El frío ha respirado con fuerza
el polvo de esquinas y tejados.
El norte no es como el sur
cuando caen las hojas del otoño.

El paseante sale del portal
y se dirige al centro de la ciudad.
El caminante sale de su escondrijo
frotándose las manos.

El viento tiene dedos invisibles
que palpan la costura de las calles.
El parque un traje caro
recién estrenado para la fiesta.

La avenida una vieja chaqueta
con un pañuelo nuevo.
Callejones de segunda mano
que limpia la nieve en vano.

Se espera a que las palabras
muden de vida con las estaciones.
El norte no es como el sur
cuando caen las hojas del otoño.

© Poemas del caminante, 2005.