Exquisita fusión de poesía e imagen en “Poemas del caminante”

ZAZPIKA 361 ZK. diciembre 2005

Poemas de caminante es un exquisito libro en el que dialogan entre sí dos artes, en este caso pintura y poesía. Las imágenes las aporta Fermín Cemillán, que realiza unas obras de gran sensibilidad e intimismo figurativo. Y la palabra corre a cargo de Kepa Murua, quien se pone en la piel de una persona que llega a una ciudad desconocida para quedarse. A través de sus poemas, el lector viaja hacia el pasado del sujeto poético, el presente que va descubriendo y hacia el futuro de una ciudad que abre a sus ojos.

Kepa Murua y la poesía

Pérgola, enero 2006

El escritor Kepa Murua lleva diez años desarrollando a través de Bassarai una narrativa y poesía diferentes, pero sobre todo publicando una colección de títulos comprometidos con la calidad. En 2001 iniciaba su colección de Arte con un primer libro dedicado al ilustrador Alfredo Fermín Cemillán, Mintxo, que mostraba el lado más creativo que el editor quería otorgar a su nuevo proyecto. Tras varios títulos entre los que destaca Itxina, (fotografías de José María Álvarez Fernández apoyadas en la poesía de Murua), las ilustraciones de Mintxo sirven de referente para Poemas del caminante. En él Kepa Murua vuelve a ser el autor de los textos.

Como poeta, el editor de Bassarai ha logrado un público fiel que goza de su poesía, de su estilo alejado de las modas y de los modos de muchos de aquellos que se autodenominan poetas y siguen ligados a los premios y a las camarillas. No en vano el escritor posee ya en su haber un buen número de libros entre los que destacan Abstemio de honores, Cavando la tierra con tus sueños, Siempre conté diez y nunca apareciste, Un lugar por nosotros, Cardiolemas o Las manos en alto. Poemas del caminante es sin duda un trabajo más abierto y sencillo (sin que esta palabra quite valor alguno al desarrollo poético de los textos), alejado de aquel carácter críptico de alguna de sus obras cuya validez no radicaba tan sólo en la musicalidad de los versos sino sobre todo en la riqueza de lo expresado. Puede que algún crítico suspicaz defina este nuevo libro como un intento de acercar su poesía a otros lectores. O como una marcha atrás en la línea creativa de la que se había hecho portavoz. Por el contrario, en Poemas del caminante se mantiene el estilo y el tono que han convertido a Kepa Murua en uno de los poetas más interesantes y personales de los últimos años.

A.J.O.

La ciudad de Kepa Murua

Mugalari, diciembre 2005

Hace años, Vitoria-Gasteiz escogió como símbolo de su nueva identidad una escultura situada en un rincón de la plaza del Arca. Es El caminante, cuya silueta alta y alargada se recorta contra los blancos miradores y avanza con paso firme sobre el centro de la ciudad. Ignoro cuándo vio esa escultura por primera vez Kepa Murua (1962), pero sé que reside en Vitoria-Gasteiz desde hace años, y que camina por ella con los ojos muy abiertos.

El universo poético de Murua es bien conocido por sus lectores. Desde sus primeros trabajos (Cardiolemas o Un lugar por nosotros), el poeta vasco ha expuesto en su obra un entramado de sentimientos que pugnan con valentía por ganar la partida de la libertad y la justicia en un mundo que condiciona al ser humano en todos los planos. Paralelamente, el poeta vasco ha reflexionado con clarividencia sobre su propia actividad creadora en títulos como La poesía y tú y La poesía si es que existe (2005), obra que ha desencadenado un pequeño terremoto en el vacilante mundo de la poesía escrita en español. Ahora, Poemas del caminante (2005) ofrece al lector la posibilidad de acercarse a la relevante obra de Murua desde una coordenadas más sencillas.

Poemas del caminante es un libro inusual que parte de una idea muy simple: alguien llega a una ciudad desconocida para quedarse. Así comienza: “El caminante se detiene al llegar a la ciudad. / […] / El sueño era encontrar gente / donde no hubiera apenas ruido”. A partir de estos primeros versos, y guiado por la voz del poeta, el lector emprende un viaje en tres direcciones: hacia el pasado del sujeto poético, hacia el presente que se va descubriendo y hacia el futuro de una ciudad que se abre al caminante.

Pero ¿qué es una ciudad para Kepa Murua? Acaso la reproducción del mundo a escala observable. Si bien la ciudad del poemario es Vitoria-Gasteiz, el muy madurado discurso (consideraciones filosóficas incluidas) del poeta nacido en Zarautz ha sabido trascender la observación concreta y el cuadro de costumbres localista para dar una visión del hombre contemporáneo. Así, la figura del extranjero y del emigrante, el dolor de la vejez o la soledad del joven desamparado son motivos que, ubicados en una ciudad concreta, inspiran en Murua un sentimiento de profunda humanidad que se abre al colectivo.

Fiel a este idea, la obra sorprende por la depuración expresiva a la que se ha sometido el poeta. No es arriesgado decir que es el poemario de mayor sencillez –sólo aparente, pues depurar en arte equivale siempre a trabajar el doble– de los escritos por Murua. Metáforas cotidianas (palabras como viento, puerta o caminante), toques minimalistas (como en “No merece la pena / ser quien no eres”), métrica breve y estrofas cortas nos abren los textos a un Kepa Murua más hermanado que nunca con el paseante que se cruza en su camino. Todos reconocemos como nuestros esos cielos de la ciudad interior, las frías mañanas de niebla o la visita anual de la nieve que pueblan estos versos.

Como en obras anteriores de Murua, en Poemas del caminante dialogan entre sí dos artes; en este caso, pintura y poesía. Alfredo Fermín Cemillán “Mintxo” –otro artista radicado en Vitoria-Gasteiz– aporta toda su sensibilidad y su intimismo figurativos al servicio de este libro exquisito que prestigia a la ciudad de Vitoria-Gasteiz y que constituye un placer de los sentidos para todos aquellos que quieran acercarse a ella con miradas nuevas, libres y contemporáneas.

P. R. T.

Imagen de la ciudad

El País, enero 2006

Alfredo Fermín Cemillán, pintor, y Kepa Murua, poeta, han dado a la imprenta a cuatro manos el volumen Poemas del Caminante, editado por Bassarai con la ayuda del Ayuntamiento de Vitoria en una fórmula editorial que cada vez es más frecuente. En una cuidada edición, el libro ofrece poemas ilustrados en tono pastel.

La ciudad posee su observador, que la contempla en la modernidad: se trata del paseante o el viandante, el flâneur de Baudelaire. El poeta en este caso ha preferido una figura distinta, “el caminante”, alegoría que se une al camino a la ruralidad. El caminante que llega a la ciudad, en este caso Vitoria, nombrada en más de una ocasión en el libro, muestra la curiosidad ante una situación distinta a su actividad.

A Murua le gusta mantener una voz poética que se crece en la extrañeza. Mira, ve y muestra lo extraño, esa otra vida interior de las cosas. En este libro la expresión poética es más clara, una voz que se acerca a veces a la expresión popular, que se sirve del paralelismo (creación literaria en la que se basa la poesía tradicional) y de las frases acumulativas. Pero en esta poesía quedan algunas características de la obra anterior: un regusto por cambiar del plano de la descripción al plano de la experiencia interna, de la visión exterior a la interior, que crea un desequilibrio en la percepción.

La mirada extraña y extrañada del caminante, que se sitúa a la vez dentro y fuera de la ciudad, es circular y en su movimiento se preocupa de las distintas formas de la urbe y de lo que esconde: miedo, misterio, ternura, amor, visión, observación.

Jon Kortazar

Itxina une la fotografía de José María Álvarez y la poesía de Murua

El Correo, septiembre 2004

La editorial vitoriana Bassarai acaba de publicar en su colección Arte el libro Itxina, que combina la fotografía del leonés José María Álvarez Fernández con la prosa poética del escritor Kepa Murua. El autor y editor señaló que «es un libro de artista, de un escultor y fotógrafo y un poeta, con una visión muy potente y una edición bonita, muy cuidada», que ambos han desarrollado a lo largo de un año y medio.

Murua recordó que Álvarez Fernández quería reflejar en un libro «cuatro o cinco años de recorrido fotográfico por Itxina», una de las zonas menos visitadas del macizo del Gorbea. «Él conocía mi trabajo en poemarios como ‘Cavando la tierra con tus sueños’, así que vino a Bassarai con la idea de que yo participara también en el proyecto, del cual me enamoré», apuntó el escritor.

La idea del fotógrafo era dividir las imágenes en cuatro grupos -Roca, Hombre, Nieve y Cielo-, tal y como han quedado distribuidas en la edición final las 64 imágenes elegidas para el libro. Por su parte, Murua realizó cuarenta textos, «porque hay fotografías que hablan por sí solas, sobre todo en la parte de la nieve». Con esa ausencia de palabras, se recoge el equivalente al silencio ante diversos paisajes invernales o detalles de los mismos, según el escritor.

Las palabras de Murua son, en cada caso, «reflexiones con ritmo de prosa poética, lírica, a caballo entre la fuerza de la imagen y el pensamiento», en las que alude tanto a conceptos como el Zen como a la situación del ser humano en cuanto a anonimato, individualidad o miradas al pasado. Además, los textos están escritos tanto en castellano como en euskera, de forma que no son meras traducciones, ya que «las correcciones, el ritmo, se van empapando de una lengua a otra».

Itxina da a conocer «el gran secreto del Gorbea», pero «es también un pretexto para mostrar que un paisaje cercano puede ser una metáfora de paisaje universal».

N. A.

Itxina y la fragilidad

Territorios,  septiembre  2004

El macizo de Itxina que se encuentra en el parque natural del Gorbeia es el espacio en el que gira la interesante propuesta visual del fotógrafo y escultor José María Álvarez Fernández y del poeta y editor de Bassarai Kepa Murua. Itxina, enmarcada dentro de la colección Arte se detienen en los cambios que experimenta la naturaleza y guía al lector a través del alma, siempre sorprendente de la roca, la nieve o el cielo. La belleza de estos elementos se muestra en su grandiosidad y empequeñece el rastro del ser humano. Las creaciones que se reflejan en este trabajo suponen apenas tímidos balbuceos ante la dimensión del entorno. Álvarez experto en capturar las formas del paisaje natural y los trabajos del hombre, sabe detenerse en los pequeños detalles desvelando contornos, formas y luces que la prisa y el trasiego oculta a menudo. Los textos de Murua caminan junto a la imagen y evidencian la fragilidad y caducidad del hombre frente a la naturaleza. Itxina refleja los cambios de estación y las ropas que van mudando un espacio que ha de permanecer. A través de una prosa poética y reflexiva se invita a conocer la verdadera dimensión de los seres humanos ante lo inabarcable del entorno. Publicado en euskera y en castellano Itxina quiere además trascender de la cartografía concreta de este macizo del Gorbeia para observar nuestro interior a través de una mirada amplia y perpleja.

Txani Rodríguez

Fotografía y poesía

El País, octubre  2004

Las correspondencias y discursos coincidentes entre las distintas artes han sido moneda corriente en la creación literaria. Existen correspondencias, cuando dos creadores dialogan, cuando una artista, en el caso que comentamos el fotógrafo José María Álvarez, pone un arte, y en paralelo, la poesía de Kepa Murua recorre el discurso fotográfico, para recrear un mundo, el del libro de arte Itxina, paisajes de luz. Un arte no se convierte en otro, sino que le acompaña, la poesía no se transmuta en fotografía, sino que surge a partir de la ensoñación de la imagen. la fotografía se revela como pretexto para que surja la poesía.

Me toca comentar aquí la nueva aportación poética de Kepa Murua. Si la fotografía atrapa la luz, la palabra poética se encarga de concretar la materia de la luz, trasmutándola en esencia de la visión. Kepa Murua se ha adentrado en un espacio distinto al que ha realizado hasta ahora: desde los temas urbanos a la mirada sobre la naturaleza, pero se siguen manteniendo las constantes de una forma creativa en estos poemas en prosa. Su discurso se realiza desde e el irracionalismo poético con elementos retóricos impuestos por el tema: personificaciones de la naturaleza, un tono que va desde la descripción a la interpretación, juegos conceptuales, unión de sensaciones, conceptos… Pero una unidad temática da cuerpo al discurso. El libro comienza con “ Y el paisaje atraviesa la vida con la agonía del recuerdo”, frase que mantiene la tensión expresionista que se ha convertido en la seña más importante de este esta poesía. Desde ahí avanza hasta otro punto final en que “el paisaje del cielo atrae a las almas en su descanso”.

Jon Kortazar

Poesía

Qué leer, mayo 2005

La poesía si es que existe (Calambur), de Kepa Murua (Zarautz, 1962) recoge los textos publicados en la revista electrónica espacioluke.com que la editorial Bassarai publica, divididos en tres capítulos: Para escribir poesía, La poesía si es que existe y Donde nada es lo que parece. El autor es un poeta de culto y un intelectual comprometido con el hombre y la palabra en carne viva, para saber quién es y qué piensa hay que leer este libro, porque la vida corre sin freno y a la poesía la brida se la pone el poeta si éste existe.

Enrique Villagrasa

La poesía está en esas palabras donde la persona no sabe explicar lo que le pasa

El Diario de Noticias de Álava,mayo 2005

La poesía si es que existe busca ser una guía para poder conocer tanto los mecanismos de escritura como la filosofía que se esconde tras ella.

“Muchas veces gente joven y no tanto me manda poemas para que les dé mi opinión y esto me llevó a plantearme un libro no tanto sobre cómo se debe escribir sino sobre cómo acercarse a la poesía como metáfora que es de los distintos ámbitos de la vida”. Así describe Kepa Murua su último trabajo en el mercado, el mismo que hoy le tiene en la Feria del Libro de Madrid para firmar los habituales autógrafos y para pronunciar una conferencia dentro de unos días.

La poesía si es que existe (Calambur) es el título de este nuevo trabajo del autor de piezas como Cardiolemas , Cavando la tierra con tus sueños , Siempre conté diez y nunca apareciste y Un lugar por nosotros , entre otras, y responsable de la editorial alavesa Bassarai.

“Empecé muy joven a escribir y me sentía muy solo; por eso, cuando recibo textos, me identifico mucho con la gente que me consulta y ahí está la razón de este libro”, comenta Murua sobre esta publicación que viene a recoger el testigo de otro ensayo anterior que llevó por título La poesía y tú .

Con el estilo que le caracteriza y que le ha hecho ser un escritor singular con un público muy fiel tanto en el Estado como en Latinoamérica, el autor, nacido en Zarautz pero residente en la capital alavesa, va desgranando la filosofía que se esconde detrás de los versos, una forma de entender la vida que también se puede aplicar a mundos como el de la política y el amor.
La publicación está dividida en tres partes, por lo menos desde un punto de vista conceptual. En la primera, el autor ofrece, desde su experiencia y la de otros colegas, una visión determinada sobre la creación y qué ha que hacer para escribir poesía, mientras en la segunda se plantea la existencia del género en este siglo XXI. El círculo se cierra con unos textos en los que la vida y la literatura se confunden, y cómo hay que tener paciencia para no rendirse al desaliento ni dejarse llevar por la imagen de los premios y la fama.

Presencia Lo que deja claro Murua es que la poesía, en particular, y la expresión, en general, están muy presentes en la sociedad actual, por mucho que algunos no lo crean. “La gente vive sin poesía, no sabe dónde está, pero, cuando le pasa algo en el amor o en el trabajo, recurre al mundo de las letras. La poesía está en esas palabras donde la persona no sabe explicar lo que le pasa; necesitamos de la palabra y no sólo de la culta porque también debemos expresarnos sobre el Liverpol, del escote de esa mujer o de lo mal que lo hace un político”, comenta.

De hecho, Murua describe que mucha gente, en su día a día, es poeta casi sin saberlo y que otra lo pretende. “Sólo hay que ver algunos de los textos que escriben los políticos”, recuerda.

El autor, de todas formas, quita cierto aura de excelencia a la poesía y explica que “en realidad, es un género literario muy normal y muy rico, pues se concitan en él la escritura, la música y más, pero, por la mercadotecnia, es un estilo apartado que la gente no termina de dar el valor que se merece; por eso hay que decirles a las personas que es mejor que acudan a la poesía antes de que se queden sin nada entre las manos”.
Con todos esos ingredientes, Murua hace un libro que no pretende profetizar sobre nada, sino dar pistas y guías sobre el hecho creativo y sobre cómo mundos tan diferentes como el del amor y la economía pueden entenderse con la filosofía del verso.

Como buen poeta y editor, el autor no presenta un ensayo típico, sino que todo el libro responde a una forma, un ritmo y un fondo medidos, es decir, que Murua se sirve de la poesía para hablar de ella.
Carlos González

Lunes 30 de mayo de 2005

Kepa Murua funde poética, filosofía y ensayo en un original proyecto

«Concitar un grado de belleza a través de las palabras» es una de las intenciones que se reflejan en el último proyecto literario de Kepa Murua. ‘La poesía si es que existe’ (Calambur) posee tanto «una forma donde no sobra ni falta nada, un espacio poético tan bien definido que te lleva hasta el final» como «un discurso transparente, claro, que se constata como una realidad».

En su nuevo libro, el escritor funde elementos poéticos con filosofía y ensayo, en una amalgama que califica de «mirada moderna» en torno a la literatura y a la propia poesía, pero también al amor, la política, el sexo o la muerte. De hecho, el autor considera que su obra es perfectamente válida si se sustituyen referencias a lo poético por cualquiera de estos términos. Esto es posible gracias a una elaboración minuciosa y pulida de los escritos, que además evidencian «respeto por todos los gustos e ideologías», a través de un talante «abierto, universal y sin prejuicios».

«Es un libro que recomendaría a todos los políticos porque, en general, la poesía sirve para reflexionar sobre el poder», según un poeta que ha conocido en su propia evolución un salto desde el ensimismamiento con la creación a una literatura «con los pies en el suelo, para acercarte a la realidad, los medios de comunicación, la política y la vida en sí». Por este motivo, el proyecto que nació para dar respuesta a las numerosas consultas que recibía el poeta y editor ha ido mucho más lejos.

El capítulo central está formado por textos breves en los que los contenidos ensayísticos y la forma poética se conjugan para recorrer aspectos de las artes literarias, a la vez que recogen circunstancias del ser humano «en un siglo como el XXI, concebido sin poesía».

N. A.