Escritor

Categoría: Fragmentos Página 2 de 6

Aquí podrás encontrar fragmentos de las novelas, ensayos y memorias publicadas, quizás también algunos adelantos de inéditos.

Volver a empezar

Lo adecuado para alguien en mi situación es considerar qué puede hacerse para fomentar una literatura diferente en este país en lugar de alabar a grandes editores, académicos, o a las librerías entre otras amenidades en el nombre de las letras, pues su influencia en esta sociedad resulta perjudicial cuando la comunidad lectora emplea un tono bajo, cuando la crítica no es tal, cuando los mediocres son quienes reciben los mayores honores, cuando se pone a las personas sin integridad como ejemplo y cuando se magnifican libros insignificantes para ponerlos al nivel de obras maestras.

© km, 1 de cotubre de 2020.
© De la fotografía: Miguel David.

Más allá de la poesía

27 de agosto de 2012

Ven, abrázame es un gran libro. Hay poemas que fueron escritos para que pudieran ser leídos en el momento exacto en el que puedo comprender lo que me pasa. Decir que estuve perdido no es decir toda la verdad. En realidad podría decir que, como tantas veces, andaba tras un sentido amoroso que pensaba que había vivido antes, cuando hoy sé que no fue así. El poema “Los sentimientos somos nosotros” es una revelación que rodea con un abrazo a la poesía y eleva el tono del libro. Si miro la fecha, no ha pasado un año desde que lo escribí. Y sin embargo, dejaré que pasen algunos días más para volver a él y eliminar poemas que son demasiado personales y alguno más que podría resultar extraño. He llegado a pensar que no en todos los casos se puede decir todo.

(Fragmento del libro de memorias inédito, Mas allá de la poesía, 2012).

Me pregunto si no estamos escribiendo demasiado

20 de febrero de 2008

Me pregunto si no estamos escribiendo demasiado y también, si estamos haciendo algo mal –muy mal–, al ver lo que se valora como bueno.

28 de febrero

Este oficio te obliga a leer demasiado rápido. Pero como poeta, no debo olvidar que escribir rápido es hacerlo sin abrir ni el corazón ni los ojos a lo que se deberá leer despacio.

5 de marzo

¿Qué diferencia hay en decir se rompe o se ha roto? Un ligero cambio verbal, que supone cierto matiz en el habla, domina el tiempo del poema, el ritmo del pensamiento.

13 de marzo

Necesito olvidarme de este oficio por un tiempo. El fin de semana iré a la playa. Necesito pasear por la orilla.

14 de marzo

Porque en ese momento, un soplo que todavía reconoces como ajeno, y que el tiempo convertirá en algo propio, te atrapa por el lado más bello que aún desconoces.

16 de marzo

No es que no sientas la felicidad del momento, sino que el momento no te deja ver la felicidad momentánea.

24 de marzo

Leer un libro de poemas es tocar el pensamiento de quien lo escribió.

(Fragmento del libro de memorias inédito, La decisión ininterrumpida, 2008-2009).


© De la fotografía: Mónica Picorel.

La mejor manera de explicarlo

Richter, uno de los grandes del siglo XX. Si investigan en la figura del pianista podrán escuchar muchas historias, ciertas o no, pero los que lo pudimos ver en vida, recordamos lo que afirmó el maestro al recordar sus inicios en la composición: «Quizás la mejor manera de explicarlo es que no tiene sentido traer más mala música al mundo». Eso es, algo que me repito yo a menudo: quizá la mejor manera de explicarlo es que no tiene sentido traer más mala poesía al mundo.

Fragmento del ensayo, Contradicciones, Arte Activo Ediciones, 2014.

© De la fotografía, Georges Melet.

Todo puede suceder en agosto

Agosto no es egoísta como febrero, no es tan húmedo como abril, no es tan testarudo como octubre ni tan sagrado como diciembre, pero es el más luminoso y claro de todos, es amoroso y abierto. Es un mes que se ofrece en todos los lugares del mundo a los necesitados y tiene el poder de convertir sus treinta y un días en un lugar donde todo puede suceder si se abren los ojos antes de que nos invada el sueño.

Fragmento del ensayo inédito, Libro de las estaciones.

© De la fotografía: Mónica Picorel.

Respirar en julio

Son así los designios de la vida en julio. Todo lo que parecía pesado se muestra de otra manera. Aquello que se pensaba trascendente tiene su peso liviano. Lo que parecía increíble se puede tocar con las manos; lo que se sentía como inevitable puede cambiar por momentos; lo que podría ser mitad locura y mitad ilusión puede ser verdad en el momento en que uno sale a la vida con menos ropa que hace unos meses atrás, con menos cargas que antes, con más alegría, y con una osadía que nos lleva a creer en lo que se hace y que nos lleva a sentir como propio lo que parecía alejado. Al fondo queda todo eso, lo ajeno y lo lejano y, sin embargo, con la luz de estos meses de verano, lo cercano, lo más próximo, está a punto de ser cierto. Volver ahora al pasado no tiene sentido; lo tendría para recordar los fallos cometidos o si quisiéramos reflexionar sobre los errores que nos hicieron confundir el ritmo y el rumbo de los acontecimientos. Respirar en julio es hacerlo con los sentidos iluminados del cuerpo y los ojos y los oídos muy abiertos.

Fragmento del ensayo inédito, Libro de las estaciones.

© De la fotografía: Mónica Picorel.

La música que escuchamos

Nos pasa con la música que escuchamos. Sin embargo, no voy a mencionar la música que escuchan mis vecinos ni la que se oye en los bares, pues cada cual tiene su gusto y, pese al mal gusto dominante, es necesario escuchar esa melodía que hace gozar a los oídos y motiva que los cuerpos se muevan. No quiero llevar la contraria, pero si escuchas lo que otros oyen terminas aceptando lo que escuchan, de la misma manera que si escuchas lo que muchos oyen, terminas pareciéndote no solo a esos que escuchas, sino a lo escuchado. ¿Qué es la música? Eso que no sabemos definir y extiende sus alas hasta esa eternidad que es una conversación pendiente que no se esperaba encontrar ese día. Por eso no solo hay que tener cuidado con los días, sino fijarnos muy bien a quién escuchamos y pensar mucho, por último, sobre la música que ha de acompañarnos la jornada. Lo digo por mi propia experiencia. Como escritor he escuchado las confesiones de la gente. Como hombre escucho a mi vecina llorar cada noche y oigo la música que escucha todo aquel que viene a contarme sus penas, pues las alegrías no abundan por el momento. Y como El Escuchador me oigo a mí mismo cuando no abro la boca ni muevo los labios. Pero uno siempre termina pareciéndose a alguien; en la radio escucho una canción romántica en la que se cuenta que un hombre no escucha los consejos de la mujer que lo ama.

(Fragmento del tomo 1-1 de El Escuchador: Tomar el horizonte por límite del mundo).

© De la imagen: dibujo de Miryam Álvarez

Unas páginas de «Los sentimientos encontrados»

Aquí puedes leer las primeras páginas de «Los sentimientos encontrados»: Kepa Murua, poeta, editor y enamorado de la cultura en sus diversas formas, nos abre las puertas de sus pensamientos y rinde homenaje a su peripecia vital, literaria y empresarial.

https://bit.ly/2ZsBYDC

Sobre el fenómeno poético

El poeta que no escribe escuchando su voz es un hombre acabado. El hombre que habla con las palabras de otros es un calco de su derrota. El poeta que piensa solo en poesía cuando habla es un simulador que no sabe cómo colocar sus manos, el hombre que cierra los ojos es la imagen del sueño descubriendo su propia derrota. El poeta que quiere ser a todas horas poeta es un hombre mezquino tras un sendero de falsos prestigios. El hombre que solo a veces se siente poeta es igual de mezquino, pero se sabe a salvo cuando descubre el pensamiento en fragmentos que retratan su vida con descaro. ¿Por qué quieres escribir de la soledad cuando no amas? ¿Por qué hablas de la vida si hace tiempo que estás muerto? El poeta que mira a otro lado es un libro abierto con la cobardía de su tiempo. El poeta que mira con los ojos abiertos encuentra al hombre midiendo el tiempo y la vida que se vislumbra a cada paso. El poeta que persigue su voz con el error de su sentimiento verá la luz aunque le llegue el silencio. El hombre que se retrata en silencio conocerá su afonía y su lamento, un grito que la poesía llenará de eco en cualquier momento. ¿Por qué entonces se huye del hombre como se huye de la poesía? ¿Por qué la poesía finalmente muestra la felicidad que no acontece? El que no escucha al poeta es un cuerpo a la deriva.

Fragmento del ensayo La poesía si es que existe, Calambur 2005.

¿Existe la poesía?

Recuerdo una pregunta que me hizo un lector, una interrogante que tampoco buscaba una respuesta, pero que asomaba como la duda, su sonrisa triste, su arrogancia inmediata, su andar de vuelta de todo. No buscaba la respuesta, parecía conformarse con la pregunta en sí. ¿Existe la poesía? Recuerdo mil posibilidades compartidas, frases que me asaltaban de inmediato, respuestas escuchadas a otros. Recuerdo el nerviosismo de la mente recorriéndome la mirada antes de que me sumergiera en un silencio al que me arrastraba la duda. ¿Debía responder? ¿Mirándole a los ojos debía comenzar a hablar sin más hasta dar con el discurso preciso o debía agachar la cabeza y dejar que en la interrogante encontrara la respuesta? ¿Existe la poesía más allá del poema? Podría ser una última pregunta que lo complicara todo aún más si cabe. Pero la realidad se impone si somos capaces de nombrar con palabras aquello que no sabemos explicar con otras palabras precisas al momento. ¿Somos capaces de entender el peso de la duda en silencio, el tono del silencio sin palabras, la música de las palabras en la sonoridad de un registro nuevo? Existen pensamientos e ideas, cosas y objetos que con una extraña fascinación ante nosotros arrastran su melancolía, su tristeza, su coraje, su realidad oculta, una denuncia que obra como una mirada que cerrando los ojos lo abarca todo y ese todo es quizá lo poetizable: nuestra infancia, el pasado, la soledad, el presente, la mirada adelante, el futuro, como una premonición que nos dice que existe lo que todavía desconocemos, que existe como tantas preguntas se formulan sin encontrar una respuesta.

Fragmento del ensayo La poesía si es que existe, Calambur 2005.

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