Ser fiel a uno mismo para tener vida. Ser auténtico con lo que se siente y se piensa, con lo que se hace, a ser posible, con lo que nos dejan, mientras alrededor los amigos y los conocidos intentan hacer otro tanto con sus vidas.

No se trata de tener una biografía especial, ni de ser mejores que el de al lado, ni de competir hasta el fin de nuestros días con un adversario, de competir por competir, sino de ser uno a todas horas, o al menos ser uno mismo con todas las cosas buenas que tenemos y con esas otras que no nos gustan tanto.

Ser uno mismo conlleva asumir el paso del tiempo, las arrugas, la voz que cambia. Es asumir el riesgo de que no nos entiendan cuando seguimos a una voz interior que nos dice que cambiemos. Es sentir la soledad a todas horas cuando experimentamos la necesidad de escribir aun con cincuenta años.

Fragmento del libro, Cambiar con la escritura, Amazon 2020.