Flysch

Bassarai, Vitoria-Gasteiz 2006
Fotografías de José María Álvarez y textos de Kepa Murua
132 págs
I.S.B.N. 978-84-96636-02-6
Libro agotado

Tras el éxito del libro Itxina, que muestra el paisaje kárstico del macizo del Gorbea, José María Álvarez Fernández y Kepa Murua posan ahora su mirada en el paisaje del flysch costero de Guipúzcoa en un libro titulado La orilla devuelta, donde el lector puede leer, como un susurro al oído, los textos que el poeta escribió mientras el fotógrafo recorría esa costa mágica con una visión concentrada en los límites naturales del mar y la roca.

La tierra que se mueve con el mar tiembla con la mano en la lluvia. El mar que se desangra en la orilla vuelve con su fuerza a la vida.

El mar de Kepa Murua

Luke, diciembre 2006

Kepa Murua mira en ocasiones las montañas que se pierden tras las nubes del cielo, y otras deja vagar sus ojos por las calles y plazas de una ciudad cualquiera. Pero también hay veces en que Kepa Murua baña sus pies a la orilla del mar. Quizá para preguntar a las olas por su ir y venir. O tal vez para dialogar con las rocas sobre su rara condición.

La rara condición de las rocas reside en su parecido con el hombre. Un hombre es memoria arrojada al tiempo. Una roca es recuerdo de tiempos oscuros que esconden una pregunta. Hombre y roca también se distinguen. El hombre camina, la roca está quieta. El hombre habla; la roca, no. Pero a veces el hombre detiene sus pasos y mira a la roca para decirle: “Yo también me desgasto”. Y entonces la roca piensa: “Yo, como tú, guardo en mi seno el secreto que nos define”.

El mar ha atraído a los poetas desde siempre. El mar no es ni roca ni hombre, es agua venciendo al tiempo. El mar viene y va, se aleja como regresa. Por eso un hombre sentado sobre una roca comprende que sus sueños son poca cosa frente a la espuma que baña sus pies. El mar y la roca se dan la mano en un lugar privilegiado de la costa vasca. Entre los pueblos guipuzcoanos de Deba y Zumaya se yergue una maravilla natural. Un mar profundo y extenso cubría esas rasas y acantilados hace tanto tiempo que la cifra no nos cabe en la cabeza: entre 50 y 160 millones de años. La geología –que es una ciencia fantástica– ha descubierto que las paredes que hoy día vemos son en realidad un fondo marino formado por los secretos de la roca: barros de río, conchas y restos de animales marinos.

Pero ese fondo emergió de las aguas por la acción de fuerzas cuyas paciencia y lentitud, de nuevo, no caben en nuestra cabeza. El sentido común invirtió sus cálculos, y lo que estaba debajo surgió de las aguas y se puso encima. Geólogos de atentos ojos han visto iridio en esos sedimentos. Y fósiles de bivalvos y ammonites.

La costa entre Deba y Zumaya demuestra que la roca encierra secretos que sólo un poeta puede entender. El arte no explica la vida, sino que la observa y extrae de su experiencia lecturas complementarias. Arriba lo que abajo estuvo. A la vista lo que se escondió.

El lector tiene entre sus manos este libro. Es La orilla devuelta, donde puede admirar las fotografías del también escultor José María Álvarez Fernández. Además, el lector puede cerrar los ojos y dejar que le lean, como un susurro al oído, los textos que Kepa Murua escribió mientras recorría –y miraba– esa costa. Ambos artistas ya colaboraron en Itxina. Entonces le tocó el turno al paisaje kárstico del macizo del Gorbea como ahora al flysch costero de Guipúzcoa.

¿Cuántos hombres se habrán sentado en la roca de una playa para mirar al horizonte? ¿Y cuántas veces el mar habrá escuchado idénticas preguntas? Este libro encierra en sus páginas un círculo y una paradoja. Y el mar –que siempre continúa– tiene la última palabra.
Pedro Tellería
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El poeta Kepa Murua y el fotógrafo José María Álvarez recorren en un libro los acantilados de Zumaia

El País, enero 2007

La colaboración no es nueva: el fotógrafo José María Álvarez (Cacabelos, León, 1955) y el poeta y editor Kepa Murua (Zarautz, 1962) regresan con Flysch a la mirada a la naturaleza rocosa del País Vasco que ya estudiaron en Itxina. Si en aquel libro trataron de trasladar al lector la compleja estructura karstica de ese macizo rocoso del parque natural de Gorbeia, en esta ocasión, afrontan los singulares acantilados que recorren la costa entre Zumaia y Deba.

Murua ha recorrido durante años estos acantilados que ahora se comienzan a descubrir. El flysch es un tipo de sedimentación que se presenta en disposición vertical con alternancia de estratos de distinto origen. «El fenómeno es singular donde los haya y poco valorado, excepto por los vecinos de la costa guipuzcoana», reconoce Murua. «Además de sus virtudes geológicas, creo que su capacidad evocadora es única, una maravilla natural», añade.

El libro forma parte de la colección Bassarai Arte y en él alternan los poemas del escritor guipuzcoano con las imágenes de José María Álvarez. Son fotografías que nacen de la mirada de quien también es escultor. Álvarez, como en Itxina, se planteó su trabajo desde el paseo continuo, a todas horas: deambuló por todo este tramo de costa guipuzcoana en busca del detalle y sin miedo a la pleamar. «No fue sencillo, más que nada porque la marea comienza a subir, uno está cautivado por este acantilado tan extraño y de repente se encuentra en un lugar sin posibilidad de acceso hacia arriba. En más de una ocasión tuve que agarrarme a las cuerdas que dejan los que van a coger percebes», relata.

T. G. C.

Libros de regalo

Babelia, El País, diciembre 2006.

Mar y roca: Flysch. La orilla devuelta

Mientras que el fotógrafo José  María Álvarez Fernández recorría y plasmaba en imágenes la costa guipuzcoana, el poeta kepa Murua escribió unos textos centrados en los límites naturales del mar y la roca. Una colaboración la de Flysch que ambos iniciaron en Itxina, dedicado al paisaje del macizo del Gorbea.
R.B.

Sábado 16 de diciembre de 2006