Tras la experiencia que he tenido con los premios, me vendrá bien explicarme en voz alta y escribir unas líneas sobre el Premio Euskadi de este año 2021, a los que se pueden presentar los títulos editados en el año anterior. La decepción es grande, soy de los que pide que se lea a los autores para saber si son buenos o no, pero las respuestas que recibo de los miembros del tribunal son confusas. Algunos hablan de las peculiaridades de las bases del premio, como que el plazo para la presentación de los libros ya ha finalizado y otros aseguran que desconocían que hubiera publicado libros en el 2020 como La carretera de la costa o Cambiar con la escritura. La pregunta que me hago es cómo no lo sabían si han aparecido en los medios, se han reseñado en las revistas literarias y La carretera de la costa, por ejemplo, ha conseguido en poco tiempo una segunda impresión, en un año, además, como fue el 2020, tan triste y dramático para la mayoría, y en el que se publicaron escasos libros.

Intuyo que no todos los autores tienen la misma opción y las mismas oportunidades o que los expertos contratados no hacen bien el trabajo como algunos pensamos que deberían hacerlo. Al paso que vamos, podría ser que alguno de ellos dijera, de cara al próximo Premio Euskadi de 2022, que yo no he publicado libros como Elegancia o Trilogía del corazón en este 2021. ¡Ay de mí si se me ocurriera publicar alguno más!; podría ser que hasta me convencieran de que ni siquiera los he escrito yo o que, incluso, no existe Kepa Murua, ese escritor prolífico que publica libros que los lectores no encuentran en el año de su salida al mercado y que ningún experto es capaz de localizar al año siguiente de su aparición. ¿Pudiera ser que estuvieran agotados porque él mismo se los guarda para mantenerse como un autor de culto, aislado y secreto? Se ha de ser elegante, es verdad, pero con estos expertos cualquiera que lea más de un buen libro termina decepcionado.

Kepa Murua
https://es.wikipedia.org/wiki/Kepa_Murua

© Fotografía: Raúl Fijo.