Escritor

Etiqueta: Poemas Kepa Murua Página 1 de 5

Ella lee

Ella lee, no es el regalo que esperaba,
es una biblia, pero no puede rechazarlo.
Ella camina, le hubiera gustado tener otros zapatos,
pero son los que tiene, no puede comprar otros.
Ella cocina, le hubiera gustado hacerlo a solas,
pero el gentío abarrota la cocina.
Ella no esta sola, le hubiera gustado leer
otro libro, pero pocas veces encuentra
la tranquilidad necesaria para hacerlo con calma.
Ella recoge la mesa y limpia la vajilla,
suena la música afuera, pero aún no ha terminado.
Ella baila, lo hace con contención,
le hubiera gustado correr y saltar,
pero todos los ojos la están mirando.
Ella se desnuda, no tiene un espejo,
la habitación está fría y es oscura,
pero no se puede quejar de donde vive.
Ella duerme apenas unas horas,
se tiene que levantar temprano, pero se acurruca
y reza: pide que su vida cambie un día.
Ella se despierta, cubre la cama con la manta,
y se limpia el rostro con un paño
mojado en agua, se seca con una toalla áspera.
Le hubiera gustado que la luz la acompañara,
pero aún en la noche se siente feliz
por poder estar viva.
Ella se viste, la ropa está helada,
pero no tiene otra de repuesto, la que lavó
cuelga del techo de la estancia.
Ella lee, abre el libro, es una biblia,
siente que es una novela, pero piensa
que puede que no lo sea.
Ella sale al pasillo, recuerda lo que para ella
fue ser mujer en un solo día,
pero intenta olvidar lo que le duele.
Ella camina sin hacer ruido,
le hubiera gustado cantar una canción,
pero no puede.

(Del libro inédito Ella lee).

De pronto

Poema inédito del libro (b)Autismo de las plantas y los pájaros. El dibujo es de Miryam Álvarez.

El olor de tu cuerpo

Una página de Ven, abrázame, Amargord, 2014.

Has venido a mi vida

Una página de Ven, abrázame, Amargord, 2014.

Pobreza

Fragmento del poema «Pobreza» en el libro Pastel de nirvana, Cálamo 2018.

Y si te dijera

Y si te dijera –en susurros–
que está más cerca que lejos,
y que al final de nuestras vidas
no tendremos en las manos un libro de poemas
o –si lo deseas– uno de oraciones,
sino un temblor que nos unirá al universo:
a esa nada que se abre ante uno
con los ojos cerrados.
El último día no será igual a otros:
el recuerdo no tendrá fuerza
ni la memoria recurrirá a aquello que parecía posible
y se disolvió en el vacío.
Puede que se olviden los nombres
o que los olores reaparezcan en el sueño,
pero unos y otros pensaremos en quiénes somos,
y ante el destino separado de los que nos rodean
nos preguntaremos a cuánto hemos amado.
Más allá de lo que sienta una madre
o de eso que a veces piensa el padre,
o de eso otro que pudieran sentir los hermanos
que aún están vivos o de eso también
por lo que lloran los amigos,
nos preguntaremos cuánto nos amaron.
Con un sentido diferente ante lo que no vemos,
con un nuevo cerrar de ojos con cada lágrima,
con un temblor nuevo en cada palabra,
desaparecerá el temor al final de todo
y el silencio protegerá la respuesta.

© km, del libro inédito (b)Autismo de las plantas y los pájaros.

Sin sueños

Destruyeron todo y nos quitaron lo poco que teníamos.
Fueron tan ambiciosos y tan listos
–en el fondo fueron muy idiotas,
a la vista de los resultados, más de lo que pensaban–
que solo vieron lo que podían robar
y lo que quedaba a un metro de sus ojos.
El poder los llevó al egoísmo
y su pasión por apropiarse de lo ajeno
nos dejó a los demás sin apenas nada.
A nosotros, por si acaso,
para que nos quedáramos quietos
nos dijeron que nos equivocábamos,
que éramos insolentes con nuestras apreciaciones
y que mentíamos.
No recuerdo muy bien qué palabras utilizaron,
pero fueron tan codiciosos que se quedaron
con el dinero, con las leyes,
con el trabajo, con las empresas y las carreteras.
Al fondo quedaron nuestras casas,
una detrás de otra.
Incluso se llevaron a muchos de los nuestros:
los engañaron con dinero fácil,
aplausos y cámaras con fotógrafos
para que se los viera guapos y bellos.
A nosotros, en cambio, por insolentes
o por perseverantes o por tozudos,
ingenuos o valientes,
pues no recuerdo muy bien
qué palabras utilizaron,
nos dejaron en una esquina,
aunque, por si acaso, nos vigilaban
con un ojo muy abierto
las veinticuatro horas del día.
Pero al dejarnos sin nada, incluso sin sueño,
nos arrastraron a lo peor: al olvido,
a la marginación, al desespero,
a desconocer si era cierto lo que estaba pasando.

© Pastel de nirvana, Cálamo 2018.
© de la fotografía: Raíl Fijo.

Desapariciones

A todas partes

Poema de Pastel de nirvana, Cálamo 2018.

Entrevista «Trilogía del corazón»

«Triogía del corazón», en Instagram Live. Entrevista con la poeta Claudia Capel, 18 de mayo de 2021.

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