Escritor

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Escritor

Es así de simple

Parece demasiado radical y extremo, pero es así de simple. Mira que a menudo parece que no te da nada. Mira que casi siempre los rechazos son más que los halagos, los desprecios más que las recompensas. Mira que es difícil publicar un libro. Mira que es más difícil tener éxito con él. Mira que es difícil que te hagan caso y no te tomen por loco y pese a todo, el escritor que insiste, el que persevera y sobrevive con la misma fuerza de la escritura, el escritor con voluntad, el poeta con un don, el escritor visionario escribirá y volverá a escribir, aunque sepa muy bien lo que puede perder y muy pocas veces ganará en el empeño.

Fragmento del libro, Cambiar con la escritura, Amazon 2020.

Autorretrato con muro

Cuando se desmoronó
en un tiempo que luego la historia
se encargará de engrandecer
y de exagerar a su antojo
yo pasé por allí
tal como lo cuenta ahora la gente.

Pero yo pasé mucho frío
y mucha hambre
en el centro de un mapa
que podía ser el de mi cerebro.

¿Por qué elegí ese camino y no otro?
¿Por qué esa lengua y no otra
–como la de mi madre–
y esa soledad como un juramento
que necesita del silencio
para seguir adelante?

Han pasado pocos meses de aquello
y me veo aún más perdido
tras los pasos de una Europa
que no sabe cómo crece
ni en qué se convertirá
una vez que estos gobiernos
desaparezcan y nuevos nombres
se asomen por su barandilla
a ver cómo va el mundo.

Que dios me perdone
porque el único que no cambiará seré yo.
Lo haré de rostro y seguramente
temblarán aún más mis manos.
Pero no podré olvidar ese juramento
que hice a las puertas de un cementerio
de lápidas bellas y monumentales
con tantos nombres
que no reconozco.

Hacía frío, era invierno,
llevaba una gorra,
una vieja chaqueta.
La misma invisible cara
de ahora. De siempre.
Yo, el único que no cambiará.
Ni el mundo ni mis poemas.

(1990)

© Km, Del libro Autorretratos, El Desvelo, 2018.

La vida es lo más importante

La vida es lo más importante, lo sabemos todos, pero la escritura es como una metáfora real de esta vida que nos convierte en creadores, artesanos, iluminados, profesores, amigos, confidentes, personas, diferentes o parecidas, lectores y cómplices en un modo de mirar diferente a un mundo donde las palabras están por todos los lados.

Pero, con tanta palabra sonando a todas horas, con tanto ruido, son las palabras de la escritura las que adquieren relevancia y proyectan más luz. Son esas palabras en manos del escritor las que adquieren un sentido mágico, nuevo, que ilumina a todos: a la misma vida, a las personas que acuden a ellas, a la misma escritura y, cómo no, al mismo oficio.

Ese oficio que ilumina la oscuridad de la noche. Que da luz a lo que no tenía nombre. Que subraya el sentido de una realidad desconocida. Que envuelve a los seres humanos con un pulso inteligente y acertado: el pulso de la escritura que convierte su devenir y su trabajo en un oficio importante.

Fragmento del libro, Cambiar con la escritura, Amazon 2020.

Cambiar con la escritura

Un libro fundamental para aprender el amor por las letras y los entresijos de la escritura. Narrado en forma cercana y con una visión didáctica; especialmente dedicado a los que comienzan su camino en la creación literaria.

Libro en Amazon

ISBN-13: 979-8559460833
Independently published
Ilustraciones de Catalina Garcés
Tapa blanda: 136 páginas
ASIN: B08MSKDFFD

Volver a empezar

Lo adecuado para alguien en mi situación es considerar qué puede hacerse para fomentar una literatura diferente en este país en lugar de alabar a grandes editores, académicos, o a las librerías entre otras amenidades en el nombre de las letras, pues su influencia en esta sociedad resulta perjudicial cuando la comunidad lectora emplea un tono bajo, cuando la crítica no es tal, cuando los mediocres son quienes reciben los mayores honores, cuando se pone a las personas sin integridad como ejemplo y cuando se magnifican libros insignificantes para ponerlos al nivel de obras maestras.

© km, 1 de cotubre de 2020.
© De la fotografía: Miguel David.

Vídeo y lectura de un poema de «Ven, abrázame»

Lecturaa de Ángela Serna de un fragmento de «Ven, abrázame», publicado por Amargord en 2014.

Música de Tarkoski quartet: «Le temps scellé»

No tener trabajo

No tener trabajo es duro. Sentir el peso de la vida sin un oficio y no saber, además, a qué te vas a dedicar es enfermizo. Es lo peor que le puede pasar a un hombre curtido en mil labores antes de la crisis. Lo peor para una mujer que busca su lugar en el mundo más allá de las labores de su casa. Lo peor para el muchacho que anda en la calle con mil peligros que se descubren finalmente, por costumbre, por desarraigo, por fatalidad, casi sin importancia, sin riesgo. Para el estudiante que observa que sus años de aprendizaje no sirvieron. Para la muchacha que no tiene otra opción que imaginar que la vida es la que se ve en las pantallas. Pero no tenerlo para un escritor es un sufrimiento doble, perverso, pues él escribe sin cobrar por su trabajo, mientras duda entre invertir su tiempo en encontrarlo o en seguir escribiendo hasta que se le cruce en el camino la buena suerte. Pero lo que se le cruza es la risa del destino que gira su cara cada vez que alguien como él piensa en el devenir de su vida y sigue pensando asimismo en el devenir del mundo. Confundir su vida con el mundo es parte de ese oficio donde la ficción se toma por realidad y la mentira más despiadada pasa a convertirse en una sabia decisión o en una verdad satisfactoria porque a menudo se termina por creer como cierto lo que en el pasado se sentía como necesario.

Mas los días pasan y nada se resuelve con amontonar páginas escritas sobre el calendario cuando se tiene un oficio que no tiene futuro. Quizá ni siquiera un presente cuando se descubre una labor sin una recompensa monetaria para poder sobrevivir. No tener trabajo será la suerte de muchos ciudadanos en este siglo XXI y será el castigo de los artistas que intentan vender su alma por tener un poco de pan que llevarse a sus bocas y un poco de dinero en sus bolsillos; ya se sabe, para los gastos. Pero los gastos serán enormes como enorme será el esfuerzo. Cuanto más tiempo y energía se dedique a escribir, menos serán las ganancias y se reducirá la recompensa. Salvo para aquellos asimilados por el poder o instalados en el éxito, pues el resto será parte de una sombra en las cuatro paredes de su casa mientras sueñan con que el mundo cambie y el viento de la esperanza traiga un aire que les levante del suelo más resbaladizo, por donde, casualidades de la vida, siempre se caen los mismos y donde, lamentablemente, pocos se levantan, aunque sea para cambiar de registro, reinventarse o hacer otra cosa.

No tener trabajo si lo tienes, es de locos. Levantarse por la mañana para caer al final de la tarde es acortar el descanso de la noche. Caer y levantarse, levantarse y volver a caer para que no se encuentre la paz que se busca cuando se piensa que se trata de vivir y de no alejarse de la escritura para no volverse desquiciado. Qué contradicción la del escritor cuando reflexiona de este modo sobre su oficio. Qué triste realidad cuando nadie lo lee. Qué sufrimiento verlo como un amo de su casa, pero que depende del trabajo ajeno. Qué falta de libertad cuando no puede salir a la calle a respirar, tal como lo hacen esos muchachos a los que él describe como salvajes o mezquinos, sin compasión por el dolor ajeno y sin respeto por el género humano.

© De la fotografía: Miguel David.

Publicado en El Corredor Mediterráneo, 4 de noviembre de 2020.
Argentina, año 21, nº 928

Más allá de la poesía

27 de agosto de 2012

Ven, abrázame es un gran libro. Hay poemas que fueron escritos para que pudieran ser leídos en el momento exacto en el que puedo comprender lo que me pasa. Decir que estuve perdido no es decir toda la verdad. En realidad podría decir que, como tantas veces, andaba tras un sentido amoroso que pensaba que había vivido antes, cuando hoy sé que no fue así. El poema “Los sentimientos somos nosotros” es una revelación que rodea con un abrazo a la poesía y eleva el tono del libro. Si miro la fecha, no ha pasado un año desde que lo escribí. Y sin embargo, dejaré que pasen algunos días más para volver a él y eliminar poemas que son demasiado personales y alguno más que podría resultar extraño. He llegado a pensar que no en todos los casos se puede decir todo.

(Fragmento del libro de memorias inédito, Mas allá de la poesía, 2012).

Con cada frase

Con cada frase sabe lo que viene.
Con cada fragmento completa el significado.
No es necesario que pregunte, pero lo hace.
No es necesario que se repita, pero insiste.

Lo hace con educación,
quiere que se sienta cómodo,
inteligente, listo.
Él no siente ninguna necesidad de ser otro.
No tiene esa obligación, pero lo hace.

Para que viva el instante lo hace.
Para que perdure la memoria.
Lo hace para que se mantenga viva la historia,
el sueño, la minúscula flor de la anécdota,
entre lo que se dice y se calla.

Entre lo que no se sabe
y se puede conocer un día.
Como si no hubiera pasado nada,
en todo lo que muere posa una brizna de aire.

© km, del libro inédito, ¿Dónde?

¿Dónde?

En el año 2018 escribí “¿Dónde?”. En el pórtico del poemario aparece la dedicatoria: “Este libro está dedicado a mi amigo, Joaquín Mari Arzalluz, una persona leal y sincera, quien desde aquel lejano día en el que nos conocimos en la escuela, me sigue escuchando pese a las diferentes distancias que hemos mantenido en nuestras vidas».

Hoy, 29 de octubre de 2020, el día en que mi amigo ha muerto descubro por primera vez uno de los poemas del libro.

El cielo podría ser este teatro vacío.
¿Cuántas butacas tiene?
Algún día espero verlas ocupadas:
que se abran las dos puertas
y que entren de una vez.

Quizá él nos espera sentado
en el centro de la mesa.
A su lado, dos sillas vacías,
alineadas con cada pasillo.

¿Dónde quedan esas dos líneas de una vida
que se cruzan en una mano
y se preguntan por esos que han de llegar,
pero no llegan?

La memoria es una arruga,
transparente y ligera
como un pequeño río en la delgada palma
de la arena del universo.

Una voz a la espera
de quien avance o de quien retroceda:
quién es el que parte
y quién el que vuelve.

¿De dónde viene, adónde va?
Silenciosa y perdurable, ¿dónde?

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