Fotografía, naturaleza y poesía

En el año 2004, bajo el sello editorial Bassarai, fue publicada Itxina, paisajes de luz. Una obra conjunta del fotógrafo José María Álvarez y el poeta Kepa Murua, que recoge las impresiones del poeta frente a la fuerza de las imágenes que el fotógrafo hizo del Parque natural Gorbeia, en el País Vasco.

Roca, aves, agua, niebla, árboles, luces y sombras pasan de la imagen a la palabra escrita, en euskera y en castellano.

Vale la pena recordar este bello libro:

“Más allá del cuerpo, del bien y del mal, donde estira las piernas el firmamento, donde aparece el camino entre los árboles, donde oculta la niebla los detalles insignificantes de las piedras; más allá de un cristal hueco o de una pared negra están las manos de las flores desnudas, con la firma que depositó una lágrima contenida, en las raíces invisibles de los árboles y la memoria que arde sin fuego. Más allá donde no hay nadie”.

Dedicatoria en el libro “Queda tu sombra” de Enrique Villagrasa

Escucho a Claude Debussy, la tarde es fría, leo Queda tu sombra, un libro que se abre con un poema que me dedica el autor y en el que me reconozco desde el título, “El poeta vive hoy el drama de la palabra poética”, hasta sus últimos versos. También reconozco la presencia del mar; vivo en la ciudad, mas nací en un pueblo costero. La sombra de la poesía, deberíamos decir “la luz de la poesía”, atraviesa los pensamientos del libro. Desde la infancia hasta hoy, el poeta recorre el mundo con sus ojos, oye el silencio que le rodea, pero habla con la gente, con los lectores, con todos aquellos que quieran leer sus palabras, compartir sus recuerdos y escuchar sus reflexiones. Es un libro en el que cada poema tiene su recorrido, destinado a lectores atentos, con un aire clásico que se proyecta en poemas extensos y registros modernos. Esta conjunción de riesgo y belleza amplia el registro de la escritura.  

“Queda tu sombra”, de Enrique Villagrasa. 2019

“El cuaderno blanco” en Todo Literatura

Por Isabel Alamar

Con una selección y prólogo de Catalina Garcés nos llega esta primera antología de la obra poética de Kepa Murua.

Desde Abstemio de honores (1990) hasta Pastel de Nirvana (2018) nos encontraremos con  más de treinta años de arduo trabajo que dan como fruto  diecisiete poemarios de los que en El cuaderno blanco leeremos seis poemas por cada uno de los libros publicados hasta hoy.

Una recopilación madura que muestra una radiografía de los temas tratados (desamor, amor, familia, escritura, amigos, política), del lenguaje con el que los trata y que cada vez se vuelve más narrativo o del cariz de los versos que, al principio, es  más pasional y torrencial para tornarse, luego, en más filosófico y meditativo. Y es que como bien nos apunta Catalina Garcés en el prólogo de la obra, con el tiempo la voz poética de Murua se acerca al canto y la oración, aunque este matiz sagrado aparece ya, aunque en menor medida, en sus primeros versos, lo vemos p. e. cuando nos dice: “Sabes que cada día que pasa / donde tus rezos se apagan, crece la nieve. / Tu mano es hoy una página en blanco” (Pág. 24).

En este sentido, también Kepa Murua irá pasando del pesimismo al optimismo y de la osadía y la rebeldía a la aceptación, que no a la resignación, y a la calma. Pero, siempre y en todo momento, veremos a un KM comprometido con su oficio de escritor y dando lo mejor de sí mismo.

Una poesía y un poeta que evoluciona, que está en continuo movimiento para explicar un mundo que también evoluciona a su alrededor y cambia. Todo esto lo podemos apreciar en los siguientes versos pertenecientes al poema Mi madre que encontraremos en esta antología: “Eso del macramé es como la poesía: / tejer y destejer hasta dar / con el sentido de la vida. / Y luego me decía: / estoy perdiendo vista, hijo mío. / Como yo hoy, que la estoy perdiendo / por no ver nada de lo que pasa (Pág. 77).

Y, además, en esos mismos y también en otros versos de El cuaderno blanco podremos constatar otro de los grandes rasgos distintivos del poeta como es su sinceridad apabullante: Murua no tiene miedo nunca a decir la verdad en cualquier momento, para bien o para mal. Y es que el poeta vive como una necesidad lo que tiene que decir o como un misterio que debe descifrar y resolver.

Sin duda este poeta ha alcanzado una voz propia e inconfundible. En sus libros aparecen poemas cada vez más narrativos, en los que la autenticidad y la verdad desempañarán siempre un papel importante. Y en los que no faltará tampoco la luz y la serenidad a la hora de hablar del lugar que él ocupa en el mundo. Y en sus versos ocupará un lugar primordial el paisaje que le rodea, ya que éste ayuda a distinguirlo y a definirlo como ese mar que a menudo vemos en sus poemas y que lo acompaña desde su infancia: “En alta mar / en voz alta / sin mentira / mi grito / la voz acumulada / fiero espanto // en alta mar / en voz alta / perdido / plegado / palabra pura / solo canto” (versos extraídos de la Pág. 154 del poema Autorretrato en alta mar).

Este libro es una antología imprescindible a la vez que supone una inmejorable oportunidad para conocer mejor la trayectoria poética de Murua que sorprenderá, por supuesto para bien, a los amantes de la poesía y de la literatura de calidad.

Enlace: https://www.todoliteratura.es/noticia/50814/poesia/el-cuaderno-blanco-de-kepa-murua.html

Entrevista en Diario de Noticias de Álava

Sobre el “Cuaderno blanco”:

“Conocer al hombre es conocer al poeta, leer su poesía es conocer una realidad que a veces se nos escapa” escribe Catalina Garcés Ruiz en el prólogo de El cuaderno blanco. Antología poética (El Desvelo Ediciones) para introducir al lector en un libro en el que se puede rastrear cómo “poco a poco” la poesía de Kepa Murua, a lo largo de tres décadas de camino creativo, “ha dejado de ser lamento para convertirse en oración y cómo de oración ha pasado a ser un llamado a la consciencia de todo ser humano”. En las manos de ella no sólo ha estado componer estas palabras introductorias, sino, sobre todo, la selección de los 108 poemas –seis por cada producción- que se reúnen entre unas páginas donde se suceden los registros críticos, eróticos, reflexivos, amorosos, sociales, políticos, tiernos… “He de reconocer que al principio era reacio a hacer algo así porque cuando era editor no me gustaba”, admite el autor, para añadir al instante que “ahora, cada vez que abro la antología, me encuentro con sorpresas” más allá de que con cada poema se acuerde de “cuándo lo escribí, qué estaba escuchando, cómo vestía… hasta me acuerdo de cuando nadie me leía”. (Fragmento de la entrevista)

Entrevista completa en el enlace:

https://www.noticiasdealava.eus/2019/02/13/ocio-y-cultura/cada-vez-que-abro-esta-primera-antologia-me-encuentro-con-sorpresas?fbclid=IwAR13aqT-sthaf2h5qEh4d7d2SRn45T_-Vc0BOuXIF4MCRPAPAEwJdOzfnJg#Loleido

Reseña de “Pastel de nirvana”

Pastel de nirvana, Kepa Murua

¿Qué es esto que nos sucede? El verso inicial del poema “El Espejo” encapsula el espíritu que anida en Pastel de nirvana, el último poemario de Kepa Murua, publicado por Cálamo el pasado año, en el que el autor de Zarautz, desde la madurez indaga en perspectiva sobre los vericuetos de la existencia, de la vida cotidiana, con una mirada de extrañeza. Así, el tono blanco que domina en las cubiertas del libro sugiere una mirada limpia, que no ingenua.

Soledad, añoranza, deseo, paso del tiempo, integridad, identidad, son objeto de la curiosidad del poeta, sin desdeñar aspectos más tangibles que forman parte de su entorno: la ciudad en la que vive, el paso de las estaciones, la presencia del mar, los fenómenos naturales, o incluso de corte socio-político: la clase dirigente, los jóvenes expatriados.

Pero es a la relación entre seres humanos, en especial a la sentimental, de pareja, tan elusiva como preciosa a la que Murua regresa una y otra vez, sin olvidar la que le une a sus padres ya mayores, a sus amigos –y enemigos– o a la que autor mantiene consigo mismo, con sus principios y su actitud hacia los demás.

Murua no ofrece tanto respuestas como certeros interrogantes y ocasionales hallazgos, valiéndose de una ambivalencia lúcida, de una penetrante observación desde una óptica autobiográfica –se interpela también sobre su condición de poeta.

Sirviéndose de una primera persona que en ocasiones muta en segunda, que interpela y es interpelado, a través de un lenguaje nítido, asequible en apariencia, brinda al lector un pastel de nirvana de sabor agridulce que reconforta y sacia. 

¿Cómo se llaman hoy / esos que ya no me acuerdo? / ¿Seguirán diciendo / que la amistad es sagrada?
de Los amigos

Otro día que no pasa nada / es dejar que pase el tiempo / sin profundizar en el fracaso / en el vacío de las palabras / que utilizamos a diario.
de Otro día que no pasa nada

Mi ciudad no aparece en los libros de arte. / Ni se compara con otras. / Sus fotografías no se venden. / Sabe perdonar al que lo necesita / y olvidar al que no viene. / Parece que te golpea nada más verte / aunque te cobije más tarde.
de Mi ciudad

La poesía, como la vida, es eso que no se sabe / lo que es, pero se vive intensamente.
de Autorretrato con tele sin voz

Publicado por Il Gatopando en el enlace:

https://queraroestodo.blogspot.com/2019/01/pastel-de-nirvana-kepa-murua.html

El cuaderno blanco

El cuaderno blanco es una antología de Kepa Murua. Seleccionada y prologada por Catalina Garcés, este es un libro hecho de otros muchos libros: Abstemio de honores, Siempre conté diez y nunca apareciste, Cavando la tierra con tus sueños, Un lugar por nosotros, Cardiolemas, Las manos en alto, Poemas del caminante, No es nada, Cantos del dios oscuro, El gato negro del amor; Poesía sola, pura premonición; Escribir la distancia; Ven, abrázame; La felicidad de estar perdido, Lo que veo yo cada noche, Autorretratos y Pastel de nirvana. 

Editada por El Desvelo, saldrá al público a finales de febrero de 2019:

Sobre esta antología

Pueden parecer casi treinta años, los que a la fecha de esta antología suman la experiencia del escritor Kepa Murua, pero es evidente que son muchos más, puede parecer que sus poemas fueron escritos en el orden en el que fueron publicados, como alguna vez lo aseguró la crítica, pero esto no es del todo cierto. Nacido en 1962, ya desde su juventud dibujaba en el papel aquellas palabras distintas con las que quería retratar el mundo más cercano: su mar, su tierra vasca, la inmensidad del paisaje y la realidad que iba puliendo en su personalidad cierto pesimismo frente a la vida y al deseo que se confunde con el amor —tanto por las cosas materiales como en la relación erótica—, pero lo hace en castellano y no en euskera, quizás como muestra de su descontento frente a los duros años que tuvo que vivir antes de que acabara el franquismo y con la aparición de ETA; quizás para que su voz fuera escuchada no solo en su Euskadi sino en toda España, y en todo el mundo. (Fragmento)

Cantos del dios oscuro

A veces se declara un incendio interior cuyas llamas es difícil sofocar. Aflora por los ojos, que ven el mundo raptados por la lucidez de las visiones. Entonces el poeta invierte el mito desde su origen, reinterpretándolo según las normas del fuego nuevo. Y cegado por su luz, el dios oscuro emerge del fondo dictando con su voz temible un poemario.

En Cantos del dios oscuro, Kepa Murua investiga sin temblor en tan dura materia. Llevando al límite la escritura, los poemas se conciben como breves cantos plagados de telurismo en ocasiones, de ecos bíblicos en otras, para conformar un libro nacido en una región donde luz y penumbra, infierno y cielo, se tocan para aviso del lector.

Kepa Murua ha demostrado en otras obras que el alma es carne, que la sangre es el alimento de la memoria. En Cantos del dios oscuro, lo poético y lo profético se abrazan en unos versos de fascinante y misteriosa intensidad.

Kepa Murua cocina “Pastel de nirvana”

Entrevista en El Correo, por Natxo Artundo
20 de diciembre de 2018

La receta es comer un buen postre una vez que has trabajado bien y duro. Puede parecer un libro espiritual o metafísico, pero la idea es muy sencilla», indica el autor de Pastel de nirvana (Cálamo). Kepa Murua recuerda una clase que impartió a personal de la empresa Mercedes. «Si les hablaba de sueños, miraban raro, pero si usaba el término ‘objetivos’ les cuadraba más y cuando cumplían con esas metas, lo celebraban a su manera. «Yo me como un pastel simbólico. La vida tiene sus luces y sus sombras y muchas veces se nos olvida recompensarnos a nosotros mismos. Y se trata de eso, de vivir en el presente», subraya el poeta.

Por eso ha cocinado «un pastel para la gente despierta, para concelebrar la vida solo o acompañado», donde los ingredientes son muy diversos. De hecho, Murua asegura que, entre ‘No somos el pasado’ y ‘La última página’, sirve «un poemario muy abierto, donde puedes tomar el bocado que quieras, tanto dulce como amargo o envenenado». La amistad o la separación de los amigos, el anhelo del ser amado, el silencio que acompaña, los lugares, las personas, los momentos o los animales que no siempre son lo que parecen al primer vistazo invitan al lector a «ser protagonista de tu presente, pase lo que pase».

Luces y sombras. Hay un fondo positivo en la mirada de Murua, que quiere alejarse del tópico de ‘poeta de culto’. «Hay una experiencia inevitable, una sabiduría y, sobre todo, una contención», apunta. Y es que la evolución de su creación poética ha dado lugar a una voz que puede degustarse a muchos niveles. «Creo que es como un banquete muy completo que realmente te lleva a reflexionar con un café, una copa o una infusión, si quieres, sobre lo que ha pasado durante todo el día, durante un año o durante toda una vida», describe el responsable de este ‘Pastel de nirvana’. Las luces y sombras de la vida se combinan con una reflexión social y con un detallismo que permite festejar las pequeñas cosas. Incluso «hay que saber llevar la soledad con deportividad. Ahí también puede uno encontrar la felicidad».

Para todo ello, Kepa Murua pone al lector «ante un espejo que puede aparentar mi biografía, pero está falseada. Hay un camino de esperanza, un retrato para que en momentos críticos sepan sonreírse o reírse de sí mismos», a través de poemas más abiertos o cerrados. «Pero todos cuentan una historia», resume.

“Pastel de nirvana” en Deia

Por Carlos González

“La calma es fuerza”, apunta Kepa Murua. Por eso, el poemario Pastel de nirvana (Cálamo) “no es un libro nervioso, sino dulce, sereno”. Entre otras cosas porque, como explica el autor, “en la serenidad y en la calma se puede hablar de muchas cosas”, también “de temas sociales como los malos gobiernos, la corrupción, los desahucios, la falta de posibilidades que se les da a determinadas personas para que tengan una mínima posibilidad”. Junto a esa esfera pública, está lo privado, lo íntimo, lo personal. Al fin y al cabo, el todo se compone de partes en apariencia diferentes.

Esta nueva creación -este año que ahora se termina también ha alumbrado su Autorretratos– es ya una realidad palpable, aunque será el próximo día 21 cuando se produzca su presentación oficial en esta Vitoria a la que Murua dedica un poema específico dentro de Pastel de nirvana. En concreto, a partir de las 19.30 horas y con la presencia de Catalina Garcés -autora que en este libro se ha encargado del prólogo-, el encuentro con los lectores tendrá lugar en el Centro Regional Gallego, un espacio atípico para este tipo de actos en la trayectoria del creador. “Ofrecí una conferencia en su momento que les gustó y quedamos en hacer algo más adelante”. Dicho y hecho. Junto a él estará además Manuel López, presidente de esta casa regional. “La idea es hacer algo distinto, muy ameno, también para encontrarse con un público diferente. Como pasa a veces con el jazz o la música clásica, el lector en ocasiones todavía tiene miedo a entrar en la poesía, aunque cuando le explicas las claves, la situación cambia”.

Como en “una tertulia por la que pasamos por diferentes registros”, Pastel de nirvana abre un amplio abanico de cuestiones públicas y privadas. “Te ofrezco el postre, coge el bocado que quieras, pero que sepas que hay bocados dulces y otros envenenados”, sonríe. Así, se habla, por ejemplo, de la religión y la política, que “son dos temas que ponen muy nerviosa a la gente. En mi caso, los toco con mucha tranquilidad literaria”. El lector sabrá qué lectura hace y si, en algún caso, se siente reflejado. “Quizá alguno se retrate y piense en lo que está haciendo”. Con todo, no se trata de sentar cátedra, “no hay por qué coincidir en los pensamientos, sino sencillamente escuchar y opinar para que todos podamos mejorar en el discurso público. Es verdad que parece que no estamos en esas como sociedad, pero yo sí;debo ser un raro, pero estoy ahí. En el silencio, en la reflexión, en la calma está lo más poderoso en estos momentos. Sobre todo en la escritura detenida que permite la poesía”.

Enlace de la reseña: https://www.deia.eus/2018/12/10/ocio-y-cultura/cultura/en-la-serenidad-y-en-la-calma-se-puede-hablar-de-muchas-cosas

También en: https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2018/12/24/ocio-y-cultura/en-la-serenidad-y-en-la-calma-se-puede-hablar-de-muchas-cosas?fbclid=IwAR3YoRjHUQU4C-L81eB5UGooXC58AzDrlTbFJvs215OXYwzJ7NLH9CmsJmo

Reseña “Los sentimientos encontrados: diario de un poeta y editor” de Kepa Murua

Por Alejandro Menéndez

Kepa Murua (Zarautz, 1962) es un hombre comprometido con el Arte, a quien le debe todo a pesar haberlo mimado como pocos. A sus numerosísimos poemarios y varias novelas les acompaña la revista Luke de creación contemporánea, que da voz a autores consagrados y a autores noveles. Asimismo, durante quince años (1996 – 2011) dirigió con tremendo buen gusto la editorial Bassarai, que se hizo un nombre dentro de los círculos especializados y que, como dice el propio Kepa, se adelantó a su tiempo, apostando por libros de vanguardia. Ambas identidades, la de poeta y la de editor, conforman una personalidad completa que mira con atención a ambos lados de la mesa para no perder el hilo de la conversación.

Hace seis años se publicó “Los pasos inciertos (1996 – 2004): memorias de un poeta metido a editor” (ed. Milrazones). En sus casi trescientas páginas se asiste al nacimiento de la editorial Bassarai y de la revista Luke, que son ya proyectos consolidados en “Los sentimientos encontrados (2005 – 2007): diario de un poeta y editor” (ed. Cálamo). Se han escrito ríos de tinta explicando el auge de los diarios, género que en España apenas se había cultivado hasta fechas muy recientes. Una de ellas apunta a que el público ahora demanda textos más eclécticos, a lo que se adapta mejor el diario que otros géneros. Otra causa apunta al diario como ejercicio introspectivo que ayuda a ordenar los sentimientos del individuo aislado en el marco de una sociedad frenética y posmoderna. Sin embargo, la explicación más completa, y esto el autor lo ha entendido mejor que nadie, reside en el pacto de verdad que asume el escritor con los lectores, que se materializa en la necesidad de no inventar y no fantasear. En este sentido, el respeto con el que Kepa trata al lector invade ambas esferas: como poeta nos muestra sus miedos y como editor sabe que tenemos la última palabra.

Con los diarios de Kepa Murua se accede a la intimidad del trabajo editorial de un emprendedor que apuesta por la literatura periférica. Es un testimonio muy útil para quienes quieran conocer de primera mano el surgimiento de las decenas de editoriales independientes que –aún hoy- permanecen firmes contra viento y marea. Kepa encuentra la razón «de este renacer de las editoriales independientes en un cambio generacional, en una renovación cultural que cada cierto tiempo acontece en todos los países». El editor independiente debe mantener la ilusión y la confianza en su proyecto a pesar de las tremendas dificultades que impone no pertenecer al círculo de distribución mayoritario. El mundo de la edición es una pescadilla que se muerde la cola.

La segunda parte de los diarios plantea un juego desde el principio. Del título se extraen dos lecturas: los sentimientos encontrados como sentimientos reconocidos (identificados, si se quiere) por medio de la meditación sosegada producto de la escritura; y los sentimientos encontrados como sentimientos en disputa o contradictorios. Ambos significados enlazan con la naturaleza propia del hombre: el deslumbramiento producto de la reflexión, así como la lucha constante entre dos pulsiones en conflicto.

Kepa Murua nos invita a bucear en su día a día, haciéndonos partícipes del enfrentamiento entre ambas identidades. Estos son «unos diarios para recordar, para no olvidar, que muestra la intimidad de un poeta y la trastienda de una editorial» El propio diarista así nos los cuenta: «la diferencia entre un editor y un escritor es clara: el editor tiene un oficio con más decepciones que alegrías, y el escritor obtiene de su oficio solitario más alegrías que decepciones». El poeta se apoya en el editor y el editor aprende del poeta. Pero, ¿conoce cada personalidad sus límites? Ahí es donde el escritor se vuelca y, en cierto modo, se ahoga: «siento que mi trabajo de editor me quita mucho tiempo para la escritura». Así, son recurrentes las anotaciones en las que Kepa observa un mismo prisma desde distintos ángulos: como poeta, como editor y como hombre («el editor que no se cree su papel, el que no se cree su discurso, es un farsante. El poeta que se cree lo que hace es un auténtico escritor. El hombre que se cree su existencia, un verdadero poeta»).

A pesar del fatigoso esfuerzo con el que se ha de empeñar un editor independiente, en los diarios aún hay tiempo para las relaciones sentimentales y las escapadas. Es sorprendente la sinceridad con la que Kepa describe la ruptura con Mi. y los episodios de desesperación que asolan a Dé. Estos diarios son, del mismo modo, un libro de viajes en el que el autor nos recomienda paseos, museos y salas de baile en Londres, Buenos Aires, Canadá y Brasil. Con un estilo sobrio y directo que compagina con disertaciones sobre poesía, novela y ensayo –algunas entradas son verdaderos testimonios académicos -, Kepa mezcla con maestría las diferentes caras de una misma persona.

Los diarios de este escritor guipuzcoano son de extraordinario interés para quienes quieran conocer la industria del libro. Además, en sus páginas se maneja con maestría el relato, apoyándose en una «economía verbal que busca el volumen justo para que la atención se centre en la calidad de la voz» porque «en la escritura nada es casual, todo es consciencia». Kepa es un narrador incómodo que accede a la profundidad de las cosas y nos las enseña. Es un regalo que comparte la experiencia de alguien que se ha ganado el respeto por derecho propio: un artesano del libro que no debe nada a nadie.

Enlace de la reseña: https://almacendehierros.wordpress.com/2018/12/21/resena-los-sentimientos-encontrados-diario-de-un-poeta-y-editor-de-kepa-murua/