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Escritor

Así se pensaba entonces

Nuestros padres no tuvieron una cultura donde se sintieran libres, pero nos mostraron el valor de la honestidad con su trabajo. En un país analfabeto ellos aportaron su esfuerzo para dar una carrera a sus hijos, así se pensaba entonces. En aquel tiempo, la cultura se rechazaba ante la fuerza de cualquier oficio que sacara adelante a la familia, los padres se partían el espinazo para dar de comer a sus hijos y ofrecer unos estudios que no estaban al alcance de todos. Esos hombres y mujeres, que no supieron mostrar la ternura debida, se volcaron en una educación anquilosada en viejas costumbres. Lo hicieron para que sus herederos tuvieran lo que ellos, por avatares de la vida, no pudieron tener al alcance de su mano, así se decía entonces. Pero la escuela tampoco ofrecía milagros. Los profesores estaban chapados a la antigua, las aulas eran rancias y apenas existían estudios que se correspondían con una modernidad que se descubría en otras universidades extranjeras si uno tenía la oportunidad de viajar un poco. Porque tampoco nuestros padres pudieron viajar mucho. Sus pasos estaban encaminados de lunes a viernes en un ir y venir de casa a la fábrica y de la fábrica a casa como una condena que se arrastraba alegremente con cierto trasfondo religioso. Un esfuerzo más por el futuro de sus hijos, así se decía entonces. Un efímero sueño que pasaba por una educación que les mostraba otro tipo de vida para moverse por el mundo.

Pero a menudo el mundo no se identifica con la vida que llevamos y aquel esfuerzo no tuvo un reflejo en el cambio que conlleva el relevo de una generación a otra, cuando los problemas se supeditan a la interpretación que se hace de la realidad cotidiana. Algunos pensamos que toda cultura tiene su reflejo en la ignorancia que atrapa a cualquier generación a la hora de reflexionar sobre la vida inmediata. La cultura no puede hacer milagros de la noche a la mañana y una sociedad que la ha despreciado de continuo no puede salir del atolladero con intuiciones sacadas de cualquier manual de autopromoción ciudadana. La cultura es un arma en el mundo de la política cuando la economía tampoco ofrece una salida digna a los problemas que tenemos. Pero la educación de los jóvenes se impone en la sociedad como imprescindible para que nuestros hijos no cometan los errores que aún cometemos en pleno siglo XXI.

Deberíamos recordar los fracasos que nos transmitieron nuestros padres para evitar que la cultura que viene nos lleve de casa al lugar de trabajo, tal como les sucedió a ellos. Aunque al paso que vamos, por mucho que algunos se llenen ahora la boca con palabras que consideran cultas, puede que no vayamos a ninguna parte. Podríamos pensar incluso que, pese a que parezca que somos más libres, no somos ni podemos ser como ellos. Que pensemos, por ejemplo, que podemos ser más listos que la generación de nuestros padres porque parece que se equivocaron con sus apreciaciones; es evidente que lo hicieron por nosotros para que con ello mejoráramos todos, ya se sabe, en el tipo de vida, los oficios, la política, el trato entre unos y otros. En otras palabras, el mundo que nos dejaron para que nosotros lo dejáramos mejorado a nuestros hijos.

© Fotografía: Raúl Fijo.

Revista Corredor Mediterráneo, nº 954, 5 de mayo de 2021.

Kepa Murua eleva al cubo su poesía de juventud en «Trilogía del corazón»

La reedición de los tres poemarios recupera el orden original de escritura y aporta una nueva perspectiva sobre el reconocido autor.

El Correo, por N. Artundo, 4 de mayo de 2021.

Leer la entrevista completa en la edición digital de EL Correo

Kepa Murua ahonda en el ser de Balenciaga

Revista Pérgola, entrevista realizada por A.O, mayo de 2021.

¿Qué te llamó la atención de Cristóbal Balenciaga? ¿Por qué decidiste acercarte a su figura?

Fue un modisto que nació en Getaria y triunfó en el mundo de la moda; sin embargo, no le gustaba hablar en público y no concedía entrevistas. Prefería que se le reconociera por lo que hacía: conocía el oficio de coser, dejaba que sus obras hablaran por él, yo he querido mostrar su vida a través de su arte.

Revista Pérgola, Mayo de 2021.

Realmente no es una biografía al uso, sino que incide casi más en su lado artístico y desde un punto de vista más poético… Incluso te adentras en la voz del modisto, intuyendo cómo pensaría él.

Es la libertad de la narración, pero el tono del protagonista es calmado, su voz es reflexiva, pues en la vida real no necesitaba llamar la atención para explicarse ni tampoco gritar para que le hicieran caso.

Imagino que tendrías que documentarte sobre la vida del diseñador. ¿Qué es lo que más te llamó la atención? ¿Qué personas marcaron su vida y su forma de entender la moda?

Su madre, la mujer que le enseñó el oficio de coser, es una figura importante. También lo son su gran amor, que le abrió las puertas al mundo más refinado, así como sus colaboradores. Me llama la atención la admiración que le profesaban las personas que trabajaron con él.

¿Es Balenciaga ese gran desconocido? ¿O es un personaje de otra época que intuyó que ésta ya había finalizado?

Es uno de los grandes artistas del siglo XX, cambió la manera de vestir de las mujeres y lo hizo sin ostentación, en silencio.

Narrativamente, “Elegancia” tiene similitudes con “La carretera de la costa”, la anterior novela, aunque ésta es mucho más dura. Háblame sobre ello.

En ambas novelas la forma es parecida: en los capítulos no hay párrafos, la voz narrativa se equilibra con la reflexión y los diálogos se intercalan en medio. La carretera de la costa tiene varías vías que llevan al centro de una realidad conflictiva como es la de los Años de plomo, pues toca el tema de ETA. Elegancia, por su parte, es una narración con una aparente sencillez en todo aquello que se dice y se cuenta.

Coincide la publicación casi en el tiempo con “Trilogía del corazón”, la publicación en un solo volumen de tres de tus poemarios, y con el ensayo “Cambiar con la escritura”. ¿Está Kepa Murua más activo que nunca?

Cada vez comprendo mejor el oficio de escribir y de vivir, me manejo en diferentes géneros y acepto el riesgo.

Eres reconocido en otros países; sin embargo, en el País Vasco tu nombre se excluye en los actos programados y no aparece en las referencias institucionales, ¿a qué crees que se debe?

Habría que preguntárselo a los responsables y programadores culturales. En la firma de ejemplares de Elegancia, hubo lectores que vinieron con La carretera de la costa bajo el brazo; constato que aún hay miedo a enfrentarse a una realidad cercana o, incluso, conflictiva. La literatura analiza los sentimientos, pero en Euskadi todo es mucho más tradicional de lo que se cree o se dice.

El deseo de la escritura

El deseo de la escritura tiene ese don que media entre el deseo y la realidad: te da lo que no se espera y te roba lo que esperabas que te iba a dar. A menudo, una inexplicable certeza cuando la escritura nos cambia también por dentro y por fuera.

Por dentro, nos exige escribir mejor, hacerlo cada vez diferente y con una madurez a prueba de muchos silencios y demasiados fracasos. Por fuera, nos llama a ser mejores personas, a creer en la amistad, a ser generosos con nosotros mismos y con los demás. Nos cambia por dentro y por fuera para convertirnos en escritores a los que los lectores acuden para evadirse y conocer con otras palabras sus sentimientos.

El cambio es evidente. Como el mundo, el registro de la escritura va cambiando. Los temas parecen los mismos de siempre, ya se sabe: el amor, el deseo, la soledad, el poder, la vida y la muerte. Pero el envoltorio, los diálogos, las palabras, el mismo vestido de los personajes, el traje de las personas, hasta la misma música que aparece en los libros corresponde a la vida que se ve y suena ahora mismo.

Fragmento del libro, Cambiar con la escritura, Amazon 2020.

Observas más de lo que hablas

La carretera de la costa: una reflexión sobre la violencia

LEUKEMIA Literaria, 23 de abril de 2021.

En esta ocasión conversaremos con Kepa Murua (Zarautz, 1962) un escritor con una extensa producción literaria y una dilatada experiencia editorial. “Su obra, muy versátil y personal, va desde la novela hasta los poemarios, ensayos o libros de arte. Su obra literaria se compone de numerosos títulos y algunos de sus libros de poesía se han traducido al inglés, italiano, portugués, rumano, húngaro, árabe y turco”.

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Nos convoca en esta oportunidad su novela La carretera de la costa publicada en el 2020, bajo el sello editorial Ediciones Desvelo. Una novela basada en el atentado cometido por ETA el 16 de mayo de 1980, fruto del cual se le arrebató brutalmente la vida al industrial Ceferino Peña en presencia de su pequeña hija de tres años. Posterior al crimen, los autores materiales piden excusas alegando que fue un error. A partir de este evento histórico que tuvo lugar en los Años del plomo en el País Vasco, el narrador emprende un periplo por la época, los lugares, los paisajes y por la mente de los implicados en este dramático suceso.

La carretera de la costa no es una novela que se deja leer únicamente con referencia a un lugar y un contexto específico, sino que además invita a una reflexión constante a todas las sociedades en las que impera la violencia, allí donde muchos callan, algunos por el horror que les produce la sangre y otros por indiferencia. La remembranza aparece como otro elemento importante, en tanto no solo permite la contemplación de lo inefable, sino también el encuentro con actos infames que fracturan el encuentro con el otro. ¿Cómo conjugar todo ello a partir de la memoria, sobre todo en estos tiempos en los que mucho se habla de justicia, paz y reparación?

Ewin Javier Velasco Caicedo

https://www.facebook.com/leukemialiteraria/videos/3960188667336969

¿Cuántos piensan ahora en la paz y en la bondad de la gente por ejemplo?

¿Cuántos piensan ahora en la paz y en la bondad de la gente por ejemplo?, y ¿cuántos jaleaban la barbarie con discursos vehementes y razonamientos sentimentales, la mayoría de las veces exagerados? Te puedes imaginar lo que es hablar con un desconocido. Pero si me apuras, podría ser más sencillo y hasta lo contrario: ¿quién sabe lo que de verdad piensa aquel que no conocemos y del que no intuimos ni sus heridas más tibias? Lo que se olvida o lo que no se dice es que alrededor de cada muerto hay más de veinte corazones rotos que no podrán restañar sus heridas, aun cuando pasen los años. ¿Quién me fuera a decir a mí que hoy estaría vivo y que te conocería, además, en el país donde el asesino paseó por sus calles durante años, en una clandestinidad estricta, con un documento de identidad falsificado, con otro nombre, hasta que fue entregado a España?

Fragmento de la novela La carretera de la costa, El Desvelo 2020.

Llevaba un anorak oscuro

Un párrafo de La carretera de la costa, El Desvelo, 2020.

Se oye el sonido del agua

¿Qué puede hacer un hombre cuando no tiene nada?

¿Qué puede hacer un hombre
cuando no tiene nada?
¿Qué puede hacer una mujer
cuando no encuentra a nadie?

¿Qué puede hacer la vida
para no atraer a la muerte?
¿Qué el pasado para cambiar
el curso del presente?

¿Qué el presente
para incidir en el futuro?
¿Qué será del mañana
que nos espera a todos?

Es necesario recordar
con la fuerza de la memoria.
Ser fuertes y no llorar.
Ser hijos de nuestro tiempo.

En el silencio no olvidar
el sufrimiento de tantos.
Abrazarse a la justicia
que llegará pese a todo.

Un poema de Poemas del caminante, 2005.

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