Fotografía y poesía

El País, octubre  2004

Las correspondencias y discursos coincidentes entre las distintas artes han sido moneda corriente en la creación literaria. Existen correspondencias, cuando dos creadores dialogan, cuando una artista, en el caso que comentamos el fotógrafo José María Álvarez, pone un arte, y en paralelo, la poesía de Kepa Murua recorre el discurso fotográfico, para recrear un mundo, el del libro de arte Itxina, paisajes de luz. Un arte no se convierte en otro, sino que le acompaña, la poesía no se transmuta en fotografía, sino que surge a partir de la ensoñación de la imagen. la fotografía se revela como pretexto para que surja la poesía.

Me toca comentar aquí la nueva aportación poética de Kepa Murua. Si la fotografía atrapa la luz, la palabra poética se encarga de concretar la materia de la luz, trasmutándola en esencia de la visión. Kepa Murua se ha adentrado en un espacio distinto al que ha realizado hasta ahora: desde los temas urbanos a la mirada sobre la naturaleza, pero se siguen manteniendo las constantes de una forma creativa en estos poemas en prosa. Su discurso se realiza desde e el irracionalismo poético con elementos retóricos impuestos por el tema: personificaciones de la naturaleza, un tono que va desde la descripción a la interpretación, juegos conceptuales, unión de sensaciones, conceptos… Pero una unidad temática da cuerpo al discurso. El libro comienza con “ Y el paisaje atraviesa la vida con la agonía del recuerdo”, frase que mantiene la tensión expresionista que se ha convertido en la seña más importante de este esta poesía. Desde ahí avanza hasta otro punto final en que “el paisaje del cielo atrae a las almas en su descanso”.

Jon Kortazar

Poesía

Qué leer, mayo 2005

La poesía si es que existe (Calambur), de Kepa Murua (Zarautz, 1962) recoge los textos publicados en la revista electrónica espacioluke.com que la editorial Bassarai publica, divididos en tres capítulos: Para escribir poesía, La poesía si es que existe y Donde nada es lo que parece. El autor es un poeta de culto y un intelectual comprometido con el hombre y la palabra en carne viva, para saber quién es y qué piensa hay que leer este libro, porque la vida corre sin freno y a la poesía la brida se la pone el poeta si éste existe.

Enrique Villagrasa

La poesía está en esas palabras donde la persona no sabe explicar lo que le pasa

El Diario de Noticias de Álava,mayo 2005

La poesía si es que existe busca ser una guía para poder conocer tanto los mecanismos de escritura como la filosofía que se esconde tras ella.

“Muchas veces gente joven y no tanto me manda poemas para que les dé mi opinión y esto me llevó a plantearme un libro no tanto sobre cómo se debe escribir sino sobre cómo acercarse a la poesía como metáfora que es de los distintos ámbitos de la vida”. Así describe Kepa Murua su último trabajo en el mercado, el mismo que hoy le tiene en la Feria del Libro de Madrid para firmar los habituales autógrafos y para pronunciar una conferencia dentro de unos días.

La poesía si es que existe (Calambur) es el título de este nuevo trabajo del autor de piezas como Cardiolemas , Cavando la tierra con tus sueños , Siempre conté diez y nunca apareciste y Un lugar por nosotros , entre otras, y responsable de la editorial alavesa Bassarai.

“Empecé muy joven a escribir y me sentía muy solo; por eso, cuando recibo textos, me identifico mucho con la gente que me consulta y ahí está la razón de este libro”, comenta Murua sobre esta publicación que viene a recoger el testigo de otro ensayo anterior que llevó por título La poesía y tú .

Con el estilo que le caracteriza y que le ha hecho ser un escritor singular con un público muy fiel tanto en el Estado como en Latinoamérica, el autor, nacido en Zarautz pero residente en la capital alavesa, va desgranando la filosofía que se esconde detrás de los versos, una forma de entender la vida que también se puede aplicar a mundos como el de la política y el amor.
La publicación está dividida en tres partes, por lo menos desde un punto de vista conceptual. En la primera, el autor ofrece, desde su experiencia y la de otros colegas, una visión determinada sobre la creación y qué ha que hacer para escribir poesía, mientras en la segunda se plantea la existencia del género en este siglo XXI. El círculo se cierra con unos textos en los que la vida y la literatura se confunden, y cómo hay que tener paciencia para no rendirse al desaliento ni dejarse llevar por la imagen de los premios y la fama.

Presencia Lo que deja claro Murua es que la poesía, en particular, y la expresión, en general, están muy presentes en la sociedad actual, por mucho que algunos no lo crean. “La gente vive sin poesía, no sabe dónde está, pero, cuando le pasa algo en el amor o en el trabajo, recurre al mundo de las letras. La poesía está en esas palabras donde la persona no sabe explicar lo que le pasa; necesitamos de la palabra y no sólo de la culta porque también debemos expresarnos sobre el Liverpol, del escote de esa mujer o de lo mal que lo hace un político”, comenta.

De hecho, Murua describe que mucha gente, en su día a día, es poeta casi sin saberlo y que otra lo pretende. “Sólo hay que ver algunos de los textos que escriben los políticos”, recuerda.

El autor, de todas formas, quita cierto aura de excelencia a la poesía y explica que “en realidad, es un género literario muy normal y muy rico, pues se concitan en él la escritura, la música y más, pero, por la mercadotecnia, es un estilo apartado que la gente no termina de dar el valor que se merece; por eso hay que decirles a las personas que es mejor que acudan a la poesía antes de que se queden sin nada entre las manos”.
Con todos esos ingredientes, Murua hace un libro que no pretende profetizar sobre nada, sino dar pistas y guías sobre el hecho creativo y sobre cómo mundos tan diferentes como el del amor y la economía pueden entenderse con la filosofía del verso.

Como buen poeta y editor, el autor no presenta un ensayo típico, sino que todo el libro responde a una forma, un ritmo y un fondo medidos, es decir, que Murua se sirve de la poesía para hablar de ella.
Carlos González

Lunes 30 de mayo de 2005

Kepa Murua funde poética, filosofía y ensayo en un original proyecto

«Concitar un grado de belleza a través de las palabras» es una de las intenciones que se reflejan en el último proyecto literario de Kepa Murua. ‘La poesía si es que existe’ (Calambur) posee tanto «una forma donde no sobra ni falta nada, un espacio poético tan bien definido que te lleva hasta el final» como «un discurso transparente, claro, que se constata como una realidad».

En su nuevo libro, el escritor funde elementos poéticos con filosofía y ensayo, en una amalgama que califica de «mirada moderna» en torno a la literatura y a la propia poesía, pero también al amor, la política, el sexo o la muerte. De hecho, el autor considera que su obra es perfectamente válida si se sustituyen referencias a lo poético por cualquiera de estos términos. Esto es posible gracias a una elaboración minuciosa y pulida de los escritos, que además evidencian «respeto por todos los gustos e ideologías», a través de un talante «abierto, universal y sin prejuicios».

«Es un libro que recomendaría a todos los políticos porque, en general, la poesía sirve para reflexionar sobre el poder», según un poeta que ha conocido en su propia evolución un salto desde el ensimismamiento con la creación a una literatura «con los pies en el suelo, para acercarte a la realidad, los medios de comunicación, la política y la vida en sí». Por este motivo, el proyecto que nació para dar respuesta a las numerosas consultas que recibía el poeta y editor ha ido mucho más lejos.

El capítulo central está formado por textos breves en los que los contenidos ensayísticos y la forma poética se conjugan para recorrer aspectos de las artes literarias, a la vez que recogen circunstancias del ser humano «en un siglo como el XXI, concebido sin poesía».

N. A.

Una voz personal

El Correo-Territorios, 19 de mayo 2004

Situar la obra de Kepa Murua dentro del panorama poético actual no es cosa fácil. Alejado de los grupos y corrientes de mayor nombradía, el autor y editor vasco profundiza con cada nuevo libro en una apuesta tan personal como arriesgada. Es la suya una poesía decididamente lírica e intimista que antepone siempre la sugerencia al detalle, y que parece tener como último objetivo la consecución de una clima de una temperatura, de una peculiar intensidad.

Quizá sea en “Las manos en alto” donde encontramos la particular poética de Murua expresada con mayor desnudez. Leyendo el libro, tenemos la impresión de que el autor se ha embarcado en un viaje hacia la esencia de su propia poesía y que para ello ha decidido aligerar su equipaje de cualquier elemento superfluo o accesorio. El resultado es un poemario que requiere del lector altas dosis de complicidad y que alterna el intimismo meditativo y muchas veces desesperanzado (“A veces llevamos las manos atadas/ a la espalda. No podemos caminar/ y caemos como peces en la red de un barco negro”) con la preocupación social bien entendida. (“Diréis que somos pobres e insignificantes / porque olemos como huelen los escombros /que cubren edificios de otro tiempo”). Algunos de estos poemas como “El país tarde” o “Harapo” en los que se atiende la realidad de nuestro tiempo sin descuidar la exigencia literaria, constituyen sin duda algunos de los mejores del autor.

Pablo Martínez Zarracina.

Las manos en una primera lectura

Revista Alborada, septiembre 2004
Por J.F. Aristín

Siempre me ha dado reparo opinar sobre un libro de poemas en su primera lectura. Caen sobre ella numerosas interrogantes que cierran dudas, enigmas que invitan a más lecturas, Unas veces son la situaciones anímicas del lector las que impiden entender o sustanciar los poemas leídos. Otra vez es la propia poesía que tenemos abierta entre las manos la que por su naturaleza hermética, reflexiva o conceptual, nos lleva a ese ciclo de volver a empezar como paráfrasis de la filosofía antigua de las culturas de la naturaleza.

En Las manso en alto hay mucha filosofía entreverada desde los primeros versos. La busca de respuestas ante lo que desconocemos lleva a decir a Kepa Murua “en las fauces de un enemigo, del que por ser eterno desconocemos su identidad y su existencia” En otros aparece la dicotomía entre el ser y el tener. Se ofrece a la vista el aliento de Epicuro proyectando el placer en la calma. O el hallazgo de Filón para quien la palabra no es ni puro elemento sensible (sonido) ni puro elemento espiritual (idea), sino la razón proyectada “El tiempo  nace del significado que damos a la palabra”
Cuando el poeta expresa “En la orilla las olas, pero ninguna igual a otra” se manifiesta en contra de la morfología idealista del Platonismo, donde el devenir no se concibe como una aparecer de formas inéditas, sino como una continua relación de las ya existentes.

Así desgrana, con la musicalidad interna de unos versos libres, la existencia de las cosas que son de este mundo. Versos que chocan y rozan alguna verdad oculta sin términos artificiosamente combinados, donde cada palabra puede considerarse en su significado aislado y en su conexión con otras que no están prendidas extrínsicamente, como desde fuera, a su poesía.

Las manos en alto es la obra de un pensador que poetiza. Las concepciones en su nivel de mínima significación funcionan como núcleos de cristalización desde el lenguaje, contra las vacías fachadas de la palabra.

Las manos en alto

Luke nº 44, octubre 2004

Las manos en alto de Kepa Murua es un intenso libro de poemas tocado por el pensamiento y la reflexión del individuo ante lo que le rodea. A través de un viaje interior donde las manos cobran protagonismo, el poeta se descubre ante la vida y profundiza ante los avatares de la existencia.

El detalle de las manos, su fisonomía, su gesto, permite al poeta dibujar un complejo mundo de sentimientos en torno al cuerpo. Pero, como esas manos que abrazan, sujetan los objetos, o escriben, la metáfora de la lectura de las líneas de la vida se asoma en este libro con una carga simbólica acertada.

A modo de introducción el libro comienza con las manos que gesticulan ante la sorpresa de la existencia, hasta que se encuentran con el hombre. Estos poemas son Las manos en el pecho, La mano alma, La mano hombre y La mano nada. En otros como La mano animal afloran las dudas sobre el amor y el deseo.

Tras este preámbulo, el poeta se remite a distintas experiencias del hombre. El exilio, la guerra, la inconsistencia del mundo y la indefensión del individuo en un poema acertado como es El fondo del espejo, coinciden con reflexiones sobre el paso del tiempo o la evocación de la memoria que intentan descifrar el enigma de la vida.

Frente a la vida, otra vez la evocación de las manos en poemas intensos como Manos insaciables o Las manos en alto, con el fin de sostener la realidad frente a una poética que busca la esencia del pensamiento del hombre, que como nos dice el poeta, “sin él no se puede hacer nada”.

Se intuye que Kepa Murua habla del mundo, pero acierta de lleno cuando en vez de recurrir a una voz de corte reivindicativo, profundiza en un intimismo personal que se transforma en un todo que el lector interpreta con su mirada.

El intimismo se refleja en poemas como Sabe el amor o Manos marchitas, que ubicados entre palabras que hablan de la arrogancia del poder o el dolor cuando nos enfrentamos a la violencia del mundo, sorprenden por su fuerza expresiva.

Con esta manera de ordenar el libro el poeta se pregunta sobre lo que no sabemos explicar, como el destino que nos enfrenta a El secreto del mundo, uno de esos poemas que aparentemente oscuro se abre al significado del hombre ante su insignificancia.

Porque el paisaje del libro es el hombre, tal como se nos dice en Las manos que piden silencio: “las manos sirven para escribir un poema, poner bombas, matar a un hombre o salvar a un inocente”.  Entre medio, se habla de la ciudad, de la generación del poeta, o del país, en un maravilloso poema titulado El país tarde, que dará qué hablar.

El poeta, ante la dificultad de encontrar respuestas contundentes, muestra su propia incertidumbre, pero por si acaso escribe A ti que estás solo y La ventana mano, excelentes composiciones de corte reflexivo que llaman al lector, al amigo, al desconocido, para que con calma, con ternura y esperanza, comprenda la existencia de la vida.

Esperanza y ternura son palabras que definen este recorrido vital que se cierra con una confesión del autor y una dedicatoria, a modo de colofón, que rompe con la desnudez acostumbrada de sus libros, que como se sabe no contienen citas ni otras referencias biográficas con el pretexto de no desviar la concentración que nos exige en su lectura.

Parece además que su voz se aclara con una poesía más transparente que en sus anteriores libros. La repetición del algunos motivos, especialmente el de las manos, nos sujetan, sin pérdida posible, a un viaje plástico por la memoria con todo su color e intensidad. Libro atractivo en su composición, destaca por su apuesta poética y su voz única al tratar a la palabra como un reflejo del conocimiento del hombre por lo que acontece en el mundo.
J.L.

Lo que las manos intuyen

Babelia, agosto 2005

El amor es tema que atraviesa los poemas del último libro de Kepa Murua. Aguda y cortante, en la poesía del escritor vasco son frecuentes los paralelismos y las acumulaciones dentro de un universo literario cuyo irracionalismo trata de transmitir la angustia del mundo. Kepa Murua (Zarautz, 1962) además de llevar adelante una editorial de riesgo, Bassarai, en Vitoria, ha publicado varios libros de poemas (ninguno en su propia casa, una separación de funciones que le honra). Las manos en alto es el título de su última entrega poética, aparecida poco antes que La poesía, si es que existe, en la misma editorial, una colección de fragmentos a medio camino entre el aforismo, la poética y el poema en prosa. La de Murua puede definirse como una poesía que juega con la irracionalidad poética, que nace de las intuiciones más profundas del autor. Sus textos crecen en una estética de la vanguardia, con raíces expresivas que buscan una visión del caos del mundo y un estilo que se define en la ampliación de la imagen.

En este libro de temática amorosa, se ha decidido por atenuar la corriente experimental y trabajar con una técnica del paralelismo, lo que produce una dicción más clara, dentro de la experimentación que define su poesía. Gusta de la frase corta y lacerante, de la expresión fría que puede herir la imaginación del lector. La acumulación representa la forma de expresión más utilizada en el texto. Kepa Murua posee una fuerza interior que se despliega en los poemas como una conjunción de palabras que se dirigen en busca de la representación de un mundo que se percibe desequilibrado, angustioso, enervante. Manos que buscan un significado, pero que se realizan en una batalla singular: “No pueden sujetar al mundo / que se mueve sin sentido”.

J. K.

Sobre poesía

El Diario Vasco, mayo 2003
Por Felipe Juaristi

Kepa Murua destaca últimamente por su dedicación exclusiva a la poesía, en calidad de editor a través de Bassarai, y también en la más difícil de autor. Destacan en su obra títulos como “Cavando la tierra con tus sueños” o “Siempre conté hasta diez y nunca apareciste”, entre otros. Los citados libros tratan de acercar al lector las preocupaciones del poeta sobre la realidad circundante. “La poesía y tú”, en cambio, es un libro que indaga sobre la realidad de la propia poesía. Pero, hay que señalarlo para evitar confusiones, no es un ensayo; no, al menos, como se considera actualmente el ensayo. Más bien parece un libro de aforismos, relacionados todos ellos, eso sí, con la poesía.

Porque la poesía concentrada y recatada, desnuda de retórica, reducida de palabras y ampliada y multiplicada en su expresión, es el genero que más se acerca al aforismo. Aunque siempre es oportuno señalar que el aforismo, si bien tiende a la concisión, al igual que la poesía que se busca más allá de sus propias palabras, no siempre es objetivo del aforismo la búsqueda de la belleza, premisa de toda poesía.

“La poesía y tú” es un libro maduro y está dividido en siete apartados. El primero titulado “El rastro del escarabajo”, se centra en la figura de Dios. El segundo, “Las alturas del cuerpo”, trata sobre el amor. El tercero, “En lento derredor”, habla de la derrota: “Poeta, escribe cómo quemas tu vida”. El cuarto, “La costumbre del esqueleto”, reflexiona sobre la muerte: “La muerte; un don para creer en Dios”. El quinto, “La lluvia del pequeño vidente”, sobre los márgenes de la vida: “Los escritores que saben hablar a los pájaros, los escritores del país, los auténticos”. Es el sexto titulado “carencias en fuga”, el que más se refiere a la poesía: “Tiene más fiebre un poema sano que uno enfermo”. El libro acaba con un poema largo titulado “Susurros menores”.

La poesía y tú de Kepa Murua

Pérgola, mayo 2003
Por Enrique Ordorika

El primer reconocimiento de un libro casi siempre ha de partir de aquella apreciación de Wittgenstein en la que el conocido autor de aforismos dice que “sin cierto coraje no puede escribirse siquiera una observación razonable sobre sí mismo”. Y hace falta unas buenas dosis de saber y coraje literarios para escribir un universo textual tan sugerente en matices y estímulos poéticos como el que se expande en las páginas de un libro como La poesía y Tú, recién publicado por Brosquil Edicions y cuyo autor es el poeta y editor de Bassarai, Kepa Murua. En estos tiempos, en los que hasta en los asuntos de guerra priman los discursos ficticios y la muerte parece una fábula publicitaria, un libro de aforismos, en el que lo poético –inevitablemente- se adentra en lo sentencioso, no deja de ser un ejercicio tan expuesto como infrecuente en un autor actual. Y esto, por sí sólo, debería ser suficiente para atraer la atención sobre un libro de innegable riesgo como éste. La poesía y Tú es un libro de aforismos y sentencias poéticas, pero igualmente podría decirse que lo es también de epigramas, relatos microscópicos, impresiones, notas al margen, apuntes, versos sueltos o simples esbozos temáticos de poemas que el lector debe terminar. O dicho desde otro punto de vista, es un libro de aforismos en el que escasean las máximas doctrinales y cuando aparecen, a menudo, tienen un sentido más provocador -entendido el vocablo provocador en toda la variedad de sentidos que admite el término- que sentencioso. Un libro que Kepa Murua ha construido a través de cortos fragmentos rotos en los que resuena una singular iluminación de inmensidad.