La manos en alto

Calambur Poesía, 42
Madrid, 2004
ISBN 978-84-96049-44-4
96 páginas

Las manos en alto es una declaración poética que enfrenta a la palabra con las injusticias y avatares de la vida. Kepa Murua ha detenido el tiempo en las manos del poeta y con ellas ha dibujado al hombre y al mundo, al dolor y al amor, a la ciudad y al cuerpo desnudo. «Nada será como antes, pero sin el mundo no puedes hacer nada», nos dice el poeta que hablando de la vida nos recuerda que «pasa rápido sin darnos cuenta».

Las manos en una primera lectura

Revista Alborada, septiembre 2004
Por J.F. Aristín

Siempre me ha dado reparo opinar sobre un libro de poemas en su primera lectura. Caen sobre ella numerosas interrogantes que cierran dudas, enigmas que invitan a más lecturas, Unas veces son la situaciones anímicas del lector las que impiden entender o sustanciar los poemas leídos. Otra vez es la propia poesía que tenemos abierta entre las manos la que por su naturaleza hermética, reflexiva o conceptual, nos lleva a ese ciclo de volver a empezar como paráfrasis de la filosofía antigua de las culturas de la naturaleza.

En Las manso en alto hay mucha filosofía entreverada desde los primeros versos. La busca de respuestas ante lo que desconocemos lleva a decir a Kepa Murua “en las fauces de un enemigo, del que por ser eterno desconocemos su identidad y su existencia” En otros aparece la dicotomía entre el ser y el tener. Se ofrece a la vista el aliento de Epicuro proyectando el placer en la calma. O el hallazgo de Filón para quien la palabra no es ni puro elemento sensible (sonido) ni puro elemento espiritual (idea), sino la razón proyectada “El tiempo  nace del significado que damos a la palabra”
Cuando el poeta expresa “En la orilla las olas, pero ninguna igual a otra” se manifiesta en contra de la morfología idealista del Platonismo, donde el devenir no se concibe como una aparecer de formas inéditas, sino como una continua relación de las ya existentes.

Así desgrana, con la musicalidad interna de unos versos libres, la existencia de las cosas que son de este mundo. Versos que chocan y rozan alguna verdad oculta sin términos artificiosamente combinados, donde cada palabra puede considerarse en su significado aislado y en su conexión con otras que no están prendidas extrínsicamente, como desde fuera, a su poesía.

Las manos en alto es la obra de un pensador que poetiza. Las concepciones en su nivel de mínima significación funcionan como núcleos de cristalización desde el lenguaje, contra las vacías fachadas de la palabra.

Las manos en alto

Luke nº 44, octubre 2004

Las manos en alto de Kepa Murua es un intenso libro de poemas tocado por el pensamiento y la reflexión del individuo ante lo que le rodea. A través de un viaje interior donde las manos cobran protagonismo, el poeta se descubre ante la vida y profundiza ante los avatares de la existencia.

El detalle de las manos, su fisonomía, su gesto, permite al poeta dibujar un complejo mundo de sentimientos en torno al cuerpo. Pero, como esas manos que abrazan, sujetan los objetos, o escriben, la metáfora de la lectura de las líneas de la vida se asoma en este libro con una carga simbólica acertada.

A modo de introducción el libro comienza con las manos que gesticulan ante la sorpresa de la existencia, hasta que se encuentran con el hombre. Estos poemas son Las manos en el pecho, La mano alma, La mano hombre y La mano nada. En otros como La mano animal afloran las dudas sobre el amor y el deseo.

Tras este preámbulo, el poeta se remite a distintas experiencias del hombre. El exilio, la guerra, la inconsistencia del mundo y la indefensión del individuo en un poema acertado como es El fondo del espejo, coinciden con reflexiones sobre el paso del tiempo o la evocación de la memoria que intentan descifrar el enigma de la vida.

Frente a la vida, otra vez la evocación de las manos en poemas intensos como Manos insaciables o Las manos en alto, con el fin de sostener la realidad frente a una poética que busca la esencia del pensamiento del hombre, que como nos dice el poeta, “sin él no se puede hacer nada”.

Se intuye que Kepa Murua habla del mundo, pero acierta de lleno cuando en vez de recurrir a una voz de corte reivindicativo, profundiza en un intimismo personal que se transforma en un todo que el lector interpreta con su mirada.

El intimismo se refleja en poemas como Sabe el amor o Manos marchitas, que ubicados entre palabras que hablan de la arrogancia del poder o el dolor cuando nos enfrentamos a la violencia del mundo, sorprenden por su fuerza expresiva.

Con esta manera de ordenar el libro el poeta se pregunta sobre lo que no sabemos explicar, como el destino que nos enfrenta a El secreto del mundo, uno de esos poemas que aparentemente oscuro se abre al significado del hombre ante su insignificancia.

Porque el paisaje del libro es el hombre, tal como se nos dice en Las manos que piden silencio: “las manos sirven para escribir un poema, poner bombas, matar a un hombre o salvar a un inocente”.  Entre medio, se habla de la ciudad, de la generación del poeta, o del país, en un maravilloso poema titulado El país tarde, que dará qué hablar.

El poeta, ante la dificultad de encontrar respuestas contundentes, muestra su propia incertidumbre, pero por si acaso escribe A ti que estás solo y La ventana mano, excelentes composiciones de corte reflexivo que llaman al lector, al amigo, al desconocido, para que con calma, con ternura y esperanza, comprenda la existencia de la vida.

Esperanza y ternura son palabras que definen este recorrido vital que se cierra con una confesión del autor y una dedicatoria, a modo de colofón, que rompe con la desnudez acostumbrada de sus libros, que como se sabe no contienen citas ni otras referencias biográficas con el pretexto de no desviar la concentración que nos exige en su lectura.

Parece además que su voz se aclara con una poesía más transparente que en sus anteriores libros. La repetición del algunos motivos, especialmente el de las manos, nos sujetan, sin pérdida posible, a un viaje plástico por la memoria con todo su color e intensidad. Libro atractivo en su composición, destaca por su apuesta poética y su voz única al tratar a la palabra como un reflejo del conocimiento del hombre por lo que acontece en el mundo.
J.L.

Lo que las manos intuyen

Babelia, agosto 2005

El amor es tema que atraviesa los poemas del último libro de Kepa Murua. Aguda y cortante, en la poesía del escritor vasco son frecuentes los paralelismos y las acumulaciones dentro de un universo literario cuyo irracionalismo trata de transmitir la angustia del mundo. Kepa Murua (Zarautz, 1962) además de llevar adelante una editorial de riesgo, Bassarai, en Vitoria, ha publicado varios libros de poemas (ninguno en su propia casa, una separación de funciones que le honra). Las manos en alto es el título de su última entrega poética, aparecida poco antes que La poesía, si es que existe, en la misma editorial, una colección de fragmentos a medio camino entre el aforismo, la poética y el poema en prosa. La de Murua puede definirse como una poesía que juega con la irracionalidad poética, que nace de las intuiciones más profundas del autor. Sus textos crecen en una estética de la vanguardia, con raíces expresivas que buscan una visión del caos del mundo y un estilo que se define en la ampliación de la imagen.

En este libro de temática amorosa, se ha decidido por atenuar la corriente experimental y trabajar con una técnica del paralelismo, lo que produce una dicción más clara, dentro de la experimentación que define su poesía. Gusta de la frase corta y lacerante, de la expresión fría que puede herir la imaginación del lector. La acumulación representa la forma de expresión más utilizada en el texto. Kepa Murua posee una fuerza interior que se despliega en los poemas como una conjunción de palabras que se dirigen en busca de la representación de un mundo que se percibe desequilibrado, angustioso, enervante. Manos que buscan un significado, pero que se realizan en una batalla singular: «No pueden sujetar al mundo / que se mueve sin sentido».

J. K.