Una reflexión breve a los ciudadanos de Colombia

Es algo que siento en muchos lugares que visito: lo que para la gente es normal, para quien lo observa con distancia no lo es. Los vascos, por ejemplo, vivimos como normales situaciones que no lo eran, como el mundo de la droga o el terrorismo, pues los de mi edad no habíamos conocido otra cosa; incluso en esta fatal normalidad se podría incluir la corrupción política o la cultura antidemocrática de los gobernantes. Pero abrimos los ojos y supimos reaccionar a tiempo. Al principio fue una palabra pronunciada en voz baja; luego, una confesión personal a un amigo de confianza, seguida de otras reflexiones conjuntas con más personas; más tarde fue una conversación sobre eso que se vivía como normal, y que en el fondo no lo era, con aquellos que se rebelaban contra lo que sucedía y querían vivir diferente. Hubo discusiones familiares y en las confrontaciones con los amigos hubo distancias y acercamientos. Fueron pasos inevitables que se dan hasta que un día –que no se sabe muy bien por qué llega– cambia la mirada de la gente y con ello el país cambia su estilo de vida y la manera de comprender su propia realidad y, por eso mismo, no quiere que la barbarie se repita.

Kepa Murua
https://es.wikipedia.org/wiki/Kepa_Murua