Bassarai, los premios y otros apuntes

2003

11 de junio

Jabier Herrero, artista plástico, grabador y poeta visual me muestra unos dibujos para hacer un libro único, de artista. Me pide diez poemas manuscritos y le digo que sí. No hay dinero de por medio, pero me convence su seriedad y creatividad. Quizá luego el esfuerzo nos regale un brillo maravilloso.

La política está que arde. Ojalá solo arda la política y no salte el mundo por los aires.

Vargas Llosa dice que no hay editores, solo ejecutivos. En el mundo en que se mueve, normal que lo diga. Se olvida fácil lo que los autores-estrella han hecho para que existan estos ejecutivos y funcionen como funcionan las grandes corporaciones. A Llosa lo veo como a Fernando Savater, Rosa Montero, Manuel Vazquez Montalbán y alguno más. Siempre dando lecciones de cosas, con una obra literaria cuestionable a sus espaldas. Bueno, de Vargas Llosa no diré que su obra es menor, o que se dispersa en diferentes géneros o campos, no podría ser tan temerario. De hecho, he de reconocer que es un gran novelista. Uno de esos a los que admira mi amigo José Echazarreta, un profesor de literatura que ama su oficio, lee unos sesenta libros al año y según me confiesa, vuelve a menudo a Vargas Llosa “porque nadie como él para construir las novelas de esa manera tan prodigiosa”.

Eduardo Moga me comunica que trabajará con Gaspar en DVD y dirigirá la colección de poesía. Buen tipo, buen traductor y mejor poeta, Eduardo Moga Bayona. Me sorprende su risa, me agrada su presencia, en sus libros hay que entrar como con la música. Leí uno con Bach y no funcionó, lo leí luego con Placebo y fue perfecto. Se me aclaró todo de golpe y conocí a un nuevo Moga. Algún día le tengo que preguntar qué le pasa con las mujeres.

12 de junio

En “El Cultural” salen dos reseñas de Bassarai. Una, detenida y poética, firmada por Siles, de Sabor a sal (Johannes Kühn); y otra, más breve, de Comida falsa, donde se dice que “Beyer reúne un buen puñado de poemas que son muestra de su realismo con fondo oscuro”. La coletilla es lúcida, dice: “No hay que perdérselo en esta edición de Bassarai, que nos está acercando lo mejor que se hace hoy en Europa”. Ya era hora de que se dieran cuenta. Creo que el acierto de una editorial, y más en poesía, es definir su línea y sus límites. Yo no puedo ni quiero competir con Pretextos; Lumen tiene sus cosas y sus compromisos; Hiperión publica bien, aunque últimamente se aproxima a una comercialidad que no está reñida con la calidad; Visor busca premios y galardones, best-sellers que no tienen que ver con la poesía, pero que sirven para que los lectores conozcan este mundo. No creo que se me olvide nada. Sí, DVD mezcla jóvenes con autores consagrados. Todos ellos tienen premios y certámenes que les permiten publicar a sus autores o dar con otros que parecen nuevos.

Los premios no me gustan, si no me presento como poeta y no colaboro como lector, por qué iba a tener uno como editor. Me han ofrecido cosas raras, sin definir, pero creo que la apuesta está en mantenerse al margen de estas cuestiones extraliterarias.

Tomado de Los pasos inciertos, memorias de un poeta metido a editor, publicado en 2012 por la editorial Milrazones.