Pregunta a los hombres

Pregunta a los hombres si es lícito
renegar de todo también en el amor.
Pregunta a los hijos si están de acuerdo
con lo que les enseñan.
Pregunta a las madres si aman
la vida que tienen.

Pregunta a las mujeres desde luego
si llevan flores en el sueño
y si sangran en medio del sueño
cuando se despiertan.
Pregunta a los dioses
si se conocen unos y otros.

Pregunta a los poetas
si el canto es música
o si el pensar es lo último
o lo primero del pensamiento.
Pregunta a los amantes
si son conscientes de su riqueza.

Pregunta al sueño si la libertad
siente lo que ven los ojos.
Y si tiene valor callarse
o es preferible huir
de la palabra que se dice
hasta que suene su verdadero eco.

© Del libro, Poesía sola, pura premonición, Ellago ediciones, 2010.

3 poemas en la revista Athena

https://lnkd.in/gqawDN3

Ah, si tú supieras cómo se vive solo
más allá del encuentro de la muerte.
Más lejos de la ciudad soñada,
atado a un sendero de pocos metros
donde se abre el mar a lo lejos
y los árboles nos muestran la senda del cielo.

Si tú supieras.
Si supieras.
No es un paraje solitario la vida
pero vive a su aire su reflejo.
No es un alma escondida
ni un susurro negado.
No es el frío de la hierba
ni la humedad de la montaña
con el polvo reseco de la autopista.

¿Cómo se dice en tu lengua
la palabra camino?
¿Cuáles son tus aficiones?
¿Cuáles tus distracciones?

(Fragmento de La felicidad de estar perdido
en la revista trimestral brasileña «Athena», nº 9 de 2019).

El tigre

Si vas a ese lugar
donde aún me recuerdan
y no sabes nada de mí,
pregúntate si el mar
presiente la mirada del cielo
en el atardecer limpio
que unos ojos pueden ver
sin pensar nada mientras lo hace.
Y si vas y no sabes de mí,
dónde nací o con quién fui,
pregúntate por el color del sueño
que camina por la arena
en los días alegres del verano.
Pero si vas y aún me recuerdan,
pregúntales por los pasos
del tigre solitario que aún vive
en sus calles sin que se den cuenta.
Ellos no saben la respuesta.
No la saben, ni la sabrán,
pero te mirarán con curiosidad
como si tuvieras un secreto que contarles.
Algo que no sospechan,
aunque cuando te des la vuelta
será un poco tarde.
Yo ya habré muerto.
Pero la semilla que germina
en los días tristes
llegará con la luz del cielo
y la luz que brilla
atravesará la venda de esos ojos ciegos.
Si vas a ese lugar, si vas,
y no saben nada de mí,
aunque no lo creas,
el tigre volverá a la selva.

De Pastel de nirvana, Ed. Cálamo. KM, 2018.

Señor

Señor, tú que pusiste
nombre a la luz,
dame un cuerpo
que refleje mi mente
y dame una mente
que dignifique mi cuerpo.
Dame el entendimiento
para entender
lo que no comprendo.
La visión para ver
lo que está más allá de mí.
El cielo transparente
dentro de mi cuerpo.
El destino incierto
que respira
en mi pensamiento.
Y no me abandones
a las palabras sin sentido
y no me aísles
en el silencio invisible,
el más extraño
y duradero.
Dame fuerzas
para combatir
ese vacío que me tienta
y del que no reniego.
Dame nuevas razones
para descubrir
lo que me confunde.
Y dame paz
ante la incertidumbre
y vida con un significado
más allá de la muerte,
tal como me das
el aire que respiro
o me susurras
con una sonrisa benévola
los poemas que escribo.
Dame fe en el amor,
alegría en el sufrimiento.
Extrañamiento para salir
de esta confusión
y superar semejante misterio,
para descansar al fin
ante lo que no entiendo
y ante lo que pudiendo ver
aún no veo ni comprendo.
Y en el silencio extraño,
el más duro
y el más duradero,
dame un soplo de aire
ante lo que puede parecer
un último gemido
y parece que desfallezco.
Un rayo de luz siquiera
cuando vuelva
en una última mirada
antes de quedarme vacío
y sin aliento
con mi nombre tendido
sobre la piedra del camino.
Sobre la sombra
de mi infortunio
en medio de mi destino.
Señor, tú que pusiste
nombre a las cosas
y llenaste de aire
las palabras que pronuncio,
dame un suelo firme
que aguante mi suerte
y dame un sentido
que dignifique mi alma.
Ese entendimiento
que a veces me falta
para entender
lo que no comprendo
y es tan cierto
cuando me pregunto
el porqué de lo que me pasa,
como es eterno y frágil
el mundo y el hombre
en el que vivo
y en el que me has convertido.

De Lo que veo yo cada noche, Ed. Luces de Gálibo, KM 2017.

Eso que nos pasa

Miremos a la ventana y veamos
el cielo petrificado de la niebla.
La luz apagada en un color grisáceo
o el vuelo oculto de los pájaros
con plumas blancas y moteadas
cuando no sabíamos que existía esa especie.
¿No piensas en el amor?
¿De verdad no te pasa?
¿De verdad no te pasa a menudo
como cuando acudes a un museo
y en la sala vacía
hay un cuadro esperándote
y pintado por un artista
que murió hace tiempo?
Fíjate bien: es ese cielo,
el mismo que tú ves por la ventana
un día de abril cuando parece
que llueve, pero no es así.
Es ese árbol, el mismo
que tú ves cómo crece,
dibujado al detalle, aun de lejos.
¿De verdad no te pasa
creer que lo has vivido antes?
Saber que lo has soñado un día.
Reconocer que alguien habla por ti
cuando quieres decir algo
que va más allá de una verdad a medias.
Fíjate sí, y no gires la cabeza
que se sostiene en la ventana
con el apoyo de unas manos
que se ven desde fuera.
Reposa los brazos en la tierra.
Abre los ojos, espera a no ver nada
en un principio. Siente el viento
en tu rostro y déjate llevar
por el silencio eterno de la vida
que te esperará, como quien espera
sentado sobre sus tobillos,
el primer y verdadero silencio.
¿De verdad no te pasa?
¿No piensas que así es eso
de estar casi siempre a solas
como otros andan enamorados?
Abres una ventana y no ves nada.
La niebla no te deja ver unos metros,
luz blanca y humo blanco
que surge de una chimenea inexistente.
Pero sabes que no te detendrás pese a todo.
Que te atreverás a mirar más lejos
por si algo se abre entre la nada.
Que volverás a respirar el frío helado.
Que volverás a pensar ya lo he visto antes.
Ya lo he vivido en algún momento
cuando aún no sabíamos
qué era eso que nos pasa.

De Escribir la distancia KM, 2012

Existiendo en «Trilogía del corazón»

Trilogía del corazón, el libro que pronto publicará la editorial Luces de Gálibo, es un primer paso para la recopilación de la obra poética de Kepa Murua; aquí se condensan tres de sus más relevantes títulos: Cardiolemas, Siempre conté diez y nunca apareciste y Cavando la tierra con tus sueños; con los que se dio a conocer en el panorama literario español y con los que ratificó su vocación creadora con una voz propia.

EXISTIENDO

Porque esperas humillada, háblame
de aquella arruga, de aquella palabra
que aguardabas durante meses.
Porque sabes de la fuente y nada del fuego
dime de la hipocresía que encierra el deseo.
Desnuda como estás, háblame del amor
si es que existe, esa tu belleza hundida
y arrogante. Cuántas veces traicionada,
cuántas rendida con la mentira
de unos ojos preparados para ello. Amor, dime
por qué los abrazos son iguales y nerviosos
como el infinito. Háblame de aquel beso hondo,
pero que a nada sabe.
Háblame de la memoria que descubre
tus palabras, olvidándolas por dentro.
Una vez más y desnuda como estás,
háblame de la verdad en unos brazos
llenos de desprecio, y cuántas veces
creció la esperanza en tu huida
hacia delante. Háblame del aliento,
que nos quema. Dime si son verdad
las palabras que sobreviven
al recuerdo y por qué te sientes
tan despreciable y tan vieja.

© Del libro Cavando la tierra con tus sueños, 2000.

Tres poemas de «No es nada»

Hace pocos días ha sido publicada la segunda edición del poemario No es nada en la plataforma Kindle y por KDP de Amazon. En esta ocasión aparece con el prólogo que amablemente escribió el profesor Iñaki Beti Saéz, que sirve como estudio y también como ruta para una lectura más profunda. Aquí, tres de los poemas que conforman este libro tan importante en la trayectoria de mi apuesta poética:

LA ÚLTIMA PALABRA

El cuerpo siente el pensamiento
aun sin entender
lo que ven los ojos.

El atardecer oculto
junto a un paisaje destruido
por las manos.

Un río tranquilo
entre un muro invisible
divide en dos la ciudad.

La última palabra.
Un lugar para la muerte
y otro para el olvido.

Sin una identidad
que le mantenga a salvo
la última palabra.

La de la vida
que pronuncias
tarde sin sentido.

La del amor
que callas para siempre.
La del destino.

UN JARDÍN SIN FLORES

Si unimos nuestras manos
la piel se enciende como la luz
en los tejados de los suburbios.

Debajo de las cosas vive un corazón secreto.
En la superficie de las caras
respira el pensamiento.

En el rostro de las madres sus hijos.
En los ojos del recuerdo
transeúntes sin rumbo alguno.

Todas las cosas tienen una palabra
a la vuelta de la esquina.
Todas las palabras se unen en un jardín extraño.

Hubo flores para todos.
Flores negras que nadie recuerda.
Blancas sábanas cubriendo nuestros sueños.

COMO UN HOMBRE

Los restos del naufragio
sobre la mesa.

Como el cielo se abre
se cierra el infierno.

Como el corazón intranquilo
y la costumbre del pasado.

Como la madera en el tejado.
Como sentarte a mi lado sin que lo note.

Como comer sin manos.
Perdido como un hombre esquivo.

Portada de «No es nada» disponible en Kindle y en Amazon.

Dos espinas

No es nada, es uno de mis poemarios publicados en el año 2008, ahora disponible en Versión Kindle. Aquí, «Dos espinas» con un dibujo hecho por mí en el mismo año de su primera publicación.

DOS ESPINAS

¿Cuál de las dos fue antes?
Podía sentir dos espinas
que atravesaban el corazón
de las palabras sin saber por qué.

Como si clavadas en la tierra
sangrasen dos rosas a la vez
las palabras que no dicen nada
cuando alguien abre la boca.

Como si del interior del cuerpo
salieran los sentimientos
como dos agujas al rojo vivo
que se tocan al momento.

¿Cuál de las dos espina
y cuál sangre? ¿Cuál rosa
o aguja que huele y cose
sin más el tiempo?

Un poema de «El cuaderno blanco».

De Poesía sola, pura premonición, 2010

Alarma: han perecido
doscientos niños por nosotros.

Los llevaron a la escuela.
Pensamos que era lo más seguro.

Por todas las casas del pueblo
quedaron nuestros vasos en la mesa.

Alarma: en estos tiempos tan duros
no se puede tener dudas.

Dijeron que no sufrieron
sus suaves e inocentes sueños.

Pero olvidamos que la infancia
nunca está a salvo

y que más tarde vuelve
cuando no se puede volver atrás.

Presentación de «El cuaderno blanco», Casa de la cultura Ignacio Aldecoa, Vitoria-Gasteiz. Fotografía de Raúl Fijo, 2019.