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¿Cuántos de nosotros no entendíamos nada?

¿Cuántos de nosotros no entendíamos nada y hacíamos que sabíamos de todo? Si en los años del instituto, las huelgas por motivos políticos y sociales eran permanentes, en los primeros años de universidad, ¿cuántas veces se iba a clase por la mañana temprano y por la tarde se acababa enredado entre el gentío en unas calles en las que había que correr rápido para que la policía no te cayera encima? ¿Qué podía tener un joven de aquellos años verdaderamente en sus manos? ¿Una pistola? ¿Una jeringuilla? Esas son palabras mayores que no solo utilizaban los mayores. ¿Un canuto? ¿Una piedra? Estas, palabras menores que se repetían a diario. Otras, como “amor” o “amistad”, “bondad” o “compasión”, y que eran importantes para vivir la vida en un lugar tan bello, pasaban desapercibidas y no se usaban como se suelen utilizar hoy.

De La carretera de la costa, El Desvelo, 2020 .

La carretera de la costa

Colección: Miranda & Próspero (Narrativa) 2020
El Desvelo Ediciones
ISBN 978-84-121196-2-6
269 páginas

Carretera de la costa podría llamarse Ceferino Peña, el hombre que con su muerte marca la voz del narrador, por ser una víctima de ETA que la organización reconoce como un error. La muerte de Ceferino Peña, los ojos de su pequeña hija, quien lo ve morir a manos de “Korta”, se convierten en importantes pilares para las continuas reflexiones del narrador quien nos cuenta también lo que pasaba por la cabeza de los implicados en el drama: detalles de lo que vivió en carne propia el asesino, de lo que pensaban los policías, algunos otros etarras, y tantos otros más.

Todo es extraño

Todo es extraño en este país donde el mar pasa del silencio al ruido en un segundo. Puedo decir que también son así los recuerdos. Estos podrían ser como una bala que se dispara y da en el blanco. Una bala que sigue su curso invisible en el tiempo. Una trayectoria inevitable. Acabo de leer en los periódicos que después de más de treinta y cinco años, la localidad que lo vio nacer, su pueblo, homenajea a Ceferino Peña, un industrial asesinado por ETA, por equivocación. ¿Quién puede matar a otro hombre por error? Son, creo que lo sabes, porque pasa en todos los países y lugares, esas cosas que se dicen para explicar un hecho que nunca debiera tener justificación. Pocas veces, un grupo criminal o una organización terrorista, ponle el nombre que quieras, publica un comunicado donde asume un error por una acción violenta y pide perdón; aunque a renglón seguido afirme, a modo de excusa, que los hechos son parte de esos daños colaterales en una guerra en la que mueran inocentes.

De La carretera de la costa, El desvelo, 2020.

Un viaje de ida y vuelta

Toda carretera tiene un viaje de ida y vuelta, uno que comienza una mañana, cuando se sale de casa, y se va a trabajar o se acude a la escuela, y otro que es el de regreso. La misma ruta, tantas veces repetida, que se ve de una manera diferente cada hora. De noche, bien a primera hora de la mañana o bien a la última de la tarde, en pleno invierno por ejemplo, la oscuridad lo empaña todo. Las luces de los coches perfilan en cada curva las casas o los árboles que aparecen y en un instante desaparecen. Son sombras que surgen y se van, como las de las personas que vigilan a otras o como las de los huidos que cruzan la frontera un día, y vuelven a cruzarla tantas veces como sea necesario, más tarde, otro día, envueltos en unas figuras sombrías que frente a la luz adquieren una identidad que va cambiando también de imagen. Las sombras en invierno, la oscuridad de esa noche o la niebla densa de tantos días a comienzos de año protegen a los que huyen de un lugar a otro, a los que pasan de una carretera a otra, de un sendero a otro, una vez que otras sombras los buscan.

De La carretera de la costa, El desvelo, 2020.

Quedamos en silencio

Quedamos en silencio, él no quiso continuar con el diálogo; tampoco preguntó a qué se debía mi interés por recordar aquellos años de plomo y de lluvia sobre el asfalto; y yo, por mi parte, no le dije que pensaba escribir de esos días en que los dos, mucho más jóvenes, recorríamos en su Ford verde el camino de la costa para ir de Zarautz a Arrona, y cómo después de una dura jornada de trabajo volvíamos a casa, tras pasar por la misma curva donde aún hoy, cada vez que paso por ella en coche, me acuerdo de casi todo.

De La carretera de la costa, El desvelo. 2020.

La carretera de la costa

¿Cuántos piensan ahora en la paz y en la bondad de la gente por ejemplo?, y ¿cuántos jaleaban la barbarie con discursos vehementes y razonamientos sentimentales, la mayoría de las veces exagerados? Te puedes imaginar lo que es hablar con un desconocido. Pero si me apuras, podría ser más sencillo y hasta lo contrario: ¿quién sabe lo que de verdad piensa aquel que no conocemos y del que no intuimos ni sus heridas más tibias? Lo que se olvida o lo que no se dice es que alrededor de cada muerto hay más de veinte corazones rotos que no podrán restañar sus heridas, aun cuando pasen los años. ¿Quién me fuera a decir a mí que hoy estaría vivo y que te conocería, además, en el país donde el asesino paseó por sus calles durante años, en una clandestinidad estricta, con un documento de identidad falsificado, con otro nombre, hasta que fue entregado a España?

Fragmento de la novela inédita La carretera de la costa que se publicará en 2020, en el Desvelo Ediciones.

Me he convertido en el escritor que sospechaba que podría ser

Publicado en Kultura Gara
09/08/2019

Por Patxi Irurzun

http://patxiirurzun.com/2019/08/5850/

-¿Por qué una antología ahora, a qué responde, los treinta años escribiendo, la necesidad de echar la vista atrás, reflexionar sobre tu trayectoria?

Algunos de los libros publicados están agotados o son difíciles de encontrar y con este libro, El cuaderno blanco, los lectores tienen la oportunidad de acceder a mi poesía. La antología es un resumen que reconoce mis cambios como poeta y mis inquietudes como escritor

-Hacer una selección del trabajo propio supongo que será complicado, a veces incluso doloroso (dejar fuera algunos poemas, por ejemplo)? ¿Qué criterios ha seguido?

Concedo libertad a los críticos y los lectores de mis libros para que opinen sobre lo que les sugieren mis textos. Me gusta escucharlos para luego sacar mis conclusiones. En este caso la idea de la antología nace de la escritora colombiana Catalina Garcés; el primer sorprendido por la selección de los poemas, los temas tratados y el título El cuaderno blanco, fui yo. Si me hubiera encargado yo, la antología sería otro libro.

Fotografía por Raúl Fijo

-Llama la atención el título, El cuaderno blanco, para un libro en el que todos los poemas ya estaban escritos hace tiempo ¿por qué?

Es el título de un poema de Escribir la distancia, un libro que cambió mi pulso poético. Es la referencia al cuaderno aún por escribir o la página en blanco, son temas recurrentes en mis libros. Cada uno debería escribir su vida.

-La antología, como señala en el prólogo Catalina Garcés es una mirada panorámica, un cuaderno de ruta de un viaje, vital y poético, ¿se puede leer así?

Son treinta años de escritura que muestran una poesía intimista que refleja lo que acontece en la sociedad y dentro de mí como testigo de esos hechos. Me sorprende la vitalidad de los poemas. La vida aparece en todas las páginas, incluso cuando se menciona la muerte hay un tono de aceptación de la belleza del mundo. Se puede leer así, pero el lector tiene plena libertad para hacerlo de muchas otras maneras.

-¿Cuál es el balance que hace usted viendo esa panorámica, esa trayectoria?

Cuando empecé soñaba con escribir unos cuantos libros. Que se publicaran me costó tiempo, no fue fácil para mí, recibí tantos rechazos como desprecio por lo que hacía. Cuando era joven, además, me daba vergüenza presentarme como poeta; ahora observo que esos temores se han superado y que me he convertido en el escritor que sospechaba que podría ser, aunque al principio no sabía de qué manera lo lograría.

-También se habla en el prólogo de que su poesía se caracteriza, entre otras cosas, por un sabotaje del amor romántico ¿Está de acuerdo? ¿Y cuáles diría usted que son las constantes de su poesía?

En los primeros libros surge un grito frente a la realidad que no me gusta y se aprecia una llamada al amor que se confunde con el deseo. Con el paso de los años la voz se serena y se equilibra ante los temas vitales como son el amor, la amistad, la sociedad en la que vivimos y la vida que llevamos.

-En uno de sus poemas dice “No debo hablar de mi /jamás lo hago”, sin embargo la poesía, y también la suya (hay, por ejemplo, varios autorretratos), está ligada a lo íntimo, a la experiencia vital. ¿Hay una voluntad de trascender, de que el lector se reconozca en usted?

En muchos poemas relato hechos que no me han pasado a mí directamente, las voces y los registros de mis libros son diferentes y variados, pero con en El cuaderno blanco el lector interpreta un viaje poético de un autor cercano con una mirada cómplice.

-Por último, después de esta antología y supongo que la reflexión que la acompaña, cuáles serán los siguientes pasos, como se enfrenta a nuevos poemarios, si los va a haber. 

Sigo escribiendo, tanto poesía como narrativa, y tengo varios proyectos sobre la mesa. Por ejemplo, diferentes tomos de memorias de poeta metido a editor que me gustaría que se publicasen; ojalá un editor se interese por ellos. Considero que es un documento que retrata el mundo de la edición y la poesía contemporánea, aunque también se habla de política y sociedad. No tengo prisa, si uno tiene un buen libro o un proyecto de calidad que presentar al público tarde o temprano llegará a los lectores. Soy un superviviente que se ha convertido en un experto a la hora de superar diferentes retos.

Enlace: https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/gara_2019-08-09-07-00/hemeroteca_articles/me-he-convertido-en-el-escritor-que-sospechaba-que-podria-ser

Entrevista en la revista Pérgola

Bilbao, por Alex Oviedo.

 “Reivindico el oficio de poeta”

Seis poemas por cada uno de sus dieciocho libros conforman la primera antología  de Kepa Murua, El cuaderno blanco, un poemario surgido a partir de un trabajo de la poeta Catalina Garcés, “que conoce mi obra, hizo una selección y escribió un bonito prólogo; y de la apuesta de Javier Fernández Rubio, editor del Desvelo, que ya había publicado mi obra narrativa”.

– ¿Por qué una antología?

Me sirve para presentarme a los lectores que quizás no me conozcan o a aquellos que no pueden encontrar algunos de mis poemarios.

– ¿Se ha reconocido en esos poemas?

Sí, y eso que tenía cierto temor. Veo a un joven perdido, desorientado, pero con ganas de reivindicar su voz poética. En todos los libros subyace esta reivindicación del oficio.

¿Hay diferencias entre el poeta de antes y el de hoy?

El cambio radical de mi poesía comienza con los poemas publicados a partir del 2011: Lo que veo yo cada noche, Ven, abrázame y Escribir la distancia. Estos libros tenían como colofón La felicidad de estar perdido, un canto amoroso a la aceptación de la vida, pese a torpezas o sinsabores. Creo que en ellos, o en otros anteriores como Siempre conté diez y nunca apareciste, estaban algunas de las claves de mi poesía: el amor, el desamor, el deseo, la aceptación o no de la realidad.

– Siempre pensé que su cambio poético era El gato negro del amor.

Quizás porque en ese libro aparece una voz más narrativa. Con él pasó algo curioso: se publicó al tiempo que Poesía sola, pura premonición, un volumen extenso que pasó, sin embargo, desapercibido. El gato negro del amor tuvo mucho más recorrido crítico y de lectores, con esos poemas a mi padre, a mi madre…

– En su trayectoria hay libros escritos durante años: Poesía sola, pura premonición, Autorretratos...

Trabajos que empecé hace treinta años. Comencé Poesía sola, pura premonición en Berlín en 1989, un libro que tardé en cerrar más de una década.

– ¿Berlín tuvo mucho peso en su poesía?

Sin duda. Era un joven sin expectativas laborales, que no quería atarse demasiado; y además de quitarme la losa del terrorismo pasé de un pueblo como Zarautz a una gran capital en la que abundaba el arte. Conocí a artistas que con poco hacían mucho y que reivindicaban que ya lo eran aunque no tuvieran obra. A mí me daba vergüenza decir que era poeta porque apenas tenía un libro –Abstemio de honores se publicó entre mis ideas y venidas a Berlín-. Incluso el germen de la editorial Bassarai nació de allí.

Julio, 2019

Reseña de «El cuaderno blanco» en Territorios

El Correo, Territorios. Sábado 29 de junio de 2019
Por: Elena Sierra

Para leer el artículo en «La Verdad»:
https://www.laverdad.es/ababol/libros/cambia-permanece-20190706002834-ntvo.html

Kepa Murua: “También en el fracaso se puede encontrar la felicidad”

Por: Nekane Vado

Kepa Murua (Zarautz 1962) nos ha embelesado con su poesía en muchas ocasiones. Más de 30 años avalan a este escritor que tiene en su haber mumerosos libros de poemas y tres novelas; y muchas libretas guardadas, llenas de frases, versos e ideas que algún día verán la luz, como ahora lo hace “El cuaderno blanco” (El Desvelo Ediciones) su inmensa antología poética, para la que Catalina Garcés ha seleccionado 108 poemas: desde “Abstemio de honores» (1990) hasta “Pastel de Nirvana» (2018). La poesía de KM nos retrata minuciosamente la realidad del mundo y lo hace de forma paralela a su propia imagen, con una sinceridad de sí mismo y de otros que bien podría ser el espejo común en el que la humanidad se ve retratada y Kepa Murua lo descubre sin miedo.

¿Por qué ahora una antología?

Catalina Garcés, que también ha escrito el prólogo, estaba preparando un trabajo sobre mi obra, el editor se enteró y de ahí salió la propuesta de esta antología poética, enteramente seleccionada por ella. Y  esta selección, probablemente muy distinta a la que yo hubiera hecho, me ha sorprendido satisfactoriamente: me da una nueva visión de camino que me reconforta.

¿Llegan los jóvenes a su obra?

Yo tengo muy claro que no es posible existir sin ser leído. Y dentro de ese campo de lectores, a mi me da mucha alegría el lector joven. Me llena de satisfacción ver como ahora un grupo de adolescentes de la ESO ha elegido mi obra para hacer un trabajo de curso. También recibo cartas de jóvenes poetas latinoamericanos que me piden consejo, porque allí hay un gran movimiento literario.  Agradezco a todos mis lectores que estén ahí, apoyándome.

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“Hay días en que las manos en alto son treinta noches sin pronunciar palabra” (2009) ¿Estos versos hablan de KM?

Todos mis versos son un refugio, porque en los momentos de soledad y desasosiego, sobre todo en aquellos años de plomo (violencia de ETA) la sensibilidad que yo percibía la manifestaba en claves poéticas.

¿Qué ha callado en su poesía?

En “Autorretratos” (El desvelo, 2018) muestro algo de mi, de mis emociones a través de las personas que amamos o hemos amado alguna vez; pero generalmente callo buena parte de mi biografía, porque la voz no tiene porque corresponderme a mi, sino al deseo de otra persona, o al mar, cuya presencia me da mucha serenidad. Olvido decir soy yo.

¿Un poema de esta selección?

“Autorretrato con chaqueta verde” es mi seña de identidad, me encantaba de joven esa chaqueta verde y la usaba tanto que o estaba sucia o descosida. Le pedía a mi madre que me la cosiera… ella no quería, no le gustaba que fuera vestido con ella, le resultaba vieja: “La encontré en un armario/oculto de tu casa/y nadie de los que conozco/quiere coserla/porque es muy vieja y muy fea”. Bueno, al final, me la cosió una tía.

En “Autorretrato con guantes de boxeo” conocemos su afición

Si, llevo años con el boxeo, aunque antes de este libro no lo sabia casi nadie: “Para que rechacemos la venganza de los sueños rotos/sigo golpeando el rastro invisible de mi retrato”.

Algunos escritores, sobre todo poetas, dicen que la poesía es la hermana pobre de la literatura, ¿está de acuerdo?

No. Digamos que es la gran desconocida, pero la poesía está en todo, incluso en la Biblia.

¿Cómo se retrata un poeta?

A través de los sentimientos que se reflejan en un paisaje, en la vida, en el amor, en la política… pero no hay que confundir nunca el deseo con el amor.

¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

Por supuesto la poesía. Antes de que se pusiera de moda, que se hablara de ella, mucho antes estaba ahí, ha estado desde siempre. Podemos hablar de relevo generacional.

Es un hombre solitario… ¿quién ha acompañado a quién,  Vd. a la poesía o la poesía a Vd.?

Me gusta el silencio y la poesía me acompaña, incluso me ha dado música a ese silencio, proporcionándome mucha calma.

En “La felicidad de estar perdido” (2015) también parece haber mucho de KM

Aquí hablo de la felicidad: “La felicidad de ver el mar/con otros ojos/La felicidad de esperarte/aunque no vengas/La risa, la risa/más allá de la sonrisa/o la bendición de las cosas más simples”.  Me siento bien con estos versos. A veces tenemos tropiezos, pero no debemos olvidar que en el fracaso se puede encontrar la felicidad. Quiero agradecer a Javier Sánchez Menéndez (Siltolá)  por la publicación de “La felicidad de estar perdido” un libro que me reconforta especialmente. Tengo varios agradecimientos en esta antología, lo hago con satisfacción.

En un cuaderno blanco/como la nieve que cae/o la mano helada que acaricia tu rostro.. escribía su poema “El cuaderno blanco” (2012) que precisamente da título a esta antología poética ¿Qué hay en tanta belleza?

Mucha sinceridad y la puerta abierta para la libre interpretación.

“Mi madre”, “Mi padre” dos poemas en “El gato negro del amor” (2011) muy especiales

Mis padres me han marcado; ella, mi madre, dando sentido a mi vida, una mujer muy disciplinada y práctica; él, mi padre, que vivía en el silencio, como esos vascos de entonces que les costaba sacar a la luz sus sentimientos. De los dos he aprendido mucho: “A mi madre le gustaba/mirar por la ventana./Podía pasar horas y horas/con los ojos hacia dentro/mirando a la calle”. Con mi padre “A mediodía nos sentábamos/en un restaurante/con un mismo menú/todos los días: vainas y sardinas./Él fruta y yo flan/Él vino y yo agua”. “El gato negro del amor” es una poesía balsámica: me sobrevino el divorcio, un desgarro vital y familiar, tenía que contarlo, pero salvaguardando la intimidad, y conté una historia de gatos, me hice un ajedrez de gatos. Porque no hemos de olvidar que lo escrito permanece, el trabajo queda ahí.

¿Siempre ha querido ser poeta?

De muy joven marche a Berlín. Allí hice un  buen amigo. Allí escribí mis poemas y allí me dije que quería ser poeta. Mi buen amigo me dijo: “ya lo eres”. Soy poeta desde siempre. Me acuerdo como era, quizás haya perdido aquella frescura de la juventud, pero estoy contento con lo que se ha convertido ese joven.

¿Como es el KM de ahora?

Cada vez más trascendental, me acerco al canto y al relato poético que transforma el mundo literario hacia el sentido de la vida.

En 2017 escribe : “Me duele el corazón al sentir los pasos equivocados del mundo…” y en 2018 pide: “Quédate a cambiar el mundo desde tu casa”. ¿Hay un KM reivindicativo ahora? ¿Puede tener la poesía ese poder?

El poeta no pude mentir. Aún siendo con metáforas, hay que constatar la realidad. Es un valor que trasciende y por ahí van mis apuestas.

Tiene imagen de duro…

Es una imagen que ha salido de los medios de comunicación y no lo entiendo muy bien porque yo me considero un hombre tierno, incluso ingenuo, pero doy la imagen de duro y eso me marca mucho. Somos como nos ven los demás, por ejemplo en Latinoamérica dicen que hay una voz muy tierna y dulce en mi, pero la luz que proyecto aquí creo que es más estereotipada. Decía Balenciaga que la fama es transitoria y que solo queda la ropa bien hecha.

¿Tiene nuevos proyectos?

La buena literatura tiene distintos registros y distintas voces. Yo me considero un escritor y me falta el teatro, así que haré algo, tengo alguna obra ya en mente.

“El secreto del mundo, la soledad no deseada: lo que para unos es el norte, para otros el sur” ¿Es buena la soledad?

Yo no me considero solitario, aunque si me gusta el silencio.

La soledad no deseada duele y estamos en una sociedad que está llorando demasiado de soledad. Mila esker KM.

Enlace: https://lasentrevistasdenekanevado.com/2019/05/29/kepa-murua-tambien-en-el-fracaso-se-puede-encontrar-la-felicidad/?fbclid=IwAR3EPCrfqolKuqG8yPxSw7fsDYE49Y9oSogma8qab9vIVmWUAI-b1-hCluA

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