Escritor

Categoría: Poéticas Página 1 de 7

Ella lee

Ella lee, no es el regalo que esperaba,
es una biblia, pero no puede rechazarlo.
Ella camina, le hubiera gustado tener otros zapatos,
pero son los que tiene, no puede comprar otros.
Ella cocina, le hubiera gustado hacerlo a solas,
pero el gentío abarrota la cocina.
Ella no esta sola, le hubiera gustado leer
otro libro, pero pocas veces encuentra
la tranquilidad necesaria para hacerlo con calma.
Ella recoge la mesa y limpia la vajilla,
suena la música afuera, pero aún no ha terminado.
Ella baila, lo hace con contención,
le hubiera gustado correr y saltar,
pero todos los ojos la están mirando.
Ella se desnuda, no tiene un espejo,
la habitación está fría y es oscura,
pero no se puede quejar de donde vive.
Ella duerme apenas unas horas,
se tiene que levantar temprano, pero se acurruca
y reza: pide que su vida cambie un día.
Ella se despierta, cubre la cama con la manta,
y se limpia el rostro con un paño
mojado en agua, se seca con una toalla áspera.
Le hubiera gustado que la luz la acompañara,
pero aún en la noche se siente feliz
por poder estar viva.
Ella se viste, la ropa está helada,
pero no tiene otra de repuesto, la que lavó
cuelga del techo de la estancia.
Ella lee, abre el libro, es una biblia,
siente que es una novela, pero piensa
que puede que no lo sea.
Ella sale al pasillo, recuerda lo que para ella
fue ser mujer en un solo día,
pero intenta olvidar lo que le duele.
Ella camina sin hacer ruido,
le hubiera gustado cantar una canción,
pero no puede.

(Del libro inédito Ella lee).

De pronto

Poema inédito del libro (b)Autismo de las plantas y los pájaros. El dibujo es de Miryam Álvarez.

Señor

Señor, tú que pusiste
nombre a la luz,
dame un cuerpo
que refleje mi mente
y dame una mente
que dignifique mi cuerpo.
Dame el entendimiento
para entender
lo que no comprendo.
La visión para ver
lo que está más allá de mí.
El cielo transparente
dentro de mi cuerpo.
El destino incierto
que respira
en mi pensamiento.
Y no me abandones
a las palabras sin sentido
y no me aísles
en el silencio invisible,
el más extraño
y duradero.
Dame fuerzas
para combatir
ese vacío que me tienta
y del que no reniego.
Dame nuevas razones
para descubrir
lo que me confunde.
Y dame paz
ante la incertidumbre
y vida con un significado
más allá de la muerte,
tal como me das
el aire que respiro
o me susurras
con una sonrisa benévola
los poemas que escribo.
Dame fe en el amor,
alegría en el sufrimiento.
Extrañamiento para salir
de esta confusión
y superar semejante misterio,
para descansar al fin
ante lo que no entiendo
y ante lo que pudiendo ver
aún no veo ni comprendo.
Y en el silencio extraño,
el más duro
y el más duradero,
dame un soplo de aire
ante lo que puede parecer
un último gemido
y parece que desfallezco.
Un rayo de luz siquiera
cuando vuelva
en una última mirada
antes de quedarme vacío
y sin aliento
con mi nombre tendido
sobre la piedra del camino.
Sobre la sombra
de mi infortunio
en medio de mi destino.
Señor, tú que pusiste
nombre a las cosas
y llenaste de aire
las palabras que pronuncio,
dame un suelo firme
que aguante mi suerte
y dame un sentido
que dignifique mi alma.
Ese entendimiento
que a veces me falta
para entender
lo que no comprendo
y es tan cierto
cuando me pregunto
el porqué de lo que me pasa,
como es eterno y frágil
el mundo y el hombre
en el que vivo
y en el que me has convertido.

De Lo que veo yo cada noche, Ed. Luces de Gálibo, KM 2017.

El olor de tu cuerpo

Una página de Ven, abrázame, Amargord, 2014.

Has venido a mi vida

Una página de Ven, abrázame, Amargord, 2014.

Pobreza

Fragmento del poema «Pobreza» en el libro Pastel de nirvana, Cálamo 2018.

Rumor de las cosas vivas

El caminante mira a lo lejos
y ve un cielo naranja y hermoso
con una mano abierta.

Mira el dibujo del cielo
y ve tus pupilas
cuando cierras los ojos.

Tienen arrugas tus ojos.
Sombras de un azul
que son el agua del cielo.

Arcilla y barro de tierra.
Rastros de un mar ligero
que recorre tus venas.

A veces miramos el cielo
y vemos animales vivos
donde nos reconocemos.

En el firmamento
objetos extraños
nos salen al paso.

En la palma de la mano
la identidad sostiene
el rumor de las cosas vivas.

© Poemas del caminante, 2005.


© Ilustración de AFC, Mintxo.

Y si te dijera

Y si te dijera –en susurros–
que está más cerca que lejos,
y que al final de nuestras vidas
no tendremos en las manos un libro de poemas
o –si lo deseas– uno de oraciones,
sino un temblor que nos unirá al universo:
a esa nada que se abre ante uno
con los ojos cerrados.
El último día no será igual a otros:
el recuerdo no tendrá fuerza
ni la memoria recurrirá a aquello que parecía posible
y se disolvió en el vacío.
Puede que se olviden los nombres
o que los olores reaparezcan en el sueño,
pero unos y otros pensaremos en quiénes somos,
y ante el destino separado de los que nos rodean
nos preguntaremos a cuánto hemos amado.
Más allá de lo que sienta una madre
o de eso que a veces piensa el padre,
o de eso otro que pudieran sentir los hermanos
que aún están vivos o de eso también
por lo que lloran los amigos,
nos preguntaremos cuánto nos amaron.
Con un sentido diferente ante lo que no vemos,
con un nuevo cerrar de ojos con cada lágrima,
con un temblor nuevo en cada palabra,
desaparecerá el temor al final de todo
y el silencio protegerá la respuesta.

© km, del libro inédito (b)Autismo de las plantas y los pájaros.

Si me preguntaran

Si me preguntaran cuál es el mejor regalo
de todos los tiempos, no podría decir
que fuera el oro ni el diamante de mayor tamaño.
Tampoco una casa grande, con un huerto, cerca del mar.
Me hubiese gustado vivir en ella
–lo confieso–, pero si me lo preguntaran
no podría decir tampoco que fueran las palabras:
al menos, las dichas con un dulce tono.
O incluso, el silencio que nos cautiva
cuando nos invade la felicidad
sin ninguna razón de por medio.
Si me lo preguntaran cada día,
por más que las dificultades fueran las que son,
o por más que estuvieras pasando una mala racha;
debería confesar, pese a la timidez que me embarga,
que el mejor regalo es tu presencia.
Aunque llegaras con llagas en los labios eres tú.
Tú, por más que no digas una palabra
o que en el silencio tus ojos no brillen.
¿Sabes?  La vida es amiga de la verdad
como lo es del amor cuando no se puede entregar
lo que se pensó que podría entregarse un día.
Si me preguntaras, te diría que el mejor regalo
que Dios me ha dado son las horas que paso contigo
cuando todos los regalos que me dan los demás
parecen, frente a ti, paquetes vacíos.

© Poema publicado en el libro, La casa del poeta, Trampa ediciones, 2021.
© Del libro inédito, (b)Autismo de las plantas y los pájaros.
© Dibujo de Miryam Álvarez.

Porque la vida tiene secretos

Porque la vida tiene secretos
que no cuenta a la muerte.
Porque en el camino se encuentra
el cielo de las cosas no dichas.
Porque la luz no es siempre blanca
y el sol de color amarillo.
Porque la tierra es frágil
con el hombre y su destino.
Porque la tristeza calla
cuando la vida recobra su alegría.
Porque nada es lo que parece
nada nos será prohibido.
Porque es libre el hombre
abrirá al fin sus ojos.

© Poemas del caminante, 2005.
© Ilustración de AFC, Mintxo.

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