lo que más me llamó la atención fue su discreción o esa reserva, podría decirse típicamente vasca, que combinó con la osadía para presentar su trabajo al mundo con acierto”.

Cristóbal Balenciaga nació en Getaria, un pueblo de la costa vasca, bañado por el mar Cantábrico, situado a unos kilómetros de Zarautz, donde yo nací. De joven oí hablar de él; yo soy un buen escuchador y mi mente guardó esas historias hasta convencerme de que detrás de lo que se decía había algo más que moda. La labor de lectura sobre el modisto y los viajes al museo Balenciaga se intercalaron durante años con apuntes sobre el oficio de coser o de vestir y fueron el germen de esta novela titulada Elegancia.

Para escribirla volvía a Getaria, visitaba el museo, analizaba sus vestidos, paseaba por las calles del pueblo, me sentaba cerca del mar e, incluso, fui a visitar su tumba al cementerio. Es tal como lo pensaba: discreta, sin adornos. Cuando todo estaba dentro de mí, más o menos organizado, no tuve más elección que olvidarme de lo que se había dicho sobre el modisto para que fuera Balenciaga quien hablara y para que los que le rodeaban mostraran sus pensamientos sobre el maestro.

Fue un modisto que triunfó con sus colecciones y que elevó la moda a la categoría de arte; sin embargo, en un plano más íntimo o personal, no le gustaba hablar en público y no concedía entrevistas; era reconocido por su ropa. Sus manos cosían el vestido dibujado previamente en la cabeza, conocía el oficio de tejer y cortar como pocos y finalmente, por eso mismo, dejaba que su obra hablara por él. Yo he querido mostrar su vida a través de su arte. Es la libertad que concede la narración, la autonomía que tiene la ficción, pero el tono del protagonista es calmado, su voz es reflexiva, pues en la vida real no necesitaba llamar la atención para explicarse ni tampoco gritar para que le hicieran caso.

De Getaria también es Juan Sebastián Elcano, el primer navegante que dio la vuelta al mundo. Si pueden visitar el pueblo, en un paisaje que funde el monte con el mar, se puede admirar a unos metros del museo Balenciaga, el monumento que Victorio Macho realizó para conmemorar la gesta del marino. Las calles son estrechas, las casas están juntas y el puerto se adentra en el agua. Desde el mar, el navegante ve la iglesia. A un lado, un detalle no puede pasar desapercibido: una montañita a la que popularmente se le llama, “el ratón de Getaria”, cantado con sencillez por Gabriel Celaya en sus poemas, sostiene un faro que alumbra a los marineros el camino de regreso, después de las jornadas de pesca en medio de la lluvia o la tormenta.

En el puerto las cosas han cambiado; ya son años desde que Balenciaga nos dejó, pero en mi imaginación todo comienza con unas tejedoras que arreglan las redes de los marineros que salen a pescar en sus barcos, pues esas redes que surcan los mares son las que cosen las biografías de los navegantes en tierra; la misma que remendaban Cristóbal Balenciaga y su madre, quizá la figura más tierna de la novela, pues no solo le enseñó a coser, sino que, después de incansables jornadas de trabajo con aguja e hilo durante el día o una máquina de coser que se movía con pedales por la noche, lo instruyó para convertirse en el modisto que vistió con libertad a cualquier mujer que quisiera sentirse bella.

Elegancia habla de un modisto delicado y de un hombre adelantado a su tiempo, emboscado en un silencio sostenido, en una reserva que podría confundirse con la timidez que presenta aquel que no habla bien una nueva lengua y debe traducir sus pensamientos en nuevas ciudades; un costurero con una inteligencia audaz que se apoya en una mirada minuciosa, detenida tras la cortina que divide el atelier de su casa, y desde donde puede observar lo que pasa en la historia para atender a sus clientas y poder vivir, mientras tanto, de su arte.

Todo nace de un padre y de una madre, del lugar donde se vive de niño. En el caso de Balenciaga, de un pueblo con mar, de un marino que falleció cuando él era un muchacho y de una costurera que le enseñó el oficio de coser mientras le orientaba en el oficio más difícil: el de la vida, donde irrumpen otros nombres, como los de los amigos que confiaron en su arte o el de su gran amor que le abrió las puertas al mundo más refinado y que también falleció, en un tiempo cercano al de la desaparición de la madre.

En mis investigaciones para escribir el libro, me llamó la atención cómo el modisto cambiaba los colores de sus vestidos cuando celebraba la vida y cómo respondía a la nostalgia que lo embargaba con tonos que proyectaban sombras distintas, mientras enseñaba a sus colaboradores a tratar con mimo la tela y a las modelos a desfilar con soltura y firmeza, con la cabeza alta y la espalda erguida. Esas personas me mostraron la admiración que le profesaban las personas que trabajaron con él.

No es necesario copiar los halagos recibidos en diferentes épocas por el modisto ni creo que sea necesario mencionar los logros obtenidos por las colecciones de Cristóbal Balenciaga para pensar en su singularidad, tanto en el mundo de la moda como en el del arte. En un silencio impuesto para trabajar a conciencia, roto solo por el uso de los utensilios de coser, Balenciaga se muestra ante los demás con la humildad que proyectan los que saben lo que hacen y creen que el arte perdura.

Sus vestidos están vinculados entre sí por un hilo que enhebra cortes irreconocibles y las pocas frases que salieron de sus labios, con las que insistía en el valor de las telas o reivindicaba el oficio de modisto, son recordadas por sus seguidores y admiradores. Yo solo doy voz a lo que Cristóbal Balenciaga pensó y no dijo ante la gente: “pasé de ser un aprendiz a convertirme en un sastre con posibilidades. Conocí el valor de los tejidos de calidad y superé la timidez del trato con la clientela. Dibujar los vestidos, pintarlos, vestirlos, todo era parte del oficio; tardé en saber que una manga era perfecta si parecía pintada. Tampoco sabía que un vestidor era como un pintor o que un sastre podría convertirse en un artista, en un pintor o en un escultor, por ejemplo, porque un vestido vale lo que un cuadro o una escultura a la que la luz envuelve desde diferentes ángulos.”

Esos ángulos que recorren el cuerpo son los límites que bordean el mundo de Balenciaga que, como Elcano, fue un navegante visionario, acompañado de unos pocos fieles que creyeron en él desde que abriera la primera tienda en San Sebastián y pese a los avatares de los tiempos, como pueden ser la IIª Guerra Mundial que asoló París, donde el costurero se había asentado tras abandonar España debido a la Guerra Civil que unos años antes trastocó de golpe su vida de modisto reconocido.

Nadie como un ser silencioso y delicado para dirigir con destreza y sabiduría un barco de esa envergadura como es la casa Balenciaga que perdura aún hoy, mientras insiste en influir en el mundo de la moda, tal como lo hacía con cada colección el maestro. Algún periodista me ha preguntado por qué en la cima de su trabajo, en pleno éxito, el modisto se retiró, cerró sus tiendas y se apartó. Puede que nadie lo sepa, pero podría ser que ese misterio tuviera una respuesta: Cristóbal Balenciaga sabía que debía volver a ese mar desde donde empezó su viaje para dar la vuelta al mundo en un barco que llevaba unas redes y una vela cosidas por sus manos, tal como lo hacía su padre con las que tejía su madre. Desde el mar todo se ve de otra manera: la iglesia de Getaria tiene un color diferente para cada momento.

© km, junio de 2021.

Cuando no quiero algo, no lo hago

Sobre la elegancia

La elegancia no es una imposición, ni una manera de vestir o de maquillarse. La realidad de la elegancia dignifica el brillo de las cosas naturales como premia la belleza en total libertad, tiempo y edad. Se puede buscar la belleza en el exterior y sentir el arte como una representación de la vida, pero, al igual que la realidad, la belleza cambia con el tiempo. El gusto siempre va unido a un concepto propio de elegancia que cada uno debe saber cómo encontrar, sea hombre o mujer, de allí la libertad.

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