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Entrevista a Kepa Murua, un escritor versátil

Revista Todo literatura, Por Isabel Alamar, 13 de abril de 2021.

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¿Cómo se te ocurrió la idea de escribir sobre el gran modisto vasco Cristóbal Balenciaga?

Cristóbal Balenciaga es uno de los grandes artistas del siglo XX y los libros que hay sobre él, aunque interesantes, no van más allá de la biografía con fechas y detalles de su vida en la que no profundizan con una mirada que a mí sí me interesa como escritor: esa que indaga en su oficio y reflexiona sobre su manera de ver la vida.

¿Qué es lo que más te llamó la atención de su figura?

La confianza de Balenciaga en el arte que permanece en el tiempo frente a la fragilidad de la moda, me hizo pensar en la solidez de su carácter y en las convicciones que tenía como modisto, pero lo que más me llamó la atención fue su discreción o esa reserva, podría decirse típicamente vasca, que combinó con la osadía para presentar su trabajo al mundo con habilidad y acierto.

¿Cuánto tiempo te llevó, más o menos, escribir esta deliciosa novela y de qué te ibas dando cuenta mientras la ibas escribiendo?

Cristóbal Balenciaga nació en Getaria, un pueblo situado a tres kilómetros de Zarautz, donde yo nací. De joven oí hablar de él; yo soy un buen escuchador y mi mente guardó esas historias hasta convencerme de que detrás de lo que se decía había algo más que moda. La labor de lectura sobre el modisto y los viajes al museo Balenciaga, se intercalaron durante años con apuntes sobre el oficio de coser o de vestir y fueron el germen de esta novela titulada Elegancia.

¿Cómo fue la labor de documentación, yo diría, y tú mismo lo dices también, que es un poco atípica; podrías precisarnos por qué?

Leí libros que hablaban sobre su trabajo, pero después de asimilar lo que se decía tuve que relegar esa información con el fin de hacer literatura. A menudo volvía a Getaria, visitaba el museo, analizaba sus vestidos, paseaba por las calles del pueblo, me sentaba cerca del mar e, incluso, fui a visitar su tumba al cementerio. Es tal como lo pensaba: discreta, sin adornos. Cuando todo estaba dentro de mí, más o menos organizado, no tuve más elección que olvidarme de lo que se había dicho sobre el modisto para que fuera Balenciaga quien hablara o para que los que le rodeaban mostraran sus pensamientos sobre lo que hacía.

Fotografía Raúl Fijo, abril 2021.

Alternaste la escritura de este libro con la de otros, pues también han salido a la luz un ensayo sobre la escritura, “Cambiar con la escritura”, y una antología de poesía “Trilogía del corazón”.

Los lectores se sorprenden ante la irrupción de tres libros de un solo autor en unos meses. España es un país raro en este sentido: se cree que un novelista debe escribir solo novela o que un poeta ha de publicar libros de poesía, pero yo alterno distintos géneros y en todos ellos me siento cómodo.

Háblanos un poco también de esta antología, cuéntanos, p. e. quién hizo la selección, de dónde salió el título y por qué ahora.

Este volumen reúne tres libros ya agotados, publicados en su día por Calambur. Cada libro tuvo su reconocimiento, especialmente Siempre conté diez y nunca apareciste, pero en mi cabeza, aunque se publicaron en un orden diferente a su creación, estaban unidos. La poeta colombiana Catalina Garcés lo explica en un bello prólogo que acompaña a la cuidada edición del libro: “el autor nos advierte que, en realidad, el último libro escrito fue Cavando la tierra con tus sueños; en medio Siempre conté diez y nunca apareciste; y el primero Cardiolemas, o los lemas del corazón, como le fue dictado el nombre por esa voz que solo los poetas conocen. Esta última es la razón por la que hemos querido llamar esta entrega Trilogía del corazón, por ser la manera en la que comienza su carrera literaria, que recoge el primer impulso desde la intuición y el palpitar que es donde salen los versos en su estado más puro”.

A qué tipo de lector le gustará sobre todo leer “Cambiar con la escritura”, “Trilogía del corazón” y la novela “Elegancia”.

Cambiar con la escritura es para aquellos que desean conocer el mundo de la creación literaria; Trilogía del corazón podría ser recomendable a los que se interesan por lo que pasa en el mundo del amor o del deseo y Elegancia, a quien busque la belleza en todo lo que hace.

Qué dirías que comparten las tres obras.

Son tres vestidos diferentes, pero cosidos por el mismo autor. Elegancia sería un vestido de noche, Trilogía del corazón serviría para el día y Cambiar con la escritura es el que queda en la silla antes de ir a la cama y una vez puesto nos sirve para pensar en lo que hemos hecho durante el día.

Comparte, por favor, un párrafo de “Cambiar con la escritura”.

“El cambio es evidente. Como el mundo, el registro de la escritura va cambiando. Los temas parecen los mismos de siempre, ya se sabe: el amor, el deseo, la soledad, el poder, la vida y la muerte. Pero el envoltorio, los diálogos, las palabras, el mismo vestido de los personajes, el traje de las personas, hasta la misma música que aparece en los libros corresponde a la vida que se ve y suena ahora mismo”.

Comparte, por favor, un poema de “Trilogía del corazón”.

SILUETA

un sueño que nos hablaran de la multitud
las páginas no escritas
pues la hicimos desvestirse
en busca de alguno que la llamara

Comparte, por favor, un párrafo de “Elegancia”.

“¿Hablar? Prefería los hechos; antes que las palabras, los hechos; antes que el esbozo, antes que el dibujo, el vestido acabado; ante el color, prefería la tela, ante todo lo demás, la sencillez. Lo que ha de estar desnudo no es necesario que se cubra, pero lo que se ha de vestir, ha de hacerse con delicadeza”.

Escribir en un mundo que cambia vertiginosamente

Entrevista realizada por Margarita Sánchez-Mármol para la web de la librería Muga. 24 de febrero de 2021.

Leer la entrevista en la web de la librería Muga.

Es una ocasión única para nosotros contar con la presencia de Kepa Murua en la librería Muga. Kepa, nos gustaría conocer mejor su último ensayo “Cambiar con la escritura”. ¿Cómo surge la idea de escribir este libro?

Suelo preguntarme sobre los cambios que observo en lo que hago o en lo que creo ser; la escritura me ayuda a pensar y me sirve para solucionar mis conflictos personales. Quería transmitir parte de lo aprendido en el oficio de escribir para que otras personas puedan hacerlo, sin miedo a la página en blanco, por ejemplo, o puedan mejorar lo que han escrito.

¿Qué significa para usted estar en la escritura?

No soy muy hablador, prefiero escribir y escuchar. Estar dentro de la escritura es sentir por dónde van las palabras, qué camino escogen; es plantear el texto, más allá de la mera argumentación, analizando el ritmo de las frases o la forma del libro, sopesando lo que se dice y lo que se ha de callar, apartando lo que en realidad no sirve y que suele ser eso que llama la atención al lector en un primer momento.

En el libro digo: “Por dentro, nos exige escribir mejor, hacerlo cada vez diferente y con una madurez a prueba de muchos silencios y demasiados fracasos. Por fuera, nos llama a ser mejores personas, a creer en la amistad, a ser generosos con nosotros mismos y con los demás. Nos cambia por dentro y por fuera para convertirnos en escritores a los que los lectores acuden para evadirse y conocer con otras palabras sus sentimientos”.

Independientemente del género con el que trabaje, su escritura parece que se desliza por los desfiladeros del significante: La nada se convierte en potencia creadora, la ausencia preludia el amor, lo estático genera movimiento. ¿De qué manera califica su relación con el lenguaje?

Puedo pasar horas eligiendo una palabra, en la corrección me asaltan dudas y se me abren nuevas posibilidades. El pensamiento sobre el vacío que ha de ocupar la palabra o el silencio que presenta lo escrito en la mente del lector debe tener una música envolvente. La partitura del autor se transforma en un ser vivo cuando el libro se abre y comienza a expandirse lo que en un inicio se pensaba que solo era lenguaje.

¿Cuál es la propuesta de cambio con la escritura?

Se puede alcanzar la felicidad con la escritura y en el plano personal, la escritura cambia nuestra visión de las cosas, nos convierte en mejores personas en un mundo cambiante, duro por momentos. La libertad es responsabilidad nuestra y como las palabras impresas no se pueden borrar, la escritura debe realizarse sin prisas, tiene que ser madura, bella, profunda, transformadora.

Se dice en el libro: “Escribir me dota de un espacio y de un tiempo diferente. Escribir me hace sentir más libre y creerme más fantasioso. Me hace volar sobre una realidad en un mundo que cambia vertiginosamente”.

Entre sus influencias literarias menciona “Carta al padre”de Franz Kafka y “Cartas a un joven poeta” de Rainer María Rilke. De este último, usted dice que fue el profesor que nunca tuvo. ¿A qué se refiere?

Con mis primeros libros me acerqué a escritores que no me hicieron caso. Eran famosos, pero andaban en sus asuntos. En esa búsqueda no tuve más remedio que apoyarme en los libros. Kafka me ayudó y Rilke fue el profesor que no tuve. Cuando no sabía cómo organizar un verso, me detenía en sus poemas hasta que era capaz de convertir algo que resultaba complicado en sencillo. Rilke me mostró que la soledad era el refugio. Nunca recibió un premio y su biografía presenta la fuerza que adquiere la poesía en un mundo cambiante.

En varias ocasiones he leído lo importante que es para usted la relación con el lector y el proceso creador. ¿Cómo trabaja para mantener ese equilibrio?

El lector ocupa una parte de mi mundo, sin ellos son soy nadie. No tengo muchos, pero son fieles y escucho sus comentarios para acortar la posible distancia que nos separa. Sus palabras me han servido para cambiar de rumbo, su visión me ayuda a ser mejor escritor; en ocasiones, porque me han dicho de todo, me he reído mucho con ellos.

¿Qué cree que le distingue como escritor?

La capacidad de superar el rechazo de editores e instituciones, así como la elaboración de una obra personal en géneros como la poesía, la novela o el ensayo. Concibo la escritura como un todo y a menudo pienso que mi obra, donde se mezcla el canto a la vida con el rezo ante la muerte, es un rezo poético en todos los sentidos y que mi atrevimiento de ir a contracorriente, aun no siendo recomendable, es notorio.

© De la fotografía: Raúl Fijo, 2021.

Palabras de agosto

Entrevista en Culturamas Isabel Alamar, 21 de agosto de 2020.

Leer la entrevista completa en Culturamas

¿Qué otros escritores te animaron a escribir?

Cuando era un muchacho mi hermana María José me regaló Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Neruda, luego pude leer Cartas al padre, de Kafka, un libro que sentí como diferente. Esto es algo distinto, me dije. Pero lo que me animó a escribir fue Cartas a un joven poeta. Rilke fue para mí el profesor que no tuve.

¿Cómo alimentas tu creatividad?

Leo libros de diferentes disciplinas, también la prensa, y me fijo en la gente, escucho sus conversaciones con atención y dejo que la imaginación haga su trabajo.

¿Cómo se escribe en tiempos de coronavirus?

Se pensará que se hace con nerviosismo, pero en mi caso, cuando escribo, estoy en un mundo que me defiende del miedo o del temor al futuro. Si escribo el tiempo pasa y viajo por diferentes lugares aun no moviéndome de casa.

¿Qué es aquello inesperado o esperado que ha aportado la literatura a tu vida?

La sorpresa, esa capacidad de recrear mundos distintos o de elaborar pensamientos arriesgados. Ahora que me hago mayor siento que me ha aportado conocimientos y mucho de relajación.

¿Cuál es ese libro que no podía faltar en tu biblioteca?

Autobiografía de un yogui, de Yogananda. La recomendación nos la dio George Harrison, el músico regalaba este libro a cada amigo que traspasara la puerta de su casa.

¿Qué admiras en tus amigos escritores?

Como dicen de mí que soy serio, su alegría.

¿Qué es lo que más te gusta de tus lectores?

Se aprende mucho de ellos; alguna vez recibí una carta que me motivó a seguir, pese al escaso eco de mi trabajo. Cuando los conozco, siento su voz plenamente; hasta entonces los imaginaba de otra manera.

¿Qué es lo que estás escribiendo y leyendo en estos momentos veraniegos?

Escribo canciones. En agosto leo los libros que me envían durante el año. Lo que ya no hago es responder si me gustan o no. Un amigo me dijo: “cómo has viajado tanto” y lo cierto es que no me he movido de casa más que para ir al parque o muy de vez en cuando a la playa. Con el tiempo que me resta, aprovecho para actualizar mis redes, leer los comentarios y saludar a los nuevos y viejos amigos y conocidos.

Entrevista versión en inglés

Publicada por Espacio LUKE en marzo de 2012

Premonición es lo que se escribe, se siente y sucede después

Mugalari, mayo 2010

Kepa Murua ha publicado Poesía sola, pura premonición. Sus casi seiscientos poemas revelan una composición que empezó hace veinte años, cuando Murua abrió siete cuadernos donde plasmar su visión de la vida y la poesía. Como resultado, un proyecto unitario que aglutina temas, estilos y miradas muy diversas.

Murua nos recibe en Gasteiz, donde trabaja y saca adelante su otro gran proyecto, Bassarai, la editorial que nos ha descubierto a fascinantes poetas europeos como Nordbrandt o Fischerová, o narradores tan personales como Adamek, Genazino o  Rifbjerg. Rompiendo el tópico del artista ensimismado, Murua sorprende por el orden de su oficina: una mesa despejada, un pequeño ordenador blanco y una agenda donde apunta los eventos de la semana. Y en medio, un grueso volumen titulado Poesía pura, pura premonición. Atrás quedan títulos como No es nada, Las manos en alto, la trilogía Itxina-Flysch-Faber o Un lugar por nosotros.

R.: ¿Ha cambiado de editorial?
P.: No exactamente. Tras la publicación de No es nada mantengo mi relación con Calambur. Sin embargo, con ocasión de la publicación del ensayo Del interés del arte por otras cosas por Ellago Ediciones, hablé de este libro a Francisco Villegas, quien aceptó ilusionado el reto de publicar, cuando la ocasión fuera propicia, un libro de este calibre.

R.: La obra sorprende al instante por su extensión.
P.: Sí. El trabajo poético de los libros anteriores resulta importante en mi biografía personal y literaria, pero este era mi trabajo más continuo y oculto. El cambio también se aprecia en una voz más serena. Además, tras veinte años necesitaba un resumen sobre el hombre, la poesía o la creación desde un punto de vista muy amplio. Por ejemplo, en No es nada se refleja algo tan concreto como el dolor y la esperanza. Aquí, en cambio, toco muchos temas, estilos y miradas.

P.: ¿Qué es Poesía pura, pura premonición?
R.: Ante todo, no es una antología. Reconozco que es un libro extenso; recoge veinte años de escritura, un repaso a mi vida como poeta y a mis pensamientos en torno a la escritura. El primer poema se escribió cuando vivía en Berlín, hacia 1989, y el último se retocó durante las correcciones, por lo que es un libro que contiene poemas del siglo XX para el siglo XXI y poemas del XXI que recuerdan a finales del XX.

P.: ¿Hay una estructura?
R.: El libro se divide en siete espacios o cuadernos, y un epílogo final con breves poemarios a modo de resumen que termina con un capítulo esclarecedor: “Como he soñado”. En él se presentan las vivencias del poeta en medio del carácter premonitorio que nos concede el sueño. Cada cuaderno está dividido en cuatro poemarios, cada uno de los cuales tiene unos sesenta poemas.

P.: ¿Con qué se encuentra el lector al abrir el libro?
R.: El primer cuaderno se titula “Ventanas frente a frente”, que aluden al mundo del paisaje y del hombre que mira y es observado a su vez. Vuelvo a los espacios del paisaje exterior e interior donde habitan los sueños y los recuerdos, y los anhelos se presentan con esas palabras que en las personas se descubren diferentes hasta que el destino las junta de nuevo.

P.: Por tanto, ¿puede decirse que la vida aparece en el libro antes que la poesía?
R.: La vida manda a todos con su paso incierto. Al hombre le queda la poesía tanto como la memoria, que sin libertad se muere, porque lo que se sabe mira al pasado y lo que no se sabe contempla el presente. Entre medio, aparecen temas poéticos como el descubrimiento del cuerpo o del amor cuando parece que la vida y la muerte no son lo que eran.

P.: ¿Por qué “poesía sola”? ¿Y por qué “premonición”?
R.: El título bebe de las fuentes de la poesía profética, de la evocación de las palabras, de lo que se ve, se intuye, se escribe y aparece más tarde o se cumple un día. Es poesía sola porque está también sola, porque se presenta sin interferencias, a la espera de su descubrimiento por un lector que interprete sus cambios, luces y sombras. Y es premonitoria porque nos abre los ojos al futuro cuando el poeta escribe de lo que ve y sucede sin más.

P.: Siento intriga. ¿Qué es la premonición?
R.: Aquello que se escribe, se siente y sucede después.

P.: ¿Y han sucedo tales cosas?
R.: Sí, muchas de las que se escribieron han sucedido. Por el contrario, hay otras que no, porque se juega con una escritura al límite.

P.: Escribe en un poema lo siguiente: “Si del silencio nace la palabra, del sueño la premonición”.
R.: Lo afirmo en uno de los poemas que bucean en el significado de las palabras, que nos avisan no sólo de lo que fuimos, sino también de lo que seremos, como en un siglo donde el recuerdo se interroga por lo que viviremos. La premonición es también la poesía que se rebela ante el recuerdo.

P.: Habla de recuerdo, pero ¿qué papel desempeña la imaginación –para algunos restringida a la narrativa– en su poesía?
R.: Hay corrientes que identifican la poesía con un yo poético muy fuerte, pero desde hace mucho tiempo también hay autores que trabajamos con un yo poético camuflado que cuenta cosas que no le han ocurrido o que pone experiencias propias en boca de otras voces. Eso no significa, con todo, que no haya sentimiento.

P.: Si no me equivoco, lo hizo en No es nada.
R.: Sí, no soy una mujer, pero en ese libro hay una voz femenina. Además, la imaginación también debe estar en la poesía para, por ejemplo, recrearse en diferentes paisajes.

P.: Volvamos a su nuevo libro. En él hay momentos duros. ¿Qué sucede en el segundo cuaderno, donde irrumpe el miedo?
R.: En el segundo cuaderno, el hombre se muestra como es, con sus heridas, con la piel quemada, porque así como existe lo que nadie ve y siente, lo que nadie pronuncia y se vive, lo que parecía imposible de descifrar más allá de las cosas, surge la realidad que nos rodea cuando vivimos en una sociedad que nos retrata.

P.: Que nos retrata y, al mismo tiempo, nos desconoce.
R.: Sí. Lo que se ve no es importante frente a lo que parece que no existía cuando aparece la realidad más oculta. Como nadie nos ve como somos, vivimos y sentimos el subterráneo, la oscuridad. Surge el miedo, por lo que, por costumbre o por seguridad, volvemos a abrir las ventanas y regresamos a casa.

P.: ¿Y se encuentra la seguridad en ella?
R.: En el cuaderno tercero, las puertas caen, las de la casa, las de la vida, las de la poesía. A la intemperie, el cielo queda de testigo.

P.: ¿Como si quedáramos solos ante la nada?
R.: Verse en medio de la nada nos lleva a pensar en lo que somos, en lo que decimos, en cómo vivimos. Es la búsqueda, pese a los dilemas posibles, pese a las injerencias en el camino o a las intermitencias que se cruzan en nuestro destino. Y en la búsqueda construimos el refugio, nuestra defensa, nuestro propio temor. Alzamos el lugar, que es una manera de vivir antes de que acontezca la muerte.

P.: ¿La muerte sigue siendo la única verdad?
R.: La muerte nos supera, nos sobrevive, nos oculta, nos delata y nos atemoriza. Pero antes, en la vida, debemos reconocer el polvo del conocimiento, la felicidad momentánea, el aislamiento y la integración en la sociedad del presente y del futuro.

P.: ¿Y cómo imagina esa sociedad del futuro? ¿Ayuda la política?
R.: Creo que todos estamos muy confundidos. La política debería dejar de interpretarse como los intereses de cada grupo. Habría que buscar postulados de convivencia y tolerancia en clave moderna, es decir, metiéndonos en la piel del otro, que viene a ser como el lector en literatura. La política necesita del ciudadano desconocido. Además, y aunque cualquier ciudadano puede contar experiencias decepcionantes en relación con la política, tenemos que mirarla de manera optimista porque, de lo contrario, volvemos al caos, a las ruinas y a las sombras, lo que degenera en guerra y barbarie. Suele ser entonces cuando nos llaman a los poetas.

P.: ¿Cómo termina el libro?
R.: Al final del proceso, el sueño o el descanso vuelven a enumerar lo vivido. En “Como he soñado” se pueden leer los poemas que hablan del paisaje, de los sentimientos, de la palabra, del tiempo, de la divinidad, del viaje, del final mismo. Son los treinta últimos poemas, que resumen los treinta capítulos que contienen los ocho cuadernos.

P.: ¿Inscribiría este libro en alguna corriente poética actual?
R.: Creo que no es poesía del absurdo, desde luego, ni poesía social o expresionista. Tampoco la veo como poesía narrativa ni oral, mágica o religiosa. Como recurre a las formas y estilos de los diferentes lenguajes poéticos en uso, es poesía al límite que se confunde con el tiempo y las palabras que viven en el mismo tiempo. De poder ser algo, podría ser poesía del futuro.

P.: El lector, por tanto, se enfrenta a un libro exigente.
R.: Sé que he escrito un libro extraño, pero todo en él está medido y clasificado, ordenado y sentido, observado y vivido, escrito y leído en un tono único y en unas medidas exactas. La atmósfera es propia de la poesía del futuro, pero la presencia es la de un hombre que se interroga por su vida en cualquier tiempo y lugar, de este u otros mundos posibles, porque de la misma imposibilidad de conocer su destino nace la poesía sola.

P.: ¿La poesía da la razón al futuro?
R.: La poesía es parte del futuro.

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P.: ¿Qué fue de la salvaje inocencia?
R.: No se pierde. En este libro queda algo del chispazo en los ojos de aquel chaval que escondía una forma de ver el mundo que con el tiempo se va aclarando y que, con cierta ingenuidad, estaba entonces y ahora. No voy a decir que me mantengo puro, porque, como suele decirse, todos cometemos pecados y los años pasan, pero hay que pensar que merece la pena respirar y abrir los ojos todos los días.

P.: ¿Qué tal se lleva con el paisaje?
R.: Muy bien, creo que soy algo pietista. Cuando quiero reflejar la trascendencia, de la que todo el mundo habla, recurro al paisaje y a la solidez de la naturaleza frente a la fragilidad del hombre. Soy contemplativo. Me gusta mirar el mar, pero también la montaña o la ciudad, porque busco mis momentos para vivir en soledad, y el paisaje me da no sólo belleza, sino también tranquilidad para encontrar el silencio con el que hablar conmigo y reflejarme. Sin olvidar la humildad que transmiten una colina o el mar: uno se da cuenta de la poca importancia que tiene el individuo, que no el ser humano.

P.: Y cuando se retira del paisaje, ¿qué hace?
R.: Nadar. Y también escuchar música. Rock and roll, mucho jazz o clásica. Me gustan Messiaen, Stravinsky o Chopin, o autores actuales, no clásicos, como Franco Battiato.

P.: ¿Qué escucharía por la mañana?
R.: La música barroca es perfecta para un domingo por la mañana.
P. R. T.

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