Escritor

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«Canciones para Pau Donés», un poemario en la encrucijada del duelo.

Reseña en “La casa que soy y otras voces”, por Carlos Santiago Amézquita Villamizar, 29 de agosto de 2022.

Kepa Murua traza un personaje central que canta y sufre múltiples despedidas. Este personaje, un músico con rasgos de poeta romántico, se pregunta qué será de su destino cuando sea su turno de marchar, qué huella quedará en quienes ha amado, si acaso será recordado y si el amor que ha sentido perdurará.

Leer la reseña completa en el blog literario «La casa que soy».

Reconocimiento y homenaje para Pau Donés

Reseña en la revista Culturamas, por I.A., 9 de julio de 2022.

El mensaje de esta obra es optimista, nos invita a aceptar la vida tal y como viene, y sin renunciar a nada, para que pueda sabernos a más, gracias a esa extraordinaria capacidad que tiene de improvisación, misterio, riesgo, sorpresa y, por supuesto, de emoción.

Leer la reseña en la revisra Culturamas

El libro de Kepa Murua publicado en El Desvelo Ediciones (2022) es de reconocimiento y homenaje para un gran artista como, sin duda, fue Pau Donés, creador de canciones inolvidables como “Humo”o “Eso que tú me das”, que forman parte de nuestro acervo cultural.

Estas Canciones para Pau Donés escritas por Murua oscilan entre la canción y el poema; aunque acaso sea lo mismo. Son sencillas, ligeras y nos sumergen en un universo fértil de sentimientos.

Por esas casualidades extrañas que a veces tiene el destino, Kepa Murua escuchó la letra de la canción “Humo”, y supo de la enfermedad que padecía Pau Donés (que afrontó y llevó con entereza y valentía) justo en el momento en que él estaba acompañando a su mejor amigo por un proceso similar, lo que propició que ambos pudieran hablarlo abiertamente.

A través de la lectura de este cancionero-poemario, nos adentraremos siguiendo la voz del poeta en el terreno del dolor, de la pérdida: “No te vayas, como el otoño, / inesperadamente. / Como la luz que se extingue/ por la noche, no lo hagas”. No obstante, seremos capaces de transitar por esos lares con pasos firmes y luminosos, repletos de aceptación y esperanza: “No te enfades por lo que nos pasa. / Tengo miedo, pero estás a mi lado. / Siento dolor, pero me acompañas”.

Y es que el poeta en más de una ocasión se pondrá en la piel de su mejor amigo, de un ser querido y cercano y hasta en la propia piel de Pau Donés, imaginando lo que este querría para su hija, haciéndonos partícipes de su tránsito: “Vi lo que tenía que ver. / Me falta ver cómo creces, / como una flor en el campo, libre”.

Pese a las sombras que cualquier situación pueda tener, y más si cabe la muerte, el mensaje de esta obra es optimista, ya que nos invita a aceptar la vida tal y como viene, y sin renunciar a nada, para que pueda sabernos a más, gracias a esa extraordinaria capacidad que tiene de improvisación, misterio, riesgo, sorpresa… y, por supuesto, de emoción.

De hecho, en una estrofa marcada por la sinceridad extrema el poeta nos confesará: “Ser poeta sin pretenderlo, / navegar sin ser marinero, / cantar sin ser Jagger, /siempre con una sonrisa”. Revitalizando el “carpe diem”. Por otra parte, como vemos aquí y en otros versos la música aparece de una manera o de otra reflejada siempre en cada poema, a veces con referencias explícitas a importantes cantantes como Jagger, Atahualpa Yupanqui, Sinatra y muchos más.

Pero antes de llegar a su fin, el libro nos sigue guardando una sorpresa. Murua se sincerará al máximo haciendo hincapié en lo que de un modo u otro es importante y, por ello, siempre sobrevive, es lo que queda, y ni siquiera la muerte es capaz de arrebatarnos: “Queda lo que no se olvida: / abrazo antes de la herida, / lo que se escribió un día / para que permanezca”. O estos apoteósicos versos finales que tienen algo de premonitorio: “Solo tú ante mi final / y yo ante tu comienzo”, dado que la vida es un continuum, en el que todos estamos conectados, aunque no sepamos a veces, y eso es parte de su encanto, ni cómo ni por qué.

El volumen está constituido por una treintena larga de poemas escritos desde la serenidad, que captan con soltura y precisión, quizás como nunca Murua había logrado antes con tanta efectividad, tanto la vida como la muerte. Versos balsámicos que con tono confidencial constantemente nos apelan y reclaman nuestra complicidad como lectores. Preguntas, reflexiones hechas con un ritmo suave que rezuman belleza e indagación. Y por si faltará poco, estas Canciones para Pau Donés cuentan con un esclarecedor prólogo de la mano de Ángela Mallén y una carátula, diseñada por Victoria O’May, que es una sencilla imagen llena de sugerencias: a través de sus líneas azules que bien pudieran ser hilos, olas, párrafos o pentagramas abiertos nos propone navegar con total libertad por esta escritura tan musical.

El poeta que canta

Mirarte, El Diario de Noticias, por Carlos González, 28 de junio de 2002.

Leer la noticia en la edición digital de El Diario de Noticias

© De la fotografía: Alex Larretxi, 2002.

Kepa Mura pone voz a la pérdida y la vida en «Canciones para Pau Donés».

El Correo, por N. Artundo, 28 de junio de 2022

Leer la entrevista en El Correo digital

© De la fotografía: Raúl Fijo, 2022.

Novela Poética

Pérgola, Mayo de 2022, por A.O.

Entrevista en la revista Gure Zurgaia

Revista Gure Zurgaia, nº 3, 30 de marzo de 2022.
Entrevista realizada por C.G:

Se le conoce como poeta, pero usted lleva una carrera de escritor de más de treinta años en los que ha escrito y publicado en diferentes géneros, ¿qué nos quiere contar al respecto?

Escribir te permite analizar el mundo y crear una realidad paralela en diferentes campos. La imaginación como la sensibilidad tiene su peso y el tiempo que pasa nos permite conocernos como escritores, así como entender las cuestiones vitales y creativas. El camino no es fácil, hay sinsabores y decepciones, pero si se persevera el resultado puede ser la publicación de unos buenos libros y la complicidad de unos lectores que acompañan al creador en este viaje de las letras en distintos géneros.

Kepa Murua, usted ha sido editor y ha dirigido revistas, cómo ve el panorama editorial actual y qué importancia concede a las revistas literarias.

Predomina el mundo digital e Internet, las revistas de papel desaparecen, apenas queda alguna, pero la función es la misma: difundir la obra de los autores y establecer unas pautas críticas, una vez que la crítica no tiene un espacio para desarrollar sus estudios de referencia sobre la literatura actual o la personalidad de los autores.

En cuanto al mundo editorial, surgen sellos nuevos que se enfrentan a las grandes corporaciones que apuestan por textos comerciales, pues sus objetivos son económicos, por más que digan que les interesa la cultura. En las pequeñas editoriales, en cambio, se renuevan las letras, especialmente en el campo de la poesía.

¿Qué nuevas publicaciones suyas podremos leer en breve?

Acabo de publicar Lavas Remi, un libro de narrativa moderna que contiene poemas que contribuyen al desarrollo de la trama. Es un libro realista que busca la complicidad del lector, una novela que tropieza con la poesía para que el mundo trágico que se muestra no sea tan oscuro ni tan demoledor.

En su última novela, Lavas Remi, dice que existe un componente importante de poesía. ¿Cómo ha sido ese trabajo de creación? ¿No teme que sea incomprendido o quizás rechazado por los lectores?

No es un libro sencillo, pero es profundo y esclarecedor. Me costó perfilar la personalidad de un asesino frío y calculador, pero lo necesitaba para reflejar el mundo desgarrador en que nos movemos. En Lavas Remi se retrata al poder en la sombra que existe en los gobiernos y que con el pretexto de defender a los ciudadanos hace y deshace a su antojo la realidad que se nos cuenta, así como la relación entre los diferentes agentes sociales. Es un notable ejercicio de lucha y supervivencia, de vida o de muerte, que interroga a los ciudadanos que miran a otro lado cuando observan la miseria del mundo y podrían reconocer, por último, la hipocresía de los gobiernos.

¿Hay música en sus libros, qué escucha cuando escribe? ¿Prefiere el silencio? Cuéntenos de sus rituales acostumbrados a la hora de crear.

Vivo muchas horas en silencio, pero cada libro tiene una melodía entre líneas porque escucho mucha música también. El jazz o el pop es el fondo de algunos poemas escritos por la noche, pero si tengo que mencionar un ciclo de novelas aún inéditas, como son las de El escuchador, debo recordar la música electrónica de Klaus Schulze que me ha acompañado desde mi juventud. En mis últimos libros de poesía, también inéditos, quizá porque responden a una espiritualidad en mi vida, la compañía de Bach y el canto gregoriano están presentes. Casualmente uno de esos libros se titula así, Bach, ojalá encuentre un editor cuanto antes que apueste por ese libro que considero distinto.

¿Ha concebido la posibilidad de crear una saga literaria, o ya sus lectores pueden encontrar coincidencias o menciones entre líneas en las que se relacionan sus obras?

Cada libro publicado tiene una clave que llama el siguiente. Alguno, además, contiene frases que descubren relaciones entre ellos. Mi obra tiene una continuidad, al menos en mi mente, una comunicación que se puede reconocer con claridad. La saga de El escuchador, es un ciclo narrativo completo, pero en los libros de poesía existen pasajes que preludian lo que ha de llegar o frases que aclaran lo que parecía oculto en libros que se han ido publicando. La crítica, al menos en mi caso, no se dio cuenta de estas coincidencias.

¿Cuál es la pregunta que nunca le han hecho?

Hay muchas, especialmente las relacionadas con mi vida privada, cuestión que agradezco. En las entrevistas como en los coloquios suelo responder a la mayoría de ellas. Cuando me interrogan sobre la obra de los autores vivos suelo callarme para evitar malentendidos; también guardo silencio cuando me preguntan sobre los premios literarios. Intento ser educado y con los años me he convertido en una persona amable. Quizá la pregunta podría ser: ¿por qué te rebelas por la mala poesía que se publica en muchos lados o por la mala literatura que se dice que es buena? Aún me invitan a festivales literarios y de poesía, pero muchas veces paso un poco de vergüenza o no lo paso bien al oír lo que se dice o al escuchar lo que se recita. He llegado a pensar que vivo en un mundo paralelo donde la literatura importa poco. Creo que en la música pasa algo parecido.

El oficio de vivir

Mirarte, noviembre de 2012.

Entre la edición y la poesía

Revista Diálogos, nº 7, año 2002.

La soledad es una marca que llevo como puedo: a veces duele, otras reconforta.

Entrevista en la revista «Proverso», 19 de enero de2022, por Isabel Rezmo.

Leer la entrevista completa en la revista digital

RP:- ¿En qué momento decidiste que la poesía formaría parte de tu vida?

KM: No es una decisión que se tome en un día señalado, sino una idea que ronda en la mente durante la juventud y que en la madurez puede cobrar la relevancia que merece, es un proceso en la vida que puede ser hermoso, pero a menudo es una pesada carga.

RP: ¿La poesía es revelación? ¿Qué sentido tiene para ti?

KM: La poesía es un descubrimiento. Por medio de la escritura expone un sentimiento, plasma una idea y hasta muestra un retrato de la época en que vivimos. Su sentido cambia con el tiempo; la poesía de mi juventud es rebelde, hoy se adentra en una epifanía de la realidad. Quiero pensar que nos despierta y nos reconforta.

RP. Hay una realidad palpable de escritores y creadores o que dicen serlo.  ¿Dónde acaba o empieza la verdadera realidad del poeta? ¿Cómo se llega a ese estado?

KM: La realidad a que te refieres podría comenzar en la imposibilidad de vivir de la poesía. Vivimos en una sociedad que busca la belleza cuando a menudo rechaza el conocimiento, y la poesía, por eso mismo, resulta anecdótica en muchos aspectos. A los políticos no les interesa, los gobernantes temen a los poetas porque aún dicen lo que piensan libremente. Que no se nos lea es una suerte, si se hiciera se nos vigilaría permanentemente.

RP: ¿La soledad es sinónimo de creación?

KM: Hay escritores que no necesitan de la soledad para escribir, muchos artistas, incluso los músicos, ni siquiera se rodean de silencio. Pero en mi caso, la soledad es una marca que llevo como puedo: a veces duele, otras veces reconforta.

RP: Un libro o autor que te haya marcado especialmente…

KM: La poesía de Rilke me marcó en la juventud, hubo una época en que saltaba de María Zambrano a Joseph Brodsky. “Del dolor y la razón” fue uno de esos libros que me hizo pensar en la poesía que te inspira. Otro libro que he leído varias veces es “La vida de los sentidos” de Antoni Marí.

RP: ¿Crees que hoy por las circunstancias que vivimos se hace más necesaria la poesía?

KM: La poesía parece que ha sustituido a la religión, sin embargo, el poder de una sobre la otra no tiene parangón. El humor está presente en los medios y cadenas de televisión y aunque a mí no me haga mucha gracia, parece que es lo que necesitamos para seguir contentos. Lo que se necesita es que haya empleo para todos y así poder vivir como se quiere y cierta honestidad para no engañarse, tanto en lo que se dice como en lo que se hace. Antes o después, la poesía aparece para constatar su doble sentido: por un lado, la profundidad de sus versos, y por otro, lo inútil de su esfuerzo.

RP: En tus libros se observa una necesidad de mirar o  de posicionarnos  en el mundo. Tanto a nivel social, personal e, incluso, políticamente. Quiero decir frente a la injusticia, a la libertad, a la vida.  Frente a las pequeñas cosas que en ocasiones no le damos importancia.  ¿La pandemia ha ayudado a ver con más claridad este sentido? ¿Cuál es la percepción que tienes después de estos dos años? ¿Sirve de algo vivir estas circunstancias tan extremas? ¿Hay algún tipo de aprendizaje?

KM: No estoy seguro de que mis lectores vean solo la crítica al poder o constaten únicamente lo que se rebela ante la injusticia. A ellos no les exijo nada, solo que lean, que sientan, que interpreten mi escritura con libertad en todas sus posibles dimensiones, que piensen en la vida que llevamos. No quiero dar lecciones, intento comprender lo que me pasa, aceptar la decepción que me embarga con la política, por ejemplo, mientras me esfuerzo en renovarme cada día y confiar aún en lo que nos une para caminar por un suelo firme y no por uno resbaladizo y a la deriva, donde cada uno escribe un libro que pocas veces se comparte. 

RP: Tienes un poema en Pastel de  nirvana,  “Une la Existencia”  y en relación a la anterior pregunta tienes unos versos que dice:

Eso es lo que une

lo que no se ve, pero ahí está.

Como eso que no se dice, pero se sabe

aunque muchas veces no se comparta

ni se comprenda. Eso une.

lo otro no sirve.

¿Se ha perdido el valor del silencio, de una mirada, de un abrazo?

KM: Quiero pensar que no. Un poco antes de la llegada de la pandemia publiqué un libro de poemas titulado “Ven, abrázame”. Habla del valor de la verdad, de lo que se ve, de lo que se comprende o se siente, de lo que se necesita y nos falta a menudo. En este último año lo he leído y he corregido algunas erratas de ese libro.

RP: Con toda la trayectoria que tienes en la novela, en la poesía, en el ensayo, ¿Aún queda cosas por descubrir?

KM: Tengo una obra importante, quizá mis lectores desconozcan mis últimos libros, tocados por una fina niebla espiritual. Tardaré años en lograr que se publiquen esos libros, no hay un editor que quiera apostar por ellos, porque los lectores prefieren una literatura entretenida, simple. Sospecho que no quieren leer fogonazos sobre la muerte o balas perdidas de una religiosidad que ni siquiera es moderna.

RP. ¿Algún proyecto que quieras resaltar?

KM: He escrito un ciclo de novelas que se titula “El escuchador”. Creo que tardaré también en publicarlas, pero menos mal que las escribí. Escuchar tantas cosas me sirvió para seguir adelante.

RP: Muchísimas gracias por tu tiempo.

KM: Gracias a ti y a los lectores por el interés en mi obra.

Lavas Remi en El Correo

El Correo, por N. Artundo, 9 de enero de 2022.

Hay psicópatas que hacen el trabajo sucio y que nunca aparecen en la prensa

Leer la entrevista completa en la edición digital de El Correo

© Fotografía de Blanca Castillo

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