Si quieres convertirte en escritor debes escribir cada cierto tiempo. Los hay que van por saltos y otros que lo hacen cada día. Pero, sea el primero o el último de tu existencia, ese momento de la escritura debería ser como ese día excepcional que recuerdas, porque, así como los sinsabores de la escritura parece que llaman más la atención de lo debido, es la felicidad de la misma escritura, su don, su secreto, la magia de crear mundos paralelos y nuevos, de crear historias con las palabras, de dibujar ciudades con ellas o de definir sentimientos con sus diálogos y silencios, lo que prevalece con el paso del tiempo.

(Fragmento del libro, Cambiar con la escritura, Amazon 2019).