Lo que las manos intuyen

Babelia, agosto 2005

El amor es tema que atraviesa los poemas del último libro de Kepa Murua. Aguda y cortante, en la poesía del escritor vasco son frecuentes los paralelismos y las acumulaciones dentro de un universo literario cuyo irracionalismo trata de transmitir la angustia del mundo. Kepa Murua (Zarautz, 1962) además de llevar adelante una editorial de riesgo, Bassarai, en Vitoria, ha publicado varios libros de poemas (ninguno en su propia casa, una separación de funciones que le honra). Las manos en alto es el título de su última entrega poética, aparecida poco antes que La poesía, si es que existe, en la misma editorial, una colección de fragmentos a medio camino entre el aforismo, la poética y el poema en prosa. La de Murua puede definirse como una poesía que juega con la irracionalidad poética, que nace de las intuiciones más profundas del autor. Sus textos crecen en una estética de la vanguardia, con raíces expresivas que buscan una visión del caos del mundo y un estilo que se define en la ampliación de la imagen.

En este libro de temática amorosa, se ha decidido por atenuar la corriente experimental y trabajar con una técnica del paralelismo, lo que produce una dicción más clara, dentro de la experimentación que define su poesía. Gusta de la frase corta y lacerante, de la expresión fría que puede herir la imaginación del lector. La acumulación representa la forma de expresión más utilizada en el texto. Kepa Murua posee una fuerza interior que se despliega en los poemas como una conjunción de palabras que se dirigen en busca de la representación de un mundo que se percibe desequilibrado, angustioso, enervante. Manos que buscan un significado, pero que se realizan en una batalla singular: «No pueden sujetar al mundo / que se mueve sin sentido».

J. K.

Sobre poesía

El Diario Vasco, mayo 2003
Por Felipe Juaristi

Kepa Murua destaca últimamente por su dedicación exclusiva a la poesía, en calidad de editor a través de Bassarai, y también en la más difícil de autor. Destacan en su obra títulos como «Cavando la tierra con tus sueños» o «Siempre conté hasta diez y nunca apareciste», entre otros. Los citados libros tratan de acercar al lector las preocupaciones del poeta sobre la realidad circundante. «La poesía y tú», en cambio, es un libro que indaga sobre la realidad de la propia poesía. Pero, hay que señalarlo para evitar confusiones, no es un ensayo; no, al menos, como se considera actualmente el ensayo. Más bien parece un libro de aforismos, relacionados todos ellos, eso sí, con la poesía.

Porque la poesía concentrada y recatada, desnuda de retórica, reducida de palabras y ampliada y multiplicada en su expresión, es el genero que más se acerca al aforismo. Aunque siempre es oportuno señalar que el aforismo, si bien tiende a la concisión, al igual que la poesía que se busca más allá de sus propias palabras, no siempre es objetivo del aforismo la búsqueda de la belleza, premisa de toda poesía.

«La poesía y tú» es un libro maduro y está dividido en siete apartados. El primero titulado «El rastro del escarabajo», se centra en la figura de Dios. El segundo, «Las alturas del cuerpo», trata sobre el amor. El tercero, «En lento derredor», habla de la derrota: «Poeta, escribe cómo quemas tu vida». El cuarto, «La costumbre del esqueleto», reflexiona sobre la muerte: «La muerte; un don para creer en Dios». El quinto, «La lluvia del pequeño vidente», sobre los márgenes de la vida: «Los escritores que saben hablar a los pájaros, los escritores del país, los auténticos». Es el sexto titulado «carencias en fuga», el que más se refiere a la poesía: «Tiene más fiebre un poema sano que uno enfermo». El libro acaba con un poema largo titulado «Susurros menores».

La poesía y tú de Kepa Murua

Pérgola, mayo 2003
Por Enrique Ordorika

El primer reconocimiento de un libro casi siempre ha de partir de aquella apreciación de Wittgenstein en la que el conocido autor de aforismos dice que «sin cierto coraje no puede escribirse siquiera una observación razonable sobre sí mismo». Y hace falta unas buenas dosis de saber y coraje literarios para escribir un universo textual tan sugerente en matices y estímulos poéticos como el que se expande en las páginas de un libro como La poesía y Tú, recién publicado por Brosquil Edicions y cuyo autor es el poeta y editor de Bassarai, Kepa Murua. En estos tiempos, en los que hasta en los asuntos de guerra priman los discursos ficticios y la muerte parece una fábula publicitaria, un libro de aforismos, en el que lo poético –inevitablemente- se adentra en lo sentencioso, no deja de ser un ejercicio tan expuesto como infrecuente en un autor actual. Y esto, por sí sólo, debería ser suficiente para atraer la atención sobre un libro de innegable riesgo como éste. La poesía y Tú es un libro de aforismos y sentencias poéticas, pero igualmente podría decirse que lo es también de epigramas, relatos microscópicos, impresiones, notas al margen, apuntes, versos sueltos o simples esbozos temáticos de poemas que el lector debe terminar. O dicho desde otro punto de vista, es un libro de aforismos en el que escasean las máximas doctrinales y cuando aparecen, a menudo, tienen un sentido más provocador -entendido el vocablo provocador en toda la variedad de sentidos que admite el término- que sentencioso. Un libro que Kepa Murua ha construido a través de cortos fragmentos rotos en los que resuena una singular iluminación de inmensidad.


Aforismos y poesía

El País, agosto 2003
Por Jon Kortazar

No hay duda de que Kepa Murua representa una de las voces con mayor trayectoria en el campo de la poesía en este país. Sus libros alcanzan a menudo la segunda edición, cosa rara en el género que cultiva, y su nombre ha recibido una merecida fama entre los conocedores que lo mantienen como un autor de culto. Por tanto, hablamos de un escritor que ha conseguido muy buenos lectores. Ha visto su obra traducida al portugués, en Brasil, y al italiano. Este autor, que ha cursado estudios de arte, se ha empeñado en un lenguaje poético nada fácil, que combina una mirada acerada sobre la realidad, con un entusiasmo importante por el arte de vanguardia, que resulta minoritario en el mundo de la palabra. Ahora publica un libro de aforismos, un libro de fragmentos de prosa poética con un tema cerrado: La poesía y tú, un intento de aprehender la esencia de la poesía y, sobre todo, las relaciones entre poesía y lector, pero no un lector anónimo, sino un lector (ese tú enfático) presente, consciente, atento a la poesía.

En siete círculos el autor plantea un recorrido por varios temas centrales: dios y la lejanía, el amor, la derrota (que, a veces, se lee como vida), la muerte, este país (este sitio de nadie), la escritura y un séptimo apartado donde se da cabida a fragmentos aún menores que el aforismo, que construyen un poema… Puede resultar cierto que los libros de aforismos presentan una exigencia determinante para el lector, que le obligan a leer con intensidad, sin distraerse, sin permitirle respiros, sin darle tregua en la exigencia. Lectura sin distracciones, pues. Mi táctica en estos casos consiste en una lectura doble: una vez saltando y picando de aquí y allá, de manera que cuando llega la distracción pueda rodearse, y una segunda lectura continua, en la que se cierra el libro si uno no puede seguir la exigencia del poeta, para continuar más tarde.

Pues bien, tras las dos tácticas de lectura, la envolvente y la lineal, quisiera confirmar la intuición profunda del libro, su expresión de claridad y rigor. Radicalidad de la palabra desde la primera línea del texto: “Ser poeta es escribir de lo imposible”. Un juego con la intuición, y la profundidad de la visión. Murua ha realizado un esfuerzo creativo de ofrecer al lector un mundo, como el rayo, de confluencia de idea y de palabra, de juego e intuición, de verdades entrevistas que se ofrecen con una rotundidad elegante…

La poesía y tú

Especulo, agosto 2003
Por Isabel Alamar

Kepa Murua (Zarauz, 1962) es autor de varios poemarios: “Cavando la tierra con tus sueños” o “Siempre conté diez y nunca apareciste”, son algunos de los títulos que ha publicado, pero además este inquieto autor es el editor y responsable de que se fundara en el año 1996 la editorial Bassarai (interesante proyecto literario que sorprendió y sorprende, aún hoy, por su calidad, frescura y originalidad), y también es el creador en el año 2000 de la revista cultural Luke (www.espacioluke.com), sitio web que haciéndose eco de las nuevas tecnologías pretende sembrar o habilitar un espacio en la red para la reflexión.

Ahora bien, si nos centramos en su faceta de poeta, podemos ver cómo en este último libro suyo, “La poesía y tú”, se dan, puntualmente, cita algunos sentimientos como el dolor, la nostalgia y la tristeza; y que el lector tiene la sensación de estar situado ante una gran ola de pesimismo y escepticismo que parece inundarlo todo, aunque se permita o haya en el libro alguna pequeña concesión a la esperanza.

Nada más empezar a leer, los lectores somos conscientes de la relación, ambivalente y complicada, de AMOR Y ODIO, que se establece entre el poeta y la poesía; una relación en la que si hiciéramos un pequeño balance quizás nos encontraríamos con que predomina más el odio que el amor; otra idea que parece recorrer todo el poemario es que el poeta, no solo es poeta cuando escribe, sino que la condición de poeta es como un estigma que le marca, haga lo que haga y esté donde esté, y no está nada claro que sea, precisamente, para bien.

¿Sirve, realmente, de algo la poesía, o el poeta es un pobre idiota o, peor aún, un loco al que nadie escucha? Estas son algunas de las cuestiones que Kepa Murua plantea en su libro y que, por expresa voluntad del poeta, quedan sin respuesta. Con este tipo de indagaciones, el autor de “La poesía y tú” pretende desconcertarnos, hacernos reflexionar… También da un paso más, en ese intento de dejarnos perplejos, a través del lenguaje que utiliza, así el empleo de un estilo rápido, vertiginoso, repleto de frases cortas (unas veces, sin verbo, y en algunas ocasiones, inconexas; por lo general, frases breves que cambian pronto de temática y de ritmo) nos sumerge de lleno y a fogonazos en el pensamiento único, peculiar e intransferible del poeta. Un pensamiento a veces complicado con el que trata de no ponernos las cosas demasiado fáciles para obligarnos a pensar.

Kepa Murua consigue mediante este poemario que nos habla de la poesía y de la vida en general que se produzca una especie de reconocimiento o simbiosis entre él y sus lectores; asistimos sin lugar a dudas a un reconocerse en los otros y que los otros se reconozcan en él, y a que, además, ambos (autor y público-lector) se impliquen en esa realidad cotidiana que les ha tocado vivir. Así es este libro, así es esta propuesta.

La poesía sirve para volver a perderlo todo

El punto de las artes, mayo 2003

“El poeta debe hablar de lo que preocupa a la gente, del estado del mundo y crear una especie de <Gernika> con palabras” ha dicho Patti Smith, en Barcelona, donde ha intervenido junto a John Giorno, Werewere Liking, LeRoi Jones, Dionisio Cañas, Palau i Fabre o Jordi Virallonga, en el XIX Festival Internacional de la Poesía, que dirige Gabriel Planella. Eso es lo que ha hecho, a la luz de lo que leo, Kepa Murua, en su libro La poesía y tú, que acaba de editar Brosquil edicions, en Valencia. Siguiendo el rastro del escarabajo, deteniéndose a las alturas precisas del cuerpo, explorando lento en derredor, entre la muerte y la lluvia; carencias, susurros, fugas: el poeta de Zarautz, nos mete de lleno en la discordia de la calentura y la frialdad, la pasión y el nihilismo, el realismo sucio y la belleza, la desesperanza y el conocimiento.

Patti Smith, la cantante y poeta del rock, introductora del punk en su país, también ha dicho, en plenas ramblas: “Creo que el verdadero patriota es aquel que lucha por la libertad, lo cual es consustancial a la historia de mi propio país. Desde esta perspectiva, el presidente Bus no es un patriota sino un nacionalista, alguien al que trae sin cuidado la libertad de los demás”. ¡Ven como son necesarios los poetas, aunque diluvien o nieven! Dice Kepa Murua, en una suerte de aforismo, poema corto, sentencia o acápites de enormes poemas silenciados: “La clave de la madurez, huir de quienes lo dominan todo”, o “La derrota es escribir con un guante”, o “En mi país la cortesía se confunde con el miedo”, o “ Mi patria no existe más que en la boca del prójimo. La patria oscurece”, o “La poesía está cargada de raíces, el arte es la resistencia a las cosas convencionales”.

¿Es Tiziano el arte o la cosa convencional? A partir del 9 de Junio, en el Museo del Prado -¡Albricias, por fin una exposición de envergadura!- se podrá ver un conjunto sorprendente de Tiziano, 65 obras, muchas de las cuales uno contempla como un milagro. ¿Por qué estamos llenando las calles de basura, con el pretexto de la escultura, y haciendo de los museos trasteros, donde se amontonan cachivaches y archiperres, que nada tienen que ver con el arte? “Los museos son fríos como la gloria. La poesía sirve para volver a perderlo todo”, escribe Murua, cuajado de recelo y esperanza. “Perderlo todo para no tener nada que perder”, repite, una y otra vez, el maestro Julio Llinás, en la distancia, ubicado en su boca de lobo, mudo.  Afirma Kepa Murua, “Escribo porque no se hacer otra cosa”, no es verdad, escribe por necesidad, quizás por destino, si no tuviese la palabra piel de titanio; sabe hacer otras cosas, conducir con mano de hielo, ¿o de fuego?, la editorial Bassarai, con aciertos notables, “El niño-jazz” de Mohammed Dib, que acaba de desaparecer y pocos han recordado que estaba traducido, profundo poemario sutil, editado por Murua, autor de “Cavando la tierra con tus sueños” o “Siempre conté diez y nunca apareciste”. De nuevo, loor a Brosquil edicions, Bassarai, Devenir, Esquio, Igitur, Los Libros del Innombrable, Calambur, Visor, cada una en su dimensión y alcance, porque nos ayudan a ganar. “La derrota es saber que bebes por no beber, que sabes por no saber, que escribes por no escribir”, dice K. M.

T.P.

Poesía y reflexión

El Correo, mayo 2003

Kepa Murua une poética y aforismos en La poesía y tú. Aborda la política, el sexo, la muerte, Dios o la literatura para «desenmascarar tópicos a través del pensamiento y la reflexión». La poesía y tú, publicado por la editorial valenciana Brosquil Ediciones, no es un libro de poesía, aunque haya un alma poética, ni de filosofía al uso, pese a que en él hay pensamientos.

Tampoco es metaliterario, pero contiene referencias al arte y a la escritura. Ni político, pese a tocar aspectos de ideologías. Hechas estas precisiones, su autor, Kepa Murua, lo describe como «un libro de aforismos con carácter lírico». Y es que el poeta afincado en Vitoria no se ha quedado en el tópico de las frases, más o menos ingeniosas. De hecho, Murua ha incluido una serie de «quiebros semánticos, no muy claros, como brazos dislocados», que aportan una dimensión diferente, e incluso reveladora, de su faceta poética. Además de permitir a sus lectores completar algunas parcelas del universo personal expuesto por el autor en otros libros, «me explica como escritor, como poeta y como hombre», aseguró el editor de Bassarai.

Dentro de este «esbozo de lo que acontece en el paisaje de la poesía, el amor, la literatura o la política», hay «una organización literaria muy definida». En este orden y ritmo precisos se suceden seis temáticas, que arrancan con la existencia de la divinidad, donde Murua emplea «la figura del poeta como un dios, que me llevó a una perspectiva mucho más amplia». Como contraste, el siguiente bloque se centra en el sexo «y la ternura, que es lo que salva a este libro». Esta sucesión de elementos recorre la derrota, la muerte, la violencia política y el terrorismo o la poesía, siempre «con una especie de raíz librepensadora», desde la cual Murua enfoca una mirada crítica.

Protagonismo del lector:

Sin embargo, para «desenmascarar tópicos a través del pensamiento y la reflexión», el poeta no se sitúa en un plano superior al del lector, sino que en ocasiones «me río de mí mismo». Además, el propio título expresa otra de las múltiples facetas del libro, que juega a difuminar la frontera de la persona, de manera que «el ‘tú’ se convierte en ‘yo’ cuando el lector hace suyos los aforismos». La poesía y tú se cierra con «un colofón» donde las frases, que traspasan a la literatura «un concepto musical de Bill Evans», alcanzan la máxima condensación formal.

N. A.

Cardiolemas, la prueba de la eternidad

Arte Activo, nº 2, 2002
Por Roberto Lastre

En 1990 Kepa Murua se fue a Frieburg a completar sus estudios. Justamente habían derrumbado el muro de Berlín y la puerta de Branderburg dejaba de ser una frontera entre dos mundos.

De alguna manera la historia nos contamina, “el ser social determina la conciencia social” y la “conciencia social determina la conciencia individual”, como había dicho el genio de Tréveris hacia 1845.
Kepa Murua también derrumbó sus muros. Antes de marcharse a Freiburg rompió todos sus poemas, se fue vacío, como quien busca la pureza sin dolor. Pero una tarde, sobre un puente que dejaba marchar el crepúsculo entre sus piernas, la memoria empezó a devolverle sus poemas.

Cardiolemas

Avui, enero 2003
Por Concha García

En poesía el lugar donde se coloca el yo es tan importante como el grado de metáforas o de imágenes que se le quiera dar al poema. Por ejemplo, un yo que se distancie poco del autor puede resultar tediosamente autobiográfico a no ser que le ponga la debida distancia y eso es muy difícil de calcular. Leyendo los poemas de Cardiolemas, último poemario de Kepa Murua (Zarautz, 1962) , me volví a preguntar sobre el yo y llegué a la conclusión de que uno de los aspectos que más me gusta de su poesía es precisamente el tratamiento que le otorga, y es que a base de fragmentos revela una realidad muy poco complaciente. El primer poema,  Barrotes, es bastante significativo: “Espuelas de cabeza rapada/ el labio que no nos pertenece/ y de tan callado/ sienten las manos cien barrotes…”.  Un yo apresado que desde la mudanza de otro colectivo se desvela desvaído, y nos permite entrar en este doble discurso apresado al hilo de pensamientos fugaces donde la memoria conduce a la escritura y no lo contrario.

Kepa Murua desnuda la frase de todo su engalanamiento arbitrario y no recurre a los lugares comunes. Sin embargo, una cierta veladura emocional obliga al lector a detenerse en algunos momentos. Estamos ante unos poemas donde  hay que mirar la realidad en todas sus dimensiones. Como si nos asomásemos a una ventana donde no sólo puedes ver la calle y sus viandantes, sino que también se puede percibir el ambiente agresivo o colapsado del paisaje. Y es que ese yo nos está mostrando constantemente un conflicto, no el del poeta en primera persona, sino el de quien toma conciencia de que pertenece a una colectividad también en conflicto, y de ahí estos certeros versos: “el sentimiento, el mestizaje,/ el recurso para ser libre. El fragmento”. En  anteriores libros de Kepa Murua como Siempre conté hasta diez y nunca apareciste ( 1999) o Cavando la tierra con tus sueños (2000)  se refleja también el conflicto que parece vivir desde su origen vasco y la realidad de su país. Por eso, el yo, recortado tantas veces en un lugar donde el dolor es lo que asola, transmite, a través de una voluntad de existir en armonía con el medio y con la memoria, una serie de imágenes recortadas también, como si hubiese querido salvar de un gran panel pintado, sólo aquellos fragmentos verdaderamente significativos. Y en este muestreo también aparece el desencanto del amor, no de la amada, sino de la idea del amor transmitida culturalmente, ese tedio y vacío que produce la sensación de estar limitado: “ya lo dijo la inocencia, sumar renuncios/ es querer demasiado, decir adiós a un amor/ es beber del rayo/ o querer otro tanto de sueño”. Las ilustraciones del dibujante Mintxo Cemillán refuerzan la idea de soledad y encerramiento en esa cárcel metafórica de la soledad,  donde sólo las palabras propician un modo de liberarse. Y desde luego, la manera de decirlas, como si con el rabillo del ojo el poeta buscara cómplices, es lo que pone en movimiento la conciencia del lector. Como decía Alejandra Pizarnik, necesitamos un lugar donde lo imposible se vuelva posible. Es en el poema, particularmente, donde el límite de lo posible es transgredido de buena ley, arriesgándose.

Signos y corazón

El País, febrero 2002

Cuando los sentimientos se convierten en signos de comprensión nace Cardiolemas. El sufijo “lema” parece provenir de la metodología puesta en marcha por los estructuralistas: sememas, lexemas… Cardio sigue hablando de lo esencial de la persona humana. En ese punto exacto en el que nacen el sentimiento y el sentido se crea la poesía de Kepa Murua que presenta con Cardiolemas su cuarto libro de poemas, un juego entre la semántica y la cartografía.

La poesía de Kepa Murua presenta desde hace tiempo un perfil característico, es radical en su concepción, alejado del romanticismo, busca en el expresionismo, en el dibujo de un mundo interior que responde a las llamadas de la realidad, el entronque con un mundo que se expresa en chispazos, en breves poemas, que en su singularidad buscan la perplejidad y el extrañamiento del lector. Una poesía para la intensidad y  la sorpresa.
Uno de los poemas define a este poesía como “un cuaderno de ateridas voces”, voces sin seguridad, en el frío y desde el frío de una sensación de precariedad. Murua trabaja más con imágenes que con significados. Sus poemas pretenden transmitir una visión, más que una significación. Poemas de la mirada, más que poemas del sentido.

Las frases poéticas, que descienden de un expresionismo condensado, impactan, y pueden crear sensaciones de cierta confusión en el lector, que siempre deberá estar atento a la especial configuración de esta poesía de la extrañeza. Extrañeza por parte del autor que siempre busca un punto de partida que se acerque a lo real, pero transfigurando en su especial sensibilidad esa mirada sobre lo cercano, que busca “el pasaje de un alma incinerada”. Y extrañeza por parte del lector que se verá obligado a leer un texto en el que los cambios de registro señalan un camino poco fácil. No es de extrañar que la obra de este poeta,  que ha sido traducido al italiano y al portugués, concite adhesiones entre un grupo de lectores que sigue con constancia su obra.

Poemas breves con bruscos giros en el planteamiento del texto, que provienen de su sentido de la poesía, de la mirada personal, de los cambios de registro que pueden despistar al lector poco atento.
Kepa Murua está llevando a cabo una obra muy personal, ceñida a una muy particular visión y concepción de la poesía. A veces parece decir que su obra o se toma o se deja.

Jon Kortazar