Escritor

Categoría: Fragmentos Página 1 de 7

Aquí podrás encontrar fragmentos de las novelas, ensayos y memorias publicadas, quizás también algunos adelantos de inéditos.

La casa de pescadores

Unas páginas de Elegancia, Menoscuarto Ediciones 2021.

Ser uno mismo

Ser fiel a uno mismo para tener vida. Ser auténtico con lo que se siente y se piensa, con lo que se hace, a ser posible, con lo que nos dejan, mientras alrededor los amigos y los conocidos intentan hacer otro tanto con sus vidas.

No se trata de tener una biografía especial, ni de ser mejores que el de al lado, ni de competir hasta el fin de nuestros días con un adversario, de competir por competir, sino de ser uno a todas horas, o al menos ser uno mismo con todas las cosas buenas que tenemos y con esas otras que no nos gustan tanto.

Ser uno mismo conlleva asumir el paso del tiempo, las arrugas, la voz que cambia. Es asumir el riesgo de que no nos entiendan cuando seguimos a una voz interior que nos dice que cambiemos. Es sentir la soledad a todas horas cuando experimentamos la necesidad de escribir aun con cincuenta años.

Fragmento del libro, Cambiar con la escritura, Amazon 2020.

Todos se van, no queda nadie

Del libro, Faber, 2009.

La naturaleza es sabia

Del libro Itixna, 2004.

El mar es un desierto de agua

El tiempo se oculta en los estribos del mar que se camufla a los pies de las rocas. El mar es un desierto de agua inteligente, hace con el hombre lo que quiere. Duerme en silencio, descansa con la melancolía de la tarde, rara vez despierta si el cielo duerme. Solo cuando resuena el deseo al galope, detrás de las olas que buscan el viento en contra, como juega el polvo con la tierra a lo que quiere. La vida es un agujero negro que acusa la erosión subterránea hasta su muerte. Las almas sueñan con el instante. Lanzad al mar vuestras piedras, volverán a caer al fondo.

© Del libro Flysch, 2006.

El blanco y el negro

Del libro Itixna, 2004.

Y sin embargo todo permanece

Del libro, Faber, 2009.

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La belleza de ese paisaje solitario

1 de enero del 2010

No sé para qué sigo con estas memorias. No sé para qué abro una nueva carpeta. Por no saber no sé por qué sigo escribiendo, por qué sigo editando.

3 de enero

Las emociones más elevadas nos muestran frágiles ante los demás. Nos hacen aparecer ante sus ojos como unos ingenuos o unos tontos, pero es inevitable mostrarse tal como uno se siente en un momento determinado.

7 de enero

Escribo a E.U. que anda desorientado en Nueva York: “Estimado amigo. Sigue adelante. Si la vida es complicada, más confuso puede resultar el mundo de la escritura. Pero hay que confiar en lo que se hace. Yo mismo he sentido mil veces su vacío y, a menudo, me siento desplazado por la crítica y los gustos de la mayoría, tanto es así que todos los días reflexiono sobre si merece la pena escribir para tan pocos lectores, y sin embargo, sigo haciéndolo porque en el fondo sé que lo que escribo merece la pena. Es más, incluso llego a pensar que alguna vez puede cambiar esta realidad cultural que nos confunde a todos. Son dudas que nos asaltan a menudo, situaciones que nos pasan a los que nos enfrentamos a la página en blanco, a los que nos inventamos el trabajo cada día, y muchas veces no vemos los resultados esperados. Sé que es duro, y que es difícil asumirlo. Hace poco, por ejemplo, publiqué Faber, un libro al que no se le está haciendo caso. Intuyo que no ha sido entendido como esperaba, pero pese a todo, sigo adelante. Por lo demás, siempre podremos perdernos por las calles y sentir esa extraña felicidad de hacer las cosas lo mejor que sabemos”.

8 de enero

La nieve es para las aves como el frío para la amistad. Con la nieve que cae no se ven pájaros ni se escuchan sus cantos. Con el frío, con las malas rachas, los amigos huyen, se ocultan para siempre, quedándote aterido y solo en la intemperie. Mas queda la semilla dentro: el canto, la amistad o el amor. Y es cuestión de volver a salir a la calle, al campo para mirar y tocar las cosas un día que salió el sol. Empezar a sentir de nuevo, incluso la necesidad de esa pérdida o la belleza de ese paisaje solitario que nos obliga a refugiarnos dentro, pues el olvido finalmente es lo que queda después de lo que no hay.

11 de enero

De los escritores que ahora tienen éxito ya se hablaba en la década de los noventa. Era lógico que uno los buscara cuando pretendía encontrar voces diferentes. Y fueron estos autores los que ganaron los premios de renombre y fueron aclamados por la crítica por sus obras maestras, “difíciles de superar” en la narrativa de entonces. Solo que ahora todo se repite: los nombres, sus libros e incluso, los elogios y las críticas. Y yo me pregunto: ¿no hay nada nuevo desde entonces? ¿Por qué esa manía que tienen estos afamados autores de estirar sus novelas hasta límites insospechados para decir –al fin– lo que habían dejado de decir en aquella época? Hay algo que no me cuadra: o la crítica se equivocaba antes o se equivoca ahora. ¿Y los autores? O se creían lo que de ellos se decía o nunca se creyeron nada de nada, incluso lo que ellos mismos dijeron entonces.

(Fragmento del libro de memorias inédito, La despedida en silencio, 2010).

© De la fotografía: Raúl fijo.

Volver a Rilke

3 de enero de 2008

Volver a la biografía de Rilke es volver al diccionario –el único libro que un poeta debe leer a menudo–. Es volver al aprendizaje de una lengua y situarse en otra. Es hablar y escuchar en una lengua y escribir en otra. Es transformar el canto interior del hombre en eco del paisaje. Es volver a la poesía religiosa sin ser religioso, a la poesía de la vida sin vivir como lo hace la gente, es volver al silencio y a la soledad extrema. A la ingenuidad también, a la profundidad de las cosas, al alma de lo innombrable junto a la visión detenida de los animales y las plantas. Saber algo más de Rilke apoyándose en sus textos es transformar la gramática cuando se empieza a escribir sintiendo la presencia de las palabras cuando no tienes con quien conversar y aprendes a hacerlo en silencio. Volver a Rilke es reconocer la naturalidad del cuerpo libre. Volver a un dios que por parecer triste o profundo, es humano y delicado. Es resistirse a una divinidad que nos convierte en únicos. Es resistirse frente a la derrota, seguir adelante con las palabras que no se emplean a menudo, continuar por un sendero ilimitado de sospechas y susurros. Volver a Rilke es reconocer un rezo invisible pronunciado por un hombre que se convirtió en poeta como quien persigue un amor sin saberlo. Es volver a la poesía en tiempos de derrota. Volver a Rilke es sentirse parte del mundo pese a su aparente tristeza.

8 de enero

Poco antes de morir, un ocho de enero de 1922, Katherine Mansfield escribe: “Quedarse tranquilo, explicarse y ser sincero. Acuérdate de esto”.

14 de enero

Este año se presenta difícil. La crisis económica internacional, la inestabilidad política en España, la falta de perspectivas del sector, la inexistencia de ayudas a las pequeñas empresas culturales en un entorno tan politizado como el vasco, son razones de peso a la hora de situar una empresa de literatura en un tejido económico que siente como un lujo que alguien se pueda dedicar a la poesía. ¡Qué se le va a hacer! A estas alturas me pregunto si todavía tendré tiempo para cambiar de oficio. Sea lo que sea, siento que estoy solo, que vuelvo al principio. Libro a libro, verso a verso, paso a paso, sin pensar demasiado en el futuro.

16 de enero

Otra de las razones de ser un poeta metido a editor es que, pese a conocer las trampas del sector, la dedicación se hace con una mirada radicalmente contemporánea. La ola es tan grande que nadie se atreve a cogerla, pero hay que lanzarse a por ella, aun a riesgo de salir despedidos.

20 de enero

El primer trabajo de un editor es el de lector, y el de un poeta, el de ciudadano del mundo.

22 de enero

Como desde hace un par de legislaturas los profesionales y tecnócratas de turno han llegado al poder, los políticos se han convertido en una casta aparte que vive alejada de los problemas reales de la ciudadanía. Pero en materia de cultura es significativo que se hayan transformado en una lacra que les marca por una pereza intelectual incapaz de comprender otras cuestiones diferentes al discurso dominante. Enfrentarse a ellos conlleva la obligación de prestar una atención desmesurada por sus encomiables servicios (sic) y una escucha interminable a un diálogo ensimismado que se sostiene en el mundo de las estadísticas. Debería decir entonces que es preferible encomendarse a los funcionarios de turno; pero no, porque estos se han transfigurado en una casta que se lava las manos y asiente con su sindical indiferencia a todo lo que mandan sus jefes. No obstante, si alguna vez vas a conversar con un servidor público, encomiéndate a Dios o al diablo por si te encuentras con un funcionario-poeta, o con un poco de buena suerte, con uno que iba para artista. Estos señores, la mayoría de ellos hombres, aparentemente cultos, conforman la casta más privilegiada del mundo laboral, pero a la hora de ubicarse en su trabajo critican los proyectos que se sostienen en el mercado y obstaculizan aquellos que no entienden como puramente artísticos. Oh, qué dolor cuando alguno me muestra sus poemas o me invita a ver sus cuadros. ¿Qué habré hecho yo en una vida anterior para atraer a tanto analfabeto y a tanto pelmazo al cruzar la puerta de las instituciones? Qué pesados son estos señores de la función pública que, aparte de vivir muy bien, nos exigen que coincidamos con un sentido puro de la vida. ¿Sabrán lo que cuesta escribir un libro? ¿Cuánto cuesta editarlo? ¿Y cuánto venderlo?

28 de enero

Si en las novelas vemos que los adjetivos se emplean muy mal, en poesía hay que ser muy certeros, casi perfectos, con las palabras utilizadas. A menudo lo que suena no es y lo que no suena prevalece por su ritmo interno, por su sonoridad secreta. Es como el jazz, pero con el silencio de la cabeza tocando una secreta melodía que va apareciendo mientras se escribe o se lee.

2 de febrero

Estar en la escritura es escribir un poema, masticar sus palabras, sentir el peso de su ritmo, sopesar en el pensamiento su significado. Es leer un libro sin más. Es leer lo que otros han escrito viendo cómo lo hacen. Es leer en silencio. Es corregir en el pensamiento. Y escribir unas líneas sobre la escritura. Y escribir luego algo muy tuyo, que sale de muy dentro, que pertenece a la vida y que está en el límite del tiempo que nos corresponde mostrar una vez más en silencio.

(Fragmento del libro de memorias inédito, La decisión ininterrumpida, 2008-2009).
© De la fotografía: Raúl fijo.

Abrirse al mundo

© km, del libro, Tangomán, El Desvelo, 2015.

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