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Faber

Bassarai, Vitoria-Gasteiz 2009

Fotografías de José María Álvarez y textos de Kepa Murua
136 págs.
I.S.B.N. 978-84-96636-36-1
Libro agotado

Faber cierra una trilogía. Y un sueño. Una aventura visual y poética de dos artistas que han colaborado conjuntamente, paso a paso, despacio, tras las imágenes, tras las palabras. A veces es difícil saber cómo ha surgido nuestra relación profesional, y sólo la distancia del tiempo nos ha permitido alcanzar una brizna del viento que nos ha acompañado. Tal vez nos haya unido una mirada sensible sobre nuestro entorno más próximo. Tal vez. Pero en el fondo los dos sabemos que trabajamos sobre la metáfora de la soledad. Y esta búsqueda de lo ausente ha guiado tanto la publicación actual como las anteriores: Itxina. Paisajes de luz (Bassarai, 2004) y Flysch. La mirada devuelta (Bassarai, 2006).

Los autores.

Paseando por el paisaje interior

Diario de Noticias de Gipuzkoa, noviembre 2009

Itxina abrió la senda en 2004. Flysch siguió sus pasos dos años después. Faber ha venido a cerrar el recorrido. Kepa Murua y José María Álvarez han vuelto a unir palabras y fotografías para completar su aventura visual y poética.

Todo lo que empieza tiene un final. Es una regla que no por repetirse mucho deja de ser real. Las palabras de Kepa Murua y las imágenes de José María Álvarez Fernández también iniciaron una relación hace años. Una conversación fructífera que tuvo su primera plasmación en Itxina, que siguió desarrollándose en Flysch y que termina ahora con la publicación de Faber, todos ellos bajo el sello de Bassarai.

Los tres forman un todo pero también cada uno tiene su propia vida, su escenario y su mensaje. Una trilogía en la que perderse, que mira a la naturaleza con la poesía y la fotografía para retratar y hablar del paisaje, ya sea terrenal o humano.

Sus dos predecesores han contado con un éxito más que apreciable, así que es de suponer que el último en llegar siga la misma senda. Y es que ninguno son libros para esconder en la biblioteca de casa entre otros títulos olvidados. Son experiencias para tener siempre presentes y sobre las que poder volver en cualquier momento.

Desde el cariño y la ternura, según describe el propio Murua, Faber mira al interior del ser humano a través del paisaje. En las instantáneas sólo hay naturaleza. En las palabras, una poesía detenida y reflexiva. En el conjunto se encuentra la intención de que el lector y espectador se detenga en el tiempo para reflexionar, a raíz de lo que ve y lo que lee, sobre su propia vida.

«La belleza está muchas veces donde no pensamos. Puede encontrarse en una ruina, en un ramaje, en un puente o en una esquina de la calle. No tiene que ser esa belleza con mayúsculas. La podemos encontrar en lo cotidiano. Lo que pasa es que muchas veces nos olvidamos de ella porque estamos en ese estrés diario que nos impide parar. De eso habla Faber», describe el editor y escritor de Zarautz afincado en Gasteiz.

Poeta y fotógrafo entablan diálogo, una conversación abierta a las aportaciones del que tenga este trabajo entre las manos. No es la primera vez, y seguro que tampoco la última, en la que Murua colabora con otros. Es de su gusto porque ello le obliga a salir de su yo y buscar una voz diferente. Así recarga fuerzas y libera la mente para regresar a la soledad del autor y seguir camino (ya está con un nuevo proyecto entre las manos, otra vez en solitario, que verá la luz en 2010).

Con Álvarez Fernández son unos cuantos años, como dice el poeta y editor, de juego. Hay veces en las que se suelta alguna palabra más alta que la otra (siempre desde el respeto humano y creativo), pero es en esa vorágine donde ambos se han divertido. «En el hecho de cerrar la trilogía claro que hay nostalgia, pero también un gran sentimiento de liberación», confiesa.
El resultado es un libro-objeto bien cuidado y presentado. Un regalo, «un goce estético, espero». Eso sí, tiene trampa. Exige pensar un poco en cada uno y eso es algo que, en los tiempos que corren, no está de moda. «Existe mucho ruido en el mundo. Yo hago una apuesta diferente, por el silencio, por lo intimista… también tengo libros sociales, eso no lo quiero olvidar, pero quiero apostar por el ser humano, por el individuo con sus contradicciones y sus bondades; cuanto más avanzamos en la vida igual no nos hacemos más sabios, pero sí más contemplativos», apunta Murua.
En un sector literario que por momentos parece moverse sólo por el marketing de fáciles argumentos y premios con mucho bombo pero ya sin prestigio ni criterio, trabajos como Faber se convierten en un oasis que busca a un lector cualquiera, sin exigir, como sí lo hacen otros, pedigrí. «Mucha gente se sorprendería si conociera los lectores tan diferentes que hemos tenido con Itxina y Flysch; las motivaciones son muy diferentes. Títulos como Faber son publicaciones que llaman la atención» apunta el escritor, quien tiene claro que también los libros «reflejan parte de la personalidad» de quien es su propietario.

Lo estético y el contenido se funden en esta tercera entrega. Todo está medido para que parezca que no es premeditado. Ahora que las nuevas tecnologías amenazan cada vez de forma más seria la supervivencia del papel, títulos como Faber son objetos que llaman la atención. Es difícil imaginar que en un futuro próximo todo ello se vea sobre una pantalla.
Todo llegará. O no. Quién sabe. De momento, este nuevo libro espera al público. Entre sus páginas se esconden muchos mensajes y momentos. Tal vez en el futuro, Kepa Murua y José María Álvarez vuelvan a encontrarse en otro proyecto. O no. Quién sabe

Carlos González.
Diario de Noticias de Gipuzkoa

Las huellas humanas

El Correo, noviembre 2009.

El poeta Kepa Murua y el fotógrafo José María Álvarez cierran con el libro ‘Faber’ su trilogía en torno a los paisajes «La fragilidad del ser humano, contrapuesto a la solidez del paisaje» es una de las cuestiones que se reflejan en el libro Faber, que cierra la trilogía conjunta del fotógrafo José María Álvarez y el poeta Kepa Murua. El primer trabajo, titulado Itxina. Paisajes de luz’ (Bassarai, 2004), recogía con imágenes y poesía las formas naturales del paisaje en el área del Gorbea. «Tuvo un éxito inesperado, y la edición se agotó en menos de un año», recuerda Murua, que publicó el volumen dentro de la colección de arte de la editorial vitoriana.

Y apunta que «ya con la mano más suelta, porque hasta Itxina hacía tiempo que no trabajaba sobre un tema así, y con un paisaje más cercano al mío, el mar y la costa», surgió Flysch. La mirada devuelta’ (Bassarai, 2006), sigue el camino iniciado en Itxina. En este libro la mirada se posa en los acantilados de Zumaya y muestra el juego del agua y las formas de las rocas producidas por la erosión del mar.

Con Faber (Bassarai, 2009), el dúo dirige sus miradas hacia «el hombre constructor, que construye objetos y deja marcas y hechos diferenciales en el paisaje: señuelos, carreteras, cruces, señales…» Dentro de este proyecto, Murua ha desarrollado «un trabajo con prosa poética, en la que inevitablemente hay una poesía zen contenida». En ella «hay preguntas en torno a la vida, como ‘¿por qué estamos aquí?’», ejemplifica el escritor y editor.

A lo largo de las páginas de Faber, 60 fotografías y 40 poemas en euskera y castellano conforman una obra con un concepto «todo artesanal, en planchas, cuidado al máximo, con el fin de dar voz e imagen a un proyecto de reflexión sobre el ser humano». Y es que, en definitiva, en el libro se aborda «la importancia del silencio en medio del ruido del siglo XXI».
Murua admite que «no es algo nuevo en este campo o en otros, como la música de John Cage o la pintura de la escuela americana. Pero se trata de empezar de cero, con la intensidad de las fotografías, para intentar sorprender al lector y hacer que piense sobre lo que acontece, como cuando al mirar al cielo o al paisaje se deja llevar», expone el poeta, que subraya «la importancia del pensamiento y la mirada».

El vehículo literario son «estrofas de tres o cuatro líneas, con el fin de que el espectador las complete con su propia experiencia, con su biografía. El hombre ha de seguir adelante, sin olvidar su origen, su tradición y su cultura», sentencia el coautor.

Crítica a la ambición
«Es una especie de homenaje al ser humano que reconvierte el paisaje con su poderío, que también contiene una crítica a la ambición, desde la humildad, el silencio, la importancia de la comunicación, los gestos y opuesto al ruido». Y apunta el símil de «una plaza en silencio, con un árbol solitario, que está rodeada de ruido, bares y neones».
El autor prepara de cara al próximo año una nueva entrega de su obra poética. Será un volumen de 700 páginas, que Murua corrige y pule en un laborioso proceso.
N. A.
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27.10.2009 –
N. ARTUNDO
EL Correo

El seductor universo de los libros

Mugalari, diciembre 2009

Libros para deleitarse, para volver a ellos una y otra vez; libros para leer pausadamente; libros para los más pequeños… Libros, todos, parta disfrutar. Si cualquier momento es bueno para regalar lectura, durante estas fechas puede ser la mejor de las opciones.

Tras Itxina: paisajes de luz, y Flysch: la orilla devuelta, el fotógrafo José María Álvarez y el poeta Kepa Murua cierran su trilogía en torno a los paisajes de Euskal Herria con este volumen. En Faber los autores han dirigido la mirada al hombre constructor que crea “objetos y deja marcas y hechos diferenciales en el paisaje: señuelos, carreteras, cruces…” Sesenta fotografías y cuarenta poemas en euskera y castellano conforman una obra con un concepto artesanal y cuidado al  máximo, con el fin de dar voz e imagen “a un proyecto de reflexión sobre el ser humano” y en el que se aborda la importancia del silencio en medio del ruido del siglo XXI. “El hombre ha de seguir adelante, sin olvidar su origen, su tradición, su cultura”, dicen los autores.

Mugalari 555
18-12-2009

La huella

Luke, diciembre 2009

Cuando hace años caminaba de joven por el campo, sentía una compleja sensación de vacío y extrañeza cuando encontraba en un camino un objeto sin dueño. La lata de Coca-Cola oxidada o el paquete de tabaco comido por el sol me sumían en un anonadamiento brusco. ¿De quién serían? ¿Cómo habrían llegado hasta allí? ¿Qué significaban?

Al contemplar las fotografías de José María Álvarez Fernández para Faber, la nueva entrega de la trilogía elaborada por él y Kepa Murua, he recordado aquellos hallazgos. Como entonces, ahora Álvarez retrata las huellas del hombre en la naturaleza fijándose en esos objetos o ingenios que dispersamos en mitad de la nada con un sentido u otro. El puente roto que cruza un arroyo, las huellas de un vehículo en la nieve, una mancha de pintura sobre una piedra, las ruinas de un edificio abandonado son los motivos que Álvarez fotógrafo retrata para que Kepa Murua poeta piense en alto para goce de los lectores.

Dicen los autores en la introducción que ambos saben que trabajan sobre la metáfora de la soledad. Puede ser. La soledad del paisaje brumoso en Itxina. La soledad del acantilado desierto en Flysch. Y ahora la soledad de la presencia olvidada, de la huella inerte, del sentido caduco cuando se contempla algo que fue y ya no es. Quizá por eso la voz de Murua ha cambiado desde la primera entrega. Ahora me suena sencilla, elemental (alguien diría zen), sin retórica aparente ni solemnidad. Me suena a poeta que sabe de lo que habla por haberlo sentido.

Disfruto de Faber sentado en el sofá, bajo luz indirecta y Jelly Roll Morton de fondo. Una pianola tocando rag-time hace ochenta años es también una forma de soledad. La soledad del hombre camino del olvido. ¿Quién fue Jelly Roll Morton? Era alegre, fanfarrón, pero quién se acuerda de él. Vuelvo al libro. ¿Quién abandonó esa lápida precisamente ahí? Y antes de él, ¿quién la colocó en una casa? ¿Y de quién fue esa casa?
P.T.
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Pedro Tellería

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