Escritor

Etiqueta: no es nada Página 2 de 3

Like a man

The remains of the shipwreck
upon the table.

Like heaven opening
hell closes.

Like a restless heart
and routines from the past.

Like the beams on the rooftop.
Like seating you by my side without being caught.

Like eating without hands. 
Lost like an elusive man.

Translated by Sandra Kingery. Taken from the book No es nada (2008)

A garden without flowers

If our hands join together 
our skin switches on like a light
upon suburban rooftops.

Beneath the objects resides a secret heart.
On the surface of the faces
breathes thought.

On the face of mothers their children.
In the eyes of memory
passers-by without destination.

Every object has a word
just around the corner.
The words all join together in an unusual garden.

There were flowers for everyone.
Black flowers that no one remembers.
White sheets concealing our dreams.

Translated by Sandra Kingery. Taken from the book “No es nada” (2008)

Audio: Un día negro

Poema del libro «No es nada». Música y voz Jorge Aristi.

No es nada

Calambur, Poesía, 76
Madrid, 2008
ISBN: 978-84-8359-016-4
264 páginas 

El hombre camina y contempla. Su tiempo pasa, y en los días encuentra certezas que no son arena entre las manos, pero tampoco la última palabra. Hay una nada del drama; hay otra de lo cotidiano que alumbra y crece. Los intentos enfrentan a la palabra con su dueño. Los fracasos anuncian que acaso la única ley son los estados de ánimo.

En No es nada, Kepa Murua ha levantado entre sí y los demás su hoja en blanco para que la luz del instante se refleje en el poema. Lo mismo que un espejo que se pasea por las calles. Como nunca antes, su voz se ha serenado para contar con otro ritmo, más suave, las horas que pasan y las verdades que llegan.

En blanco y negro


Poema «En Blanco y Negro», perteneciente al libro No es Nada, 2008. Parte del proyecto «Trípticos de Poesía» de la revista virtual Espacio Luke.


El pulso de la conciencia

Poema perteneciente al libro No es Nada, publicado por la Revista LUKE, el 29 de octubre de 2008.

Lo que vemos…

«Lo que vemos nunca reside en lo que decimos». Pieza de José Blazquez sobre el poema «En blanco y negro» de Kepa Murua para LUKE. www.espacioluke.com.

Publicado el 6 de julio de 2009

https://youtu.be/P0r6PjLat8M

La biblioteca de mi padre

LA BIBLIOTECA DE MI PADRE

La vida como la poesía
no es una cosa que se lleve en familia
de un lado para otro.

La vida es un tiempo no muy lejano
donde uno puede conversar tranquilo
y mentirse con descaro.

La vida es un vaso de agua
después de una misa y un entierro
tras el luto y el desamparo.

La vida como la poesía
es una cosa que nunca se sabe
si llegará a buen puerto.

Hoy son los ojos del calendario
tras apostar con el destino.
Mañana puedes ser tú el muerto.

El poder de la palabra
corriendo como un paranoico tras un verso.
Una calle mojada y un poco de dinero.

Que la vida no es una cosa
que se lleve en familia,
como se escribe poesía, casi siempre solo.

De No es nada, KM 2008

El conocimiento de la conciencia y sus manifestaciones

Ciinoe, colección Criterios y Testimonios, Cuba-España, Febrero 2011
Por Francisco Garzón Céspedes

Dos libros de Kepa Murua.

Hacia la poesía tengo el compromiso y el destino del poeta, el amor del lector apasionado, entre mucho más de claridades y tinieblas y reclamos e irradiaciones, y nunca el instrumental del crítico literario que no soy. He leído muy recientemente, en este descubrimiento, a partir de vivir en España, de la poesía española más contemporánea (la anterior la he estudiado, degustado con fervor y deslumbramientos, aprehendido por años), dos libros de Kepa Murua (Zarautz, 1962, que además de poeta y escritor de otros textos es reconocido editor), que me han llegado amistosamente dedicados por su mano (el segundo a mi pedido a partir de lo que había conocido suelto por la Red y me había impresionado): Cavando la tierra con tus sueños (2000) y No es nada (2008), en cuidadas ediciones de la prestigiosa Calambur (Madrid).

Kepa Murua en estos dos libros es fiel a una voz poética propia, singular, hecha y a la par, y como debe ser, en ascenso, en desarrollo, una de las que más me ha impactado en las últimas décadas por sus excelencias: De sosegada transparencia, es capaz de la rotundidad, vislumbra y revela, sugiere y contiene, disecciona y critica, todo a fondo desde el conocimiento honesto y lúcido de la conciencia y de sus manifestaciones.

La poesía hecha dignidad y cúspide en estos dos libros de belleza, ritmo, y tanto y más de lo poético intrínseco; en estos libros de valentía y certezas humanas que con intensidad recomiendo para ahondar en el conocimiento del ser y de sus universos hoy.

Sobre «No es nada»

Siempre quise escribir un libro así, amplio, con más de doscientos poemas, con múltiples registros, con poemas breves y extensos, con poemas líricos, narrativos, expresionistas, simbólicos, que recurren a la memoria, a la biografía, a la instantánea, al tiempo.

Una de las referencias ineludibles para entender el poemario es el tiempo que pasa y que nos hace más viejos, más sabios, maduros o inteligentes, ante los avatares de la existencia. De ahí nacen los episodios más críticos, más hondos, más dolorosos que nos marcan la vida, y de ahí el título escogido, un “no es nada” que sirve para atenuar el dolor, para suavizar la pena.

El poemario comienza con un  poema titulado “La última palabra” y acaba con otro titulado “Todavía”. “La última palabra” habla del cuerpo, del pensamiento, la última palabra antes de la muerte, la de la vida que pronuncias y la del amor que callas para siempre. Y ese “todavía” repite esa palabra como un “aún” que persiste en todos los ámbitos para seguir viviendo el destino de cada uno, pese a todo.

Creo que en estos dos poemas, el que abre y el que cierra el poemario, aparecen los temas que se muestran en el libro: el cuerpo del hombre y de la mujer con toda su carga de atracción y erotismo, el pensamiento que aparece en torno a la vida de cada uno, la muerte inevitable que nos espera a todos a la vuelta de la esquina, la vida que vivimos y el amor que perseguimos o el desamor en que convivimos. No obstante, ese “todavía”, ese “aún” último, llama a la esperanza en todos estos registros y obsesiones.

Se ha dicho que No es nada es un libro de dolor, y es cierto, pero también es un libro de esperanzas y alegrías. Se ha dicho que es triste, pero ante todo es un libro de contrastes, donde se puede encontrar la alegría, la inocencia, la risa, porque en este libro me río de mí mismo, me río de un Kepa Murua, que sabe que las cosas que hace o escribe pierden y ganan trascendencia a la vez. Como digo es un libro de contrastes, de luces y sombras, de retratos serenos y desequilibrados, de paisajes humanos y oscuros, de gente que vive en la violencia y otros que lo hacen en la paz, de gente que ama y se desenamora, de vivos y muertos a los que doy voz para que no se les olvide.

Se habla de la pasión de los amantes, de las preguntas sin respuesta, de la vida sin prisa, de las cicatrices, pero también se habla de libros, de amigos, de disculpas, del color del invierno o el color del paisaje. Si tuviera que elegir un color para definir el libro, elegiría el azul. El azul del cielo, del mar, de los ojos claros y transparentes, de la memoria, en poemas como “El azul no tiene fondo”, “La playa azul” o “El azul más azul”.

Pero si tuviera que buscar una palabra o una frase que resumiera el libro volvería al título, ese No es nada que nos salva o nos redime de los momentos sentidos para volver con fuerzas a la existencia cotidiana. Esas palabras, las del “no” y las de “nada” que conjugan, como variaciones sistemáticas de un mismo tono, diferentes poemas que se convierten en un todo filosófico más amplio: “Nada en el abrazo”, “No es nada”, “Hacia la nada”, “Siempre es nada”, “Otros son nada”, “Nada es lo que parece”, “No”, “Nunca es nada”, “Como si nada”. Todos ellos como notas de un bajo continuo, con su propia personalidad, que descubre una sinfonía del dolor y la alegría de la gente, del tiempo de una generación que se hace adulta con las palabras que se dicen y se convierten en una confesión pública que busca la verdad a través de la poesía, pese a todas las mentiras que se pudieron decir algún día.

Quizá por ello me he permitido la licencia de reírme de la verdad que hay detrás de mí y mostrar a un Kepa Murua más tierno, más relajado, menos  indiferente a los estragos de mi propia biografía que en otros libros. Hay una verdad de otros, debería decir de todos, porque también hay una verdad de Kepa Murua, a quien nombro con nombre y apellidos en varios poemas y autorretratos, algo que aparecía  en mis anteriores libros como Un lugar por nosotros, y que ahora en No es nada se muestra de un modo más claro y transparente con poemas sencillos, de corte clásico, apto para todas las edades, ideas y sensibilidades.

Si tuviera que decir algo más sobre el libro me gustaría terminar diciendo que aquel que lo lea podrá encontrar a un poeta nuevo, y si por el contrario, antes me hubiera leído, podría encontrar a un poeta diferente que en el fondo sigue siendo el mismo. A estas alturas he llegado a un punto en que no tengo ganas de engañar a nadie, ni a mí, ni a los lectores de mis libros.

Km, abril 2008.

Página 2 de 3

Funciona con WordPress & Tema de Anders Norén