Las manos en una primera lectura

Revista Alborada, septiembre 2004
Por J.F. Aristín

Siempre me ha dado reparo opinar sobre un libro de poemas en su primera lectura. Caen sobre ella numerosas interrogantes que cierran dudas, enigmas que invitan a más lecturas, Unas veces son la situaciones anímicas del lector las que impiden entender o sustanciar los poemas leídos. Otra vez es la propia poesía que tenemos abierta entre las manos la que por su naturaleza hermética, reflexiva o conceptual, nos lleva a ese ciclo de volver a empezar como paráfrasis de la filosofía antigua de las culturas de la naturaleza.

En Las manso en alto hay mucha filosofía entreverada desde los primeros versos. La busca de respuestas ante lo que desconocemos lleva a decir a Kepa Murua “en las fauces de un enemigo, del que por ser eterno desconocemos su identidad y su existencia” En otros aparece la dicotomía entre el ser y el tener. Se ofrece a la vista el aliento de Epicuro proyectando el placer en la calma. O el hallazgo de Filón para quien la palabra no es ni puro elemento sensible (sonido) ni puro elemento espiritual (idea), sino la razón proyectada “El tiempo  nace del significado que damos a la palabra”
Cuando el poeta expresa “En la orilla las olas, pero ninguna igual a otra” se manifiesta en contra de la morfología idealista del Platonismo, donde el devenir no se concibe como una aparecer de formas inéditas, sino como una continua relación de las ya existentes.

Así desgrana, con la musicalidad interna de unos versos libres, la existencia de las cosas que son de este mundo. Versos que chocan y rozan alguna verdad oculta sin términos artificiosamente combinados, donde cada palabra puede considerarse en su significado aislado y en su conexión con otras que no están prendidas extrínsicamente, como desde fuera, a su poesía.

Las manos en alto es la obra de un pensador que poetiza. Las concepciones en su nivel de mínima significación funcionan como núcleos de cristalización desde el lenguaje, contra las vacías fachadas de la palabra.

Las manos en alto

Luke nº 44, octubre 2004

Las manos en alto de Kepa Murua es un intenso libro de poemas tocado por el pensamiento y la reflexión del individuo ante lo que le rodea. A través de un viaje interior donde las manos cobran protagonismo, el poeta se descubre ante la vida y profundiza ante los avatares de la existencia.

El detalle de las manos, su fisonomía, su gesto, permite al poeta dibujar un complejo mundo de sentimientos en torno al cuerpo. Pero, como esas manos que abrazan, sujetan los objetos, o escriben, la metáfora de la lectura de las líneas de la vida se asoma en este libro con una carga simbólica acertada.

A modo de introducción el libro comienza con las manos que gesticulan ante la sorpresa de la existencia, hasta que se encuentran con el hombre. Estos poemas son Las manos en el pecho, La mano alma, La mano hombre y La mano nada. En otros como La mano animal afloran las dudas sobre el amor y el deseo.

Tras este preámbulo, el poeta se remite a distintas experiencias del hombre. El exilio, la guerra, la inconsistencia del mundo y la indefensión del individuo en un poema acertado como es El fondo del espejo, coinciden con reflexiones sobre el paso del tiempo o la evocación de la memoria que intentan descifrar el enigma de la vida.

Frente a la vida, otra vez la evocación de las manos en poemas intensos como Manos insaciables o Las manos en alto, con el fin de sostener la realidad frente a una poética que busca la esencia del pensamiento del hombre, que como nos dice el poeta, “sin él no se puede hacer nada”.

Se intuye que Kepa Murua habla del mundo, pero acierta de lleno cuando en vez de recurrir a una voz de corte reivindicativo, profundiza en un intimismo personal que se transforma en un todo que el lector interpreta con su mirada.

El intimismo se refleja en poemas como Sabe el amor o Manos marchitas, que ubicados entre palabras que hablan de la arrogancia del poder o el dolor cuando nos enfrentamos a la violencia del mundo, sorprenden por su fuerza expresiva.

Con esta manera de ordenar el libro el poeta se pregunta sobre lo que no sabemos explicar, como el destino que nos enfrenta a El secreto del mundo, uno de esos poemas que aparentemente oscuro se abre al significado del hombre ante su insignificancia.

Porque el paisaje del libro es el hombre, tal como se nos dice en Las manos que piden silencio: “las manos sirven para escribir un poema, poner bombas, matar a un hombre o salvar a un inocente”.  Entre medio, se habla de la ciudad, de la generación del poeta, o del país, en un maravilloso poema titulado El país tarde, que dará qué hablar.

El poeta, ante la dificultad de encontrar respuestas contundentes, muestra su propia incertidumbre, pero por si acaso escribe A ti que estás solo y La ventana mano, excelentes composiciones de corte reflexivo que llaman al lector, al amigo, al desconocido, para que con calma, con ternura y esperanza, comprenda la existencia de la vida.

Esperanza y ternura son palabras que definen este recorrido vital que se cierra con una confesión del autor y una dedicatoria, a modo de colofón, que rompe con la desnudez acostumbrada de sus libros, que como se sabe no contienen citas ni otras referencias biográficas con el pretexto de no desviar la concentración que nos exige en su lectura.

Parece además que su voz se aclara con una poesía más transparente que en sus anteriores libros. La repetición del algunos motivos, especialmente el de las manos, nos sujetan, sin pérdida posible, a un viaje plástico por la memoria con todo su color e intensidad. Libro atractivo en su composición, destaca por su apuesta poética y su voz única al tratar a la palabra como un reflejo del conocimiento del hombre por lo que acontece en el mundo.
J.L.

Lo que las manos intuyen

Babelia, agosto 2005

El amor es tema que atraviesa los poemas del último libro de Kepa Murua. Aguda y cortante, en la poesía del escritor vasco son frecuentes los paralelismos y las acumulaciones dentro de un universo literario cuyo irracionalismo trata de transmitir la angustia del mundo. Kepa Murua (Zarautz, 1962) además de llevar adelante una editorial de riesgo, Bassarai, en Vitoria, ha publicado varios libros de poemas (ninguno en su propia casa, una separación de funciones que le honra). Las manos en alto es el título de su última entrega poética, aparecida poco antes que La poesía, si es que existe, en la misma editorial, una colección de fragmentos a medio camino entre el aforismo, la poética y el poema en prosa. La de Murua puede definirse como una poesía que juega con la irracionalidad poética, que nace de las intuiciones más profundas del autor. Sus textos crecen en una estética de la vanguardia, con raíces expresivas que buscan una visión del caos del mundo y un estilo que se define en la ampliación de la imagen.

En este libro de temática amorosa, se ha decidido por atenuar la corriente experimental y trabajar con una técnica del paralelismo, lo que produce una dicción más clara, dentro de la experimentación que define su poesía. Gusta de la frase corta y lacerante, de la expresión fría que puede herir la imaginación del lector. La acumulación representa la forma de expresión más utilizada en el texto. Kepa Murua posee una fuerza interior que se despliega en los poemas como una conjunción de palabras que se dirigen en busca de la representación de un mundo que se percibe desequilibrado, angustioso, enervante. Manos que buscan un significado, pero que se realizan en una batalla singular: “No pueden sujetar al mundo / que se mueve sin sentido”.

J. K.

Sobre poesía

El Diario Vasco, mayo 2003
Por Felipe Juaristi

Kepa Murua destaca últimamente por su dedicación exclusiva a la poesía, en calidad de editor a través de Bassarai, y también en la más difícil de autor. Destacan en su obra títulos como “Cavando la tierra con tus sueños” o “Siempre conté hasta diez y nunca apareciste”, entre otros. Los citados libros tratan de acercar al lector las preocupaciones del poeta sobre la realidad circundante. “La poesía y tú”, en cambio, es un libro que indaga sobre la realidad de la propia poesía. Pero, hay que señalarlo para evitar confusiones, no es un ensayo; no, al menos, como se considera actualmente el ensayo. Más bien parece un libro de aforismos, relacionados todos ellos, eso sí, con la poesía.

Porque la poesía concentrada y recatada, desnuda de retórica, reducida de palabras y ampliada y multiplicada en su expresión, es el genero que más se acerca al aforismo. Aunque siempre es oportuno señalar que el aforismo, si bien tiende a la concisión, al igual que la poesía que se busca más allá de sus propias palabras, no siempre es objetivo del aforismo la búsqueda de la belleza, premisa de toda poesía.

“La poesía y tú” es un libro maduro y está dividido en siete apartados. El primero titulado “El rastro del escarabajo”, se centra en la figura de Dios. El segundo, “Las alturas del cuerpo”, trata sobre el amor. El tercero, “En lento derredor”, habla de la derrota: “Poeta, escribe cómo quemas tu vida”. El cuarto, “La costumbre del esqueleto”, reflexiona sobre la muerte: “La muerte; un don para creer en Dios”. El quinto, “La lluvia del pequeño vidente”, sobre los márgenes de la vida: “Los escritores que saben hablar a los pájaros, los escritores del país, los auténticos”. Es el sexto titulado “carencias en fuga”, el que más se refiere a la poesía: “Tiene más fiebre un poema sano que uno enfermo”. El libro acaba con un poema largo titulado “Susurros menores”.

La poesía y tú de Kepa Murua

Pérgola, mayo 2003
Por Enrique Ordorika

El primer reconocimiento de un libro casi siempre ha de partir de aquella apreciación de Wittgenstein en la que el conocido autor de aforismos dice que “sin cierto coraje no puede escribirse siquiera una observación razonable sobre sí mismo”. Y hace falta unas buenas dosis de saber y coraje literarios para escribir un universo textual tan sugerente en matices y estímulos poéticos como el que se expande en las páginas de un libro como La poesía y Tú, recién publicado por Brosquil Edicions y cuyo autor es el poeta y editor de Bassarai, Kepa Murua. En estos tiempos, en los que hasta en los asuntos de guerra priman los discursos ficticios y la muerte parece una fábula publicitaria, un libro de aforismos, en el que lo poético –inevitablemente- se adentra en lo sentencioso, no deja de ser un ejercicio tan expuesto como infrecuente en un autor actual. Y esto, por sí sólo, debería ser suficiente para atraer la atención sobre un libro de innegable riesgo como éste. La poesía y Tú es un libro de aforismos y sentencias poéticas, pero igualmente podría decirse que lo es también de epigramas, relatos microscópicos, impresiones, notas al margen, apuntes, versos sueltos o simples esbozos temáticos de poemas que el lector debe terminar. O dicho desde otro punto de vista, es un libro de aforismos en el que escasean las máximas doctrinales y cuando aparecen, a menudo, tienen un sentido más provocador -entendido el vocablo provocador en toda la variedad de sentidos que admite el término- que sentencioso. Un libro que Kepa Murua ha construido a través de cortos fragmentos rotos en los que resuena una singular iluminación de inmensidad.


Aforismos y poesía

El País, agosto 2003
Por Jon Kortazar

No hay duda de que Kepa Murua representa una de las voces con mayor trayectoria en el campo de la poesía en este país. Sus libros alcanzan a menudo la segunda edición, cosa rara en el género que cultiva, y su nombre ha recibido una merecida fama entre los conocedores que lo mantienen como un autor de culto. Por tanto, hablamos de un escritor que ha conseguido muy buenos lectores. Ha visto su obra traducida al portugués, en Brasil, y al italiano. Este autor, que ha cursado estudios de arte, se ha empeñado en un lenguaje poético nada fácil, que combina una mirada acerada sobre la realidad, con un entusiasmo importante por el arte de vanguardia, que resulta minoritario en el mundo de la palabra. Ahora publica un libro de aforismos, un libro de fragmentos de prosa poética con un tema cerrado: La poesía y tú, un intento de aprehender la esencia de la poesía y, sobre todo, las relaciones entre poesía y lector, pero no un lector anónimo, sino un lector (ese tú enfático) presente, consciente, atento a la poesía.

En siete círculos el autor plantea un recorrido por varios temas centrales: dios y la lejanía, el amor, la derrota (que, a veces, se lee como vida), la muerte, este país (este sitio de nadie), la escritura y un séptimo apartado donde se da cabida a fragmentos aún menores que el aforismo, que construyen un poema… Puede resultar cierto que los libros de aforismos presentan una exigencia determinante para el lector, que le obligan a leer con intensidad, sin distraerse, sin permitirle respiros, sin darle tregua en la exigencia. Lectura sin distracciones, pues. Mi táctica en estos casos consiste en una lectura doble: una vez saltando y picando de aquí y allá, de manera que cuando llega la distracción pueda rodearse, y una segunda lectura continua, en la que se cierra el libro si uno no puede seguir la exigencia del poeta, para continuar más tarde.

Pues bien, tras las dos tácticas de lectura, la envolvente y la lineal, quisiera confirmar la intuición profunda del libro, su expresión de claridad y rigor. Radicalidad de la palabra desde la primera línea del texto: “Ser poeta es escribir de lo imposible”. Un juego con la intuición, y la profundidad de la visión. Murua ha realizado un esfuerzo creativo de ofrecer al lector un mundo, como el rayo, de confluencia de idea y de palabra, de juego e intuición, de verdades entrevistas que se ofrecen con una rotundidad elegante…

La poesía y tú

Especulo, agosto 2003
Por Isabel Alamar

Kepa Murua (Zarauz, 1962) es autor de varios poemarios: “Cavando la tierra con tus sueños” o “Siempre conté diez y nunca apareciste”, son algunos de los títulos que ha publicado, pero además este inquieto autor es el editor y responsable de que se fundara en el año 1996 la editorial Bassarai (interesante proyecto literario que sorprendió y sorprende, aún hoy, por su calidad, frescura y originalidad), y también es el creador en el año 2000 de la revista cultural Luke (www.espacioluke.com), sitio web que haciéndose eco de las nuevas tecnologías pretende sembrar o habilitar un espacio en la red para la reflexión.

Ahora bien, si nos centramos en su faceta de poeta, podemos ver cómo en este último libro suyo, “La poesía y tú”, se dan, puntualmente, cita algunos sentimientos como el dolor, la nostalgia y la tristeza; y que el lector tiene la sensación de estar situado ante una gran ola de pesimismo y escepticismo que parece inundarlo todo, aunque se permita o haya en el libro alguna pequeña concesión a la esperanza.

Nada más empezar a leer, los lectores somos conscientes de la relación, ambivalente y complicada, de AMOR Y ODIO, que se establece entre el poeta y la poesía; una relación en la que si hiciéramos un pequeño balance quizás nos encontraríamos con que predomina más el odio que el amor; otra idea que parece recorrer todo el poemario es que el poeta, no solo es poeta cuando escribe, sino que la condición de poeta es como un estigma que le marca, haga lo que haga y esté donde esté, y no está nada claro que sea, precisamente, para bien.

¿Sirve, realmente, de algo la poesía, o el poeta es un pobre idiota o, peor aún, un loco al que nadie escucha? Estas son algunas de las cuestiones que Kepa Murua plantea en su libro y que, por expresa voluntad del poeta, quedan sin respuesta. Con este tipo de indagaciones, el autor de “La poesía y tú” pretende desconcertarnos, hacernos reflexionar… También da un paso más, en ese intento de dejarnos perplejos, a través del lenguaje que utiliza, así el empleo de un estilo rápido, vertiginoso, repleto de frases cortas (unas veces, sin verbo, y en algunas ocasiones, inconexas; por lo general, frases breves que cambian pronto de temática y de ritmo) nos sumerge de lleno y a fogonazos en el pensamiento único, peculiar e intransferible del poeta. Un pensamiento a veces complicado con el que trata de no ponernos las cosas demasiado fáciles para obligarnos a pensar.

Kepa Murua consigue mediante este poemario que nos habla de la poesía y de la vida en general que se produzca una especie de reconocimiento o simbiosis entre él y sus lectores; asistimos sin lugar a dudas a un reconocerse en los otros y que los otros se reconozcan en él, y a que, además, ambos (autor y público-lector) se impliquen en esa realidad cotidiana que les ha tocado vivir. Así es este libro, así es esta propuesta.

La poesía sirve para volver a perderlo todo

El punto de las artes, mayo 2003

“El poeta debe hablar de lo que preocupa a la gente, del estado del mundo y crear una especie de <Gernika> con palabras” ha dicho Patti Smith, en Barcelona, donde ha intervenido junto a John Giorno, Werewere Liking, LeRoi Jones, Dionisio Cañas, Palau i Fabre o Jordi Virallonga, en el XIX Festival Internacional de la Poesía, que dirige Gabriel Planella. Eso es lo que ha hecho, a la luz de lo que leo, Kepa Murua, en su libro La poesía y tú, que acaba de editar Brosquil edicions, en Valencia. Siguiendo el rastro del escarabajo, deteniéndose a las alturas precisas del cuerpo, explorando lento en derredor, entre la muerte y la lluvia; carencias, susurros, fugas: el poeta de Zarautz, nos mete de lleno en la discordia de la calentura y la frialdad, la pasión y el nihilismo, el realismo sucio y la belleza, la desesperanza y el conocimiento.

Patti Smith, la cantante y poeta del rock, introductora del punk en su país, también ha dicho, en plenas ramblas: “Creo que el verdadero patriota es aquel que lucha por la libertad, lo cual es consustancial a la historia de mi propio país. Desde esta perspectiva, el presidente Bus no es un patriota sino un nacionalista, alguien al que trae sin cuidado la libertad de los demás”. ¡Ven como son necesarios los poetas, aunque diluvien o nieven! Dice Kepa Murua, en una suerte de aforismo, poema corto, sentencia o acápites de enormes poemas silenciados: “La clave de la madurez, huir de quienes lo dominan todo”, o “La derrota es escribir con un guante”, o “En mi país la cortesía se confunde con el miedo”, o “ Mi patria no existe más que en la boca del prójimo. La patria oscurece”, o “La poesía está cargada de raíces, el arte es la resistencia a las cosas convencionales”.

¿Es Tiziano el arte o la cosa convencional? A partir del 9 de Junio, en el Museo del Prado -¡Albricias, por fin una exposición de envergadura!- se podrá ver un conjunto sorprendente de Tiziano, 65 obras, muchas de las cuales uno contempla como un milagro. ¿Por qué estamos llenando las calles de basura, con el pretexto de la escultura, y haciendo de los museos trasteros, donde se amontonan cachivaches y archiperres, que nada tienen que ver con el arte? “Los museos son fríos como la gloria. La poesía sirve para volver a perderlo todo”, escribe Murua, cuajado de recelo y esperanza. “Perderlo todo para no tener nada que perder”, repite, una y otra vez, el maestro Julio Llinás, en la distancia, ubicado en su boca de lobo, mudo.  Afirma Kepa Murua, “Escribo porque no se hacer otra cosa”, no es verdad, escribe por necesidad, quizás por destino, si no tuviese la palabra piel de titanio; sabe hacer otras cosas, conducir con mano de hielo, ¿o de fuego?, la editorial Bassarai, con aciertos notables, “El niño-jazz” de Mohammed Dib, que acaba de desaparecer y pocos han recordado que estaba traducido, profundo poemario sutil, editado por Murua, autor de “Cavando la tierra con tus sueños” o “Siempre conté diez y nunca apareciste”. De nuevo, loor a Brosquil edicions, Bassarai, Devenir, Esquio, Igitur, Los Libros del Innombrable, Calambur, Visor, cada una en su dimensión y alcance, porque nos ayudan a ganar. “La derrota es saber que bebes por no beber, que sabes por no saber, que escribes por no escribir”, dice K. M.

T.P.

Poesía y reflexión

El Correo, mayo 2003

Kepa Murua une poética y aforismos en La poesía y tú. Aborda la política, el sexo, la muerte, Dios o la literatura para «desenmascarar tópicos a través del pensamiento y la reflexión». La poesía y tú, publicado por la editorial valenciana Brosquil Ediciones, no es un libro de poesía, aunque haya un alma poética, ni de filosofía al uso, pese a que en él hay pensamientos.

Tampoco es metaliterario, pero contiene referencias al arte y a la escritura. Ni político, pese a tocar aspectos de ideologías. Hechas estas precisiones, su autor, Kepa Murua, lo describe como «un libro de aforismos con carácter lírico». Y es que el poeta afincado en Vitoria no se ha quedado en el tópico de las frases, más o menos ingeniosas. De hecho, Murua ha incluido una serie de «quiebros semánticos, no muy claros, como brazos dislocados», que aportan una dimensión diferente, e incluso reveladora, de su faceta poética. Además de permitir a sus lectores completar algunas parcelas del universo personal expuesto por el autor en otros libros, «me explica como escritor, como poeta y como hombre», aseguró el editor de Bassarai.

Dentro de este «esbozo de lo que acontece en el paisaje de la poesía, el amor, la literatura o la política», hay «una organización literaria muy definida». En este orden y ritmo precisos se suceden seis temáticas, que arrancan con la existencia de la divinidad, donde Murua emplea «la figura del poeta como un dios, que me llevó a una perspectiva mucho más amplia». Como contraste, el siguiente bloque se centra en el sexo «y la ternura, que es lo que salva a este libro». Esta sucesión de elementos recorre la derrota, la muerte, la violencia política y el terrorismo o la poesía, siempre «con una especie de raíz librepensadora», desde la cual Murua enfoca una mirada crítica.

Protagonismo del lector:

Sin embargo, para «desenmascarar tópicos a través del pensamiento y la reflexión», el poeta no se sitúa en un plano superior al del lector, sino que en ocasiones «me río de mí mismo». Además, el propio título expresa otra de las múltiples facetas del libro, que juega a difuminar la frontera de la persona, de manera que «el ‘tú’ se convierte en ‘yo’ cuando el lector hace suyos los aforismos». La poesía y tú se cierra con «un colofón» donde las frases, que traspasan a la literatura «un concepto musical de Bill Evans», alcanzan la máxima condensación formal.

N. A.

Cardiolemas, la prueba de la eternidad

Arte Activo, nº 2, 2002
Por Roberto Lastre

En 1990 Kepa Murua se fue a Frieburg a completar sus estudios. Justamente habían derrumbado el muro de Berlín y la puerta de Branderburg dejaba de ser una frontera entre dos mundos.

De alguna manera la historia nos contamina, “el ser social determina la conciencia social” y la “conciencia social determina la conciencia individual”, como había dicho el genio de Tréveris hacia 1845.
Kepa Murua también derrumbó sus muros. Antes de marcharse a Freiburg rompió todos sus poemas, se fue vacío, como quien busca la pureza sin dolor. Pero una tarde, sobre un puente que dejaba marchar el crepúsculo entre sus piernas, la memoria empezó a devolverle sus poemas.