Escritor

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Aurizenea

Hay varios libros que he destruido:
no tuve que pensar mucho.
Alguna vez además quemé cuadernos de poemas.
Me imagino que fue por ira
o por un orgullo mal disimulado,
pudiera ser también porque creía que me repetía.
Pero de todos ellos hay uno
que he de volver a escribir algún día.
Se titula Aurizenea, 
aunque en mi D.N.I mi segundo apellido aparece con c.
De mi nombre creo que ya hablé,
y el primero de mis apellidos 
aparece en muchos sitios.
Pero del segundo, el de mi madre,
de quien dicen que tengo sus ojos,
no he dicho mucho.
Cuando de muchacho fui a hacer el carnet,
el policía nacional me dijo muy en serio:
pero qué apellido más raro,
esto o es con c o si no, no es.
Recordé que en la tumba de mis ancestros
aparecía con z, pero le respondí
que hiciera lo que quisiera,
que él sabía más que yo.
Soy el único de los hermanos que así lo tiene:
todos, hasta los muertos con z, y yo con c.
Se ve que o bien me faltó mano izquierda
o bien no supe comportarme.
¿Cuántas veces hemos mirado a otro lado
cuando debíamos haber mirado a los ojos?
¿Cuántas nos hemos callado cuando debíamos abrir la boca?
Llevo el anillo de matrimonio de mi abuelo en un dedo.
Me imagino que es para que no me olvide.
Pudiera ser también que lo llevo para que recuerde
no solo cómo se han de pronunciar las palabras,
sino para que me acuerde muy bien
de cómo he de escribirlas,
por más que otros me digan cómo he de hacerlo.
¿Qué habrá sido de aquel policía tan gordo?
Por casualidad, ¿habrá leído siquiera uno de mis libros?

(18 de agosto de 2016)


Del libro, Autorretratos, El desvelo 2018.
© De la fotografía: ardiluzu.

Nido de charlatanes

Una página de Lavas Remi

Te voy a escribir

El cambio

La solución

Una página de Lavas Remí

El perdón

Una página de Lavas Remí

Lavas Remi

Narrativa Moderna
Editorial El desvelo
ISBN 978-84-123544-6-1
Páginas 144
PVP 18 € con IVA

Lavas Remi es una oración de destrucción y de cambio. El extremo de la fortaleza que deja en evidencia los miedos que todos llevamos dentro. La excusa es una rara historia en la que un asesino de las fuerzas secretas de un gobierno cualquiera se encuentra unos papeles escritos por un ciudadano común y corriente, un padre de familia al que le obsesionan, entre otras muchas cosas, las noticias últimas de las acusaciones de mujeres a hombres, un vecino que le hace la vida imposible y una extraña situación con su hija en la que no se sabe qué le ha sucedido realmente.

Lavas Remi, nombre ficticio del asesino, aprovecha la debilidad de carácter que manifiestan aquellos escritos, para defender su trabajo, casi como si fuese uno de los jinetes apocalípticos. En realidad, él no conoce a aquel padre de familia, pero juega a que lo ve reflejado en cada uno de los transeúntes que se pasean delante de él con sus problemas, los mismos que para este asesino son insignificantes frente a algo tan definitivo como una muerte premeditada, dictada por las fuerzas oscuras del mundo y ejecutada de manera impecable por un hombre como él que, después de todo, es capaz de dormir tranquilo y no se arrepiente de nada.

¿Cuántos piensan ahora en la paz y en la bondad de la gente por ejemplo?

¿Cuántos piensan ahora en la paz y en la bondad de la gente por ejemplo?, y ¿cuántos jaleaban la barbarie con discursos vehementes y razonamientos sentimentales, la mayoría de las veces exagerados? Te puedes imaginar lo que es hablar con un desconocido. Pero si me apuras, podría ser más sencillo y hasta lo contrario: ¿quién sabe lo que de verdad piensa aquel que no conocemos y del que no intuimos ni sus heridas más tibias? Lo que se olvida o lo que no se dice es que alrededor de cada muerto hay más de veinte corazones rotos que no podrán restañar sus heridas, aun cuando pasen los años. ¿Quién me fuera a decir a mí que hoy estaría vivo y que te conocería, además, en el país donde el asesino paseó por sus calles durante años, en una clandestinidad estricta, con un documento de identidad falsificado, con otro nombre, hasta que fue entregado a España?

Fragmento de la novela La carretera de la costa, El Desvelo 2020.

Abrirse al mundo

© km, del libro, Tangomán, El Desvelo, 2015.

Ya sé lo que es diciembre

De noche todo se ve con otra consciencia: con esa paz que son los pasos de la gente en la felicidad del mundo. El camino que se recorre sobre las hojas otoñales que caen en la nieve del invierno. Ya sé lo que es diciembre: es un mes en el que se espera un mensaje que no llega o ese tiempo en el que se aguarda algo que llegará más tarde.

© km, del libro, Un poco de paz, El desvelo, 2013.

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