Reseña “Los sentimientos encontrados: diario de un poeta y editor” de Kepa Murua

Por Alejandro Menéndez

Kepa Murua (Zarautz, 1962) es un hombre comprometido con el Arte, a quien le debe todo a pesar haberlo mimado como pocos. A sus numerosísimos poemarios y varias novelas les acompaña la revista Luke de creación contemporánea, que da voz a autores consagrados y a autores noveles. Asimismo, durante quince años (1996 – 2011) dirigió con tremendo buen gusto la editorial Bassarai, que se hizo un nombre dentro de los círculos especializados y que, como dice el propio Kepa, se adelantó a su tiempo, apostando por libros de vanguardia. Ambas identidades, la de poeta y la de editor, conforman una personalidad completa que mira con atención a ambos lados de la mesa para no perder el hilo de la conversación.

Hace seis años se publicó “Los pasos inciertos (1996 – 2004): memorias de un poeta metido a editor” (ed. Milrazones). En sus casi trescientas páginas se asiste al nacimiento de la editorial Bassarai y de la revista Luke, que son ya proyectos consolidados en “Los sentimientos encontrados (2005 – 2007): diario de un poeta y editor” (ed. Cálamo). Se han escrito ríos de tinta explicando el auge de los diarios, género que en España apenas se había cultivado hasta fechas muy recientes. Una de ellas apunta a que el público ahora demanda textos más eclécticos, a lo que se adapta mejor el diario que otros géneros. Otra causa apunta al diario como ejercicio introspectivo que ayuda a ordenar los sentimientos del individuo aislado en el marco de una sociedad frenética y posmoderna. Sin embargo, la explicación más completa, y esto el autor lo ha entendido mejor que nadie, reside en el pacto de verdad que asume el escritor con los lectores, que se materializa en la necesidad de no inventar y no fantasear. En este sentido, el respeto con el que Kepa trata al lector invade ambas esferas: como poeta nos muestra sus miedos y como editor sabe que tenemos la última palabra.

Con los diarios de Kepa Murua se accede a la intimidad del trabajo editorial de un emprendedor que apuesta por la literatura periférica. Es un testimonio muy útil para quienes quieran conocer de primera mano el surgimiento de las decenas de editoriales independientes que –aún hoy- permanecen firmes contra viento y marea. Kepa encuentra la razón «de este renacer de las editoriales independientes en un cambio generacional, en una renovación cultural que cada cierto tiempo acontece en todos los países». El editor independiente debe mantener la ilusión y la confianza en su proyecto a pesar de las tremendas dificultades que impone no pertenecer al círculo de distribución mayoritario. El mundo de la edición es una pescadilla que se muerde la cola.

La segunda parte de los diarios plantea un juego desde el principio. Del título se extraen dos lecturas: los sentimientos encontrados como sentimientos reconocidos (identificados, si se quiere) por medio de la meditación sosegada producto de la escritura; y los sentimientos encontrados como sentimientos en disputa o contradictorios. Ambos significados enlazan con la naturaleza propia del hombre: el deslumbramiento producto de la reflexión, así como la lucha constante entre dos pulsiones en conflicto.

Kepa Murua nos invita a bucear en su día a día, haciéndonos partícipes del enfrentamiento entre ambas identidades. Estos son «unos diarios para recordar, para no olvidar, que muestra la intimidad de un poeta y la trastienda de una editorial» El propio diarista así nos los cuenta: «la diferencia entre un editor y un escritor es clara: el editor tiene un oficio con más decepciones que alegrías, y el escritor obtiene de su oficio solitario más alegrías que decepciones». El poeta se apoya en el editor y el editor aprende del poeta. Pero, ¿conoce cada personalidad sus límites? Ahí es donde el escritor se vuelca y, en cierto modo, se ahoga: «siento que mi trabajo de editor me quita mucho tiempo para la escritura». Así, son recurrentes las anotaciones en las que Kepa observa un mismo prisma desde distintos ángulos: como poeta, como editor y como hombre («el editor que no se cree su papel, el que no se cree su discurso, es un farsante. El poeta que se cree lo que hace es un auténtico escritor. El hombre que se cree su existencia, un verdadero poeta»).

A pesar del fatigoso esfuerzo con el que se ha de empeñar un editor independiente, en los diarios aún hay tiempo para las relaciones sentimentales y las escapadas. Es sorprendente la sinceridad con la que Kepa describe la ruptura con Mi. y los episodios de desesperación que asolan a Dé. Estos diarios son, del mismo modo, un libro de viajes en el que el autor nos recomienda paseos, museos y salas de baile en Londres, Buenos Aires, Canadá y Brasil. Con un estilo sobrio y directo que compagina con disertaciones sobre poesía, novela y ensayo –algunas entradas son verdaderos testimonios académicos -, Kepa mezcla con maestría las diferentes caras de una misma persona.

Los diarios de este escritor guipuzcoano son de extraordinario interés para quienes quieran conocer la industria del libro. Además, en sus páginas se maneja con maestría el relato, apoyándose en una «economía verbal que busca el volumen justo para que la atención se centre en la calidad de la voz» porque «en la escritura nada es casual, todo es consciencia». Kepa es un narrador incómodo que accede a la profundidad de las cosas y nos las enseña. Es un regalo que comparte la experiencia de alguien que se ha ganado el respeto por derecho propio: un artesano del libro que no debe nada a nadie.

Enlace de la reseña: https://almacendehierros.wordpress.com/2018/12/21/resena-los-sentimientos-encontrados-diario-de-un-poeta-y-editor-de-kepa-murua/

Los sentimientos encontrados

Diario de un poeta y editor (2005-2007). Ediciones Cálamo 2016

4 de enero del 2005

Londres de noche, un paseo por el Támesis. Las luces de la ciudad como en un cuadro donde la lluvia se mezcla con el brillo del agua.

5 de enero

En el British Museum se reconoce la historia del arte por salas. Con la mente en blanco desde el interior de esta enciclopedia visual me llegan imágenes de mis primeras lecturas cuando era un estudiante. Además tengo suerte: exponen la colección de grabados del crítico de cine Alexander Walker con el título de Matisse to Freud. En la librería compro Chinese love poetry, editadopor Jane Portal; contiene un índice biográfico –simple pero exhaustivo– de algunos poetas que desconocía.

Por la noche ceno con Mi y Philip Jenkins.

6 de enero

En la catedral de Sant Paul encuentro la lápida de William Blake con esta inscripción: “Artist-poet-mystic”, junto con un poema que empieza: To see a world in a grain of sand… A su lado la de Henry Moore, quien tiene en una capilla lateral del altar una de sus últimas esculturas de la serie “Madre e Hijo”.

De la nueva Tate paso en barca a la vieja y me encuentro con Turner y Blake de frente. A Blake se le empezó a conocer como poeta una vez muerto. A Turner, una vez muerto se le reconoció lo adelantado que era en la pintura. Cada loco con su tema, pero cada loco que no está tan loco sabe muy bien lo que hace en vida.

Compro The life of Henry Moore. En la cama del viejo hotel de Notting Hill leo algunas páginas antes de dormir.

7 de enero

En las librerías del barrio compro libros de Don Paterson, el poeta, músico y editor. Uno de ellos, Theeyes, me llama la atención porque su escritura se basa en poemas de Antonio Machado. Otro poeta que me interesa es Frank O’Hara, especialmente Poems retrieved.

La noche tiene un color raro.

8 de enero

Londres tiene un hueco para esas cosas que uno busca en público o en secreto. Las calles te llevan a los mercados y tiendas de discos. Tengo la oportunidad de escuchar a Warren Zevon. Como en las tiendas españolas Murder balladsestá descatalogado, lo compro sin más.

Puedo entender el deseo compulsivo de tantos que frente a la adversidad ocultan sus frustraciones con ir a la ligera de compras. No creo que sea mi caso, pero en estos días, que no hago nada especial, más que ver un poco de arte o visitar librerías, he conseguido apartar de mi mente la política diaria y el drama de la gran ola. Cuando se escucha música a veces uno consigue algo parecido. “I will do it as soon as possible”, apunto en mi cuaderno.

10 de enero

No puede ser verdad que haya tanto escritor en España y que los editores no tengamos ni un respiro. Solo ha pasado una semana desde que me fui a Londres y a mi regreso me encuentro con la mesa a tope de correspondencia y manuscritos enviados al buen tuntún. Muchos de estos autores no han leído un libro de Bassarai. Intuyo que a este ritmo se me puede acabar la paciencia.

13 de enero

Más reseñas de los libros de Bassarai. Ahora es “El Cultural” con Ciegos,de Hervé Guibert.

14 de enero

Carta de Rafael Coloma. Dice que retoma su libro con otra editorial y que el prólogo irá de la mano de Siles. Me alegro de verdad, porque uno nunca sabe cómo comunicar el rechazo de un libro a un escritor que ha publicado anteriormente con acierto en tu propia editorial.

Me gusta el cambio que ha dado Luzu a Luke. Le digo que a la par prepare la inclusión del pago on-line en la web. Este año debemos incrementar la venta directa y creo que esta modalidad de pago agilizará la relación con los clientes. El tradicional contra reembolso no prosperaba debido a sus costes y tiempo necesario.

15 de enero

Más mensajes y saludos de autores que dan señales de vida: Flavia Company, Amado Gómez Ugarte, María Luisa Balda y Concha García. Le escribo a Blanca Gago para felicitarle por la traducción de Lejour du chien (El día del perro)de Caroline Lamarche.

16 de enero

Leo con detenimiento La poesía si es que existe. Cómo me gusta este libro, hondo, tierno y preciso. He gozado releyéndolo, pero lo dejaré descansar unos cuantos días antes de enviárselo a Fernando Sáenz (editorial Calambur) para su publicación. Con estas cosas no hay que tener prisa. Si la escritura es lo esencial, la corrección es importante.

17 de enero

Me entregan los veinte ejemplares que me corresponden como autor del libro La poesia e tu, publicado en Italia por Pendragon. Es una edición digital y en la composición se aprecian erratas y desajustes en cuanto a la caja de los aforismos. Pero la traducción de Andrea Livini es estupenda. La pregunta ahora es: ¿qué pensará un lector italiano sobre un poeta que ha sido capaz de escribir ese libro, extraño y furioso a la vez?

Por la noche, qué mejor que escuchar a Emil Zrihan, el cantor de la sinagoga de Ashkelon en Israel. Su música suave, con reminiscencias andaluzas y ecos del folclore marroquí, te transporta al mundo de los sueños y de las vivencias nómadas del norte de África. La alternancia de la sonoridad mediterránea y la música sefardí evocan una intimidad aislada donde el ritmo se impone como si el canto naciera de una danza oriental que recorre la voz con plena consciencia.

19 de enero

Sí, la poesía tiene mucho de música, pero lo que pocos saben es que la poesía se acerca con naturalidad a la danza y se confunde con ella. Ya lo decía Solonov: “Los primeros danzarines en el tiempo, fueron los poetas”. Si alguna vez te encuentras a un poeta al que no le gusta bailar, es que puede que no lo sea, que su seriedad le haya limitado el canto y la música de su propia danza. Ten cuidado entonces, que te llevarás un ligero desengaño.

22 de enero

En la galería Juana de Aizpuru de la calle Barquillo presentamos Los secretos del Mar Rojo. Esta vez, el libro es un pretexto para hablar de su traductor, el pintor Luis Claramunt. Quico Rivas llega de Sevilla, acaba de inaugurar una exposición en la galería China. Juana de Aizpuru habla del pintor, de su individualidad, de su vitalidad hasta el último día de su vida, de sus andanzas por las calles de Madrid. Vicki Claramunt apenas esboza unas cuantas palabras emocionadas. Por mi parte cuento la historia secreta de este libro con algunas pinceladas sobre Monfreid. El poeta Emilio Solá cierra el acto con unos comentarios sobre la literatura de la frontera. Mezclados con el público, al final del acto, nos relajamos con otros comentarios sobre arte, política y sociedad. Mi amigo José Echazarreta me habla de la libertad de miras y la ternura que ha encontrado en las páginas de La poesía si es que existe.

26 de enero

La ciudad blanca por la nieve. En estas ocasiones, cuando la ciudad se aísla de repente, hay que pensar que el tiempo se detiene en un punto de la conciencia y dejar que las cuestiones cotidianas se resuelvan sin perder la paciencia.

Caminar por la nieve a primera hora de la mañana es hacerlo por una naturaleza que recobra su sentido más extraño. Hablo de belleza, del daño en los ojos, de la memoria que nos trae episodios de la infancia.

27 de enero

Recibo la visita de Marina Cedro y Ricardo Urrutia por la mañana. Su proyecto Poetango es una realidad poético-musical que recorre Europa. Por la tarde, Mintxo viene con sus dibujos y su alegría. Le pedí una ilustración para el libro La poesía si es que existe, y él viene con un dibujo al óleo con el mismo título. Repasamos la elaboración literaria y visual de otro libro que nos traemos entre manos, Los poemas del caminante. Son bastantes años los que llevamos hablando de él. Escribiendo. Dibujando. Quizá sea así la vida: dar forma a ideas y pensamientos en común.

La ciudad sigue blanca. En el correo una sorpresa: Iñaki Beti, profesorde la Universidad de Deusto, ha escrito un texto largo titulado: “Desde las manos: la voz poética de Kepa Murua”. Me reconozco, es verdad, pero todavía me sorprende leer cosas sobre mí o sobre lo que he escrito. Iñaki Beti ha hecho una lectura detenida y acertada de mis libros. Soy un poeta con discurso, pero cuando son los demás quienes describen esta poética, soy consciente de la validez de las miradas convergentes en un punto que, tarde o temprano, es la poesía que se escribe o se piensa que se escribe.

Cuando empezaba, no sabía lo que quería. Tampoco lo que escribía. Ahora es cuestión de tiempo.

28 de enero

El nuevo libro de poemas de Javier Alcíbar es muy irregular. Este poeta, capaz de lo mejor y lo peor al mismo tiempo, nunca adopta la distancia suficiente para sopesar otras voces y distinguir otras realidades. Le diré que no. Antes ya se lo dije, pero volvió a la carga como si nada. A veces el tacto en el trato no sirve de mucho.

Recibo respuesta de Grasset. Me dicen lo siguiente: “En ce qui concerne La croisiere du haschichd’ Henry de Monfreid, les droits castillans de l’ouvrage ont déjàété cédés à l’un de vos confreres”. Algo así como que “en cuanto a La cruzada del hachís de Henry de Monfreid los derechos en castellano de la obra ya han sido cedidos a otro de su gremio”.

Llamaré a Vicki Claramunt para comentárselo porque intuyo que la traducción de su hermano Luis no verá la luz. Los traductores vocacionales realizan un trabajo que, por lo general, no tiene salida, pues desconocen cómo funciona este mundo editorial. El vocacional comienza a traducir sin más, sin tener contratados los derechos correspondientes. Tampoco sabe que muchas editoriales tienen su equipo de traductores.

Pese a todo, estoy convencido de que si algún lector en español quiere saber algo interesante de Monfreid, tiene que pasar por Luis Claramunt.

29 de enero

Tres colores lleva textos de Felipe Juaristi, Francisco Ruiz de Infante y Adelina Moya, y un poema de Ana Arregi. Los libros bilingües son difíciles de coordinar. Me imagino que una sociedad bilingüe plasma esa complejidad día a día. Los poemas de Felipe Juaristi son intensos, sencillos, líricos. El diario de Francisco Ruiz de Infante creo que es un cuaderno de artista donde el estilo rueda por la pendiente de una voz que él escucha en su interior. Se ve que está acostumbrado a escribir, pero se intuye que todo va muy rápido. Y el de Adelina Moya es un breve estudio sobre la obra de Carmen López Castillo, donde mezcla algunos términos sin cuidar del todo las expresiones.

Pero me llama la atención la intransigencia de algunos a la hora de aceptar las mínimas correcciones de estilo exigibles en un texto para publicar. Cuanto más grande es el autor, “menos se le mete la mano”. Pero casualmente, cuando “se le mete”, por lo general no pone ningún reparo. En el mundo de los artistas, de tan exigentes que son con lo que escriben, a menudo no aciertan con lo que dicen. Me imagino que este hecho es consecuencia del lenguaje que genera la producción artística, tan ensimismada en algunos conceptos y términos a las afueras del propio lenguaje.

31 de enero

Llamo a Pilar Salamanca para confirmarle que publicaré La isla móvil para abril de este año y que pronto recibirá las primeras pruebas. Los cambios que le sugerí para la segunda parte de la novela quedan en el nuevo manuscrito esbozados con una magia interna que fluye con serenidad. Me gusta su manera de explicarse y hablar, a veces nerviosa, casi siempre sincera.

Deberé releer Retazos en la red, de Juan Ibarrondo, una obra ensayística de ficción, de difícil clasificación. Una primera lectura me ha dejado K.O. Es una rareza que junta historia y política, literatura y ensayo, lecturas autónomas e interdependientes, autores clónicos y enciclopedias inverosímiles. Es un trabajo serio que puede quemar a un editor.

Amado Gómez Ugarte aparece de visita por la oficina. Nos trae El barco varado, una novelita triste, la define él. Se le ve tocado. Son varios años sin salir de casa…

Los sentimientos encontrados

Los sentimientos encontrados, (2005-2007)
Diario de un poeta y editor
Colección: Claves: (Ensayo)
Cálamo Ediciones, 2016
ISBN 978-84-96932-97-5
408 páginas

Estamos ante la segunda entrega del diario del poeta-editor Kepa Murua, la primera fue Los pasos inciertos, publicada en editorial Milrazones en noviembre de 2012, y ahora encontraremos al escritor si cabe con un aire mucho más intimista y confesional que la vez anterior, profundizando más que nunca en su trayectoria vital y profesional.

Estas memorias tienen encima más piel y más desengaños y marcan ya lo que será el inicio de otra etapa de Murua, dado que este editor, serio, profesional, responsable –que ni se compra ni se vende ante nadie ni parece tenerle demasiado miedo a la verdad– reflexionará sobre el esfuerzo que supone mantener a flote una editorial de referencia como es Bassarai en tiempos de crisis, cuando constata que al final el balance no le cuadra. No obstante, esta experiencia y este poso enriquecedor está claro que le servirán, entre otras cosas para redactar este libro, pues hasta de los fracasos se aprende y es ahí donde empezamos realmente a saber quiénes somos, qué sentimos y qué queremos, de ahí el título: Los sentimientos encontrados.

Fragmento de la reseña de Isabel Alamar.