Escritor

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Escritor

Abrirse al mundo

© km, del libro, Tangomán, El Desvelo, 2015.

El respeto por el oficio

El oficio de escritor es de una inestabilidad constante. De hecho, es un oficio que no se debe recomendar a nadie. Por lo menos, el oficio de poeta, si es que podemos llamar así al mundo que el mismo poeta descubre con la poesía.

Pero el oficio de escribir va amontonando diferentes experiencias y vivencias hasta que, llegado el momento, uno puede afirmar con rotundidad, sin sentir mucha vergüenza al decirlo, que es escritor.

Se es escritor cuando se ha escrito mucho y se ha publicado algún libro. Y sin embargo, se es escritor cuando uno puede vivir de la escritura como si se tratara de un oficio más con una vertiente artesanal y otra más moderna si cabe.

Todo hay que decirlo: es un oficio maravilloso y extraño a la vez. Maravilloso porque te ofrece lo mejor del mundo: la imaginación para ser en todo momento libre, crear los mundos más increíbles y dejar constancia de los sentimientos más nobles y más lúcidos en medio de las palabras que se escriben. Extraño porque te exige una dedicación solitaria que te va apartando de los demás y te ofrece lo mejor de sí cuando te va asustando con los miedos más revoltosos que puedan asustar a cualquier hombre, como son el miedo al futuro y el miedo a la opinión de los demás.

(Fragmento del libro, Cambiar con la escritura, Amazon 2020).

Los sentimientos somos nosotros

Los sentimientos somos nosotros
y alguna vez son los demás.
Pero el amor es ese cuchillo
que solo a nosotros nos hace daño
mientras su fuerza rodea al mundo
con su manto de bondad.
Los sentimientos infundados
sobre la sospecha mientras el amor
se desenvuelve ajeno
a lo que nos pasa
y se confiesa como ese beso entregado
a las profundidades de un espejo
donde aparecemos desnudos
con las arrugas del cuerpo
y el rostro tras el tiempo detenido
de las palabras inconfesables.
También los miedos son así: son nuestros
y algunas veces, de otros.
Pero el amor sustituye al deseo,
su inconformidad más latente.
En una noche hermosa
donde el hombre espera a su amada
y esta no vuelve.
En una mañana de lluvia
donde la amada quisiera darle un abrazo
y el mundo se vuelve esquivo
y lo que se ve por la ventana
parece un mar plano y duro
como el suelo de cemento
en una ciudad deshabitada.
Los sentimientos como barcos a la deriva
en una cocina a fuego lento en nuestra casa.
Y alguna vez, a lo lejos, en la de los demás
como navegantes minúsculos
que parecen puntos negros
que juntándolos más tarde
hacen del aire un cuerpo unido
que nos sostiene en la duda
con una fatídica pregunta:
¿son verdaderos los sentimientos?
¿Nos engañan si los vivimos en silencio?
Otra vez lo que ven los ojos,
lo que se siente y lo que se dice.
En medio, el silencio
como la única verdad
que nos ata al mundo
como eso que sentimos propio
y ese amor ajeno que se nos escapa.

© Del libro Ven abrázame, editorial Amargord, 2014.

Enigma de una noche

Poema del libro inédito (b)Autismo de las plantas y los pájaros.

El amor por los lectores

Fragmento del libro, Cambiar con la escritura, Amazon 2020.

El amor hay que merecerlo

© km, del libro, Un poco de paz, El Desvelo, 2013.

Las palabras del corazón, a la cabeza.

Entrevista realizada por Natxo Artundo, en BegiART de El Correo, 27 de diciembre de 2020.

Cambiar con la escritura, ensayo sobre el oficio y análisis metaliterario.

NAtXO artundo

Leer la entrevista y escuchar los audios en la edición digital de El Correo

Fotografía de Rafa Gutiérrez.

Lo más difícil

Encontrar un camino no es sencillo cuando todos los senderos han sido analizados con lupa y los atajos observados y marcados previamente. Un camino, además, difícil y largo, más tortuoso no es recomendable. La escritura concierne a la vida que mantiene intactos sus límites. El individuo ve cómo sus sueños no solo no se realizan, sino que suponen una carga más que añadir a sus frustraciones. La escritura nos salva de la quema en una primera instancia, pero en su devenir nos exige más de lo que podemos dar. Nos exige esfuerzo sin recompensa, dedicación sin remuneración, una concentración total sin tiempo para semejante entrega. Nos exige el tiempo de la realidad que nos transforma, así como el de la verdad que hemos de mostrar, con tiento, ante los demás que nos observan.

La escritura no es ese escribir porque sí, ese juntar palabras hasta colocar un sujeto, un verbo, un predicado y un punto. Es moldear con tiempo la frase completa. Es dotar de espacio la narración sentida, de silencio el verso, de melodía el poema, de conocimiento el diálogo preciso. De aire toda su existencia. El individuo asiste perplejo a la vida de la misma manera que el niño se sorprende por todo. La sorpresa de la literatura no estriba en el asombro por lo perdido, sino en la maravilla de crear un mundo desde la incertidumbre que imponen la duda y la nada que en un principio se constatan en la página en blanco.

Pero el tiempo no nos concede muchas oportunidades para realizar una escritura que domine toda una biografía y una narración que cuente nuestros pasos. El tiempo de la escritura es otro, te envuelve, te embarga, te domina y no te da nada a cambio. Nada más que una soledad extrema donde la realidad se confunde con el engaño y la verdad con la historia que nunca se ha contado. Esa es la magia de la literatura, el truco de un camino que parecía tortuoso y, en realidad, es imaginario. Imaginamos así un mundo nuevo en cada párrafo, constatamos su fragilidad en cada diálogo, observamos su indiferencia en cada relato, la indiferencia del proceso y, sin embargo, hagamos lo que hagamos, pensemos como pensemos, nos va la vida en ello.

Publicado en El Corredor Mediterráneo, 23 diciembre 2020, Argentina, año 21, nº 935.

Jóvenes protagonistas

Mi biblioteca se convirtió en mi aprendizaje y las palabras me ayudaron a verme de otras formas. A aprender que la mente es libre y que los hombres y las mujeres se confunden con sus deseos cuando buscan la felicidad a todas horas. Que los jóvenes son lo mejor del mundo, pero que necesitan encontrar un camino y dar con un profesor que saque lo mejor de cada uno hasta que comiencen a andar por sí mismos, a escribir con sus propias palabras, pues solo de esta manera podrán hacerse mayores y disfrutar de la vida, amar su trabajo, amar a las personas que tienen a su alrededor y pensar finalmente que también pueden ser capaces de explicar lo que su cabeza les dicta que es cierto y lo que su alma les hace soñar, bien con los ojos abiertos, bien con los ojos cerrados, mientras mueven la cabeza y dicen que sí o dicen que no, y mientras alguien a su lado –como un ángel amigo– con palabras acertadas les cuenta lo que está sucediendo y puede suceder, con cariño, con ternura, con la misma ternura que yo pude escuchar de otros escritores lo que ellos habían preparado para que me convirtiera en lo que ahora soy y tengo, como aquellos muchachos que pasamos juntos la infancia y la juventud y que aún hoy, pese a lo que les conté y les sigo contando, siguen siendo mis amigos.

Fragmento del libro, Cambiar con la escritura, Amazon 2020.
© Dibujo: Mariposa, de Anxo Pastor, 2020.

Con cariño, con ternura

Cambiar con la escritura en Deia, 19 de dieimbre de 2020.

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Fotografía: Dibujo de Catalina Garcés para el libro Cambiar con la escritura.

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