Revista Gure Zurgaia, nº 3, 30 de marzo de 2022.
Entrevista realizada por C.G:

Se le conoce como poeta, pero usted lleva una carrera de escritor de más de treinta años en los que ha escrito y publicado en diferentes géneros, ¿qué nos quiere contar al respecto?

Escribir te permite analizar el mundo y crear una realidad paralela en diferentes campos. La imaginación como la sensibilidad tiene su peso y el tiempo que pasa nos permite conocernos como escritores, así como entender las cuestiones vitales y creativas. El camino no es fácil, hay sinsabores y decepciones, pero si se persevera el resultado puede ser la publicación de unos buenos libros y la complicidad de unos lectores que acompañan al creador en este viaje de las letras en distintos géneros.

Kepa Murua, usted ha sido editor y ha dirigido revistas, cómo ve el panorama editorial actual y qué importancia concede a las revistas literarias.

Predomina el mundo digital e Internet, las revistas de papel desaparecen, apenas queda alguna, pero la función es la misma: difundir la obra de los autores y establecer unas pautas críticas, una vez que la crítica no tiene un espacio para desarrollar sus estudios de referencia sobre la literatura actual o la personalidad de los autores.

En cuanto al mundo editorial, surgen sellos nuevos que se enfrentan a las grandes corporaciones que apuestan por textos comerciales, pues sus objetivos son económicos, por más que digan que les interesa la cultura. En las pequeñas editoriales, en cambio, se renuevan las letras, especialmente en el campo de la poesía.

¿Qué nuevas publicaciones suyas podremos leer en breve?

Acabo de publicar Lavas Remi, un libro de narrativa moderna que contiene poemas que contribuyen al desarrollo de la trama. Es un libro realista que busca la complicidad del lector, una novela que tropieza con la poesía para que el mundo trágico que se muestra no sea tan oscuro ni tan demoledor.

En su última novela, Lavas Remi, dice que existe un componente importante de poesía. ¿Cómo ha sido ese trabajo de creación? ¿No teme que sea incomprendido o quizás rechazado por los lectores?

No es un libro sencillo, pero es profundo y esclarecedor. Me costó perfilar la personalidad de un asesino frío y calculador, pero lo necesitaba para reflejar el mundo desgarrador en que nos movemos. En Lavas Remi se retrata al poder en la sombra que existe en los gobiernos y que con el pretexto de defender a los ciudadanos hace y deshace a su antojo la realidad que se nos cuenta, así como la relación entre los diferentes agentes sociales. Es un notable ejercicio de lucha y supervivencia, de vida o de muerte, que interroga a los ciudadanos que miran a otro lado cuando observan la miseria del mundo y podrían reconocer, por último, la hipocresía de los gobiernos.

¿Hay música en sus libros, qué escucha cuando escribe? ¿Prefiere el silencio? Cuéntenos de sus rituales acostumbrados a la hora de crear.

Vivo muchas horas en silencio, pero cada libro tiene una melodía entre líneas porque escucho mucha música también. El jazz o el pop es el fondo de algunos poemas escritos por la noche, pero si tengo que mencionar un ciclo de novelas aún inéditas, como son las de El escuchador, debo recordar la música electrónica de Klaus Schulze que me ha acompañado desde mi juventud. En mis últimos libros de poesía, también inéditos, quizá porque responden a una espiritualidad en mi vida, la compañía de Bach y el canto gregoriano están presentes. Casualmente uno de esos libros se titula así, Bach, ojalá encuentre un editor cuanto antes que apueste por ese libro que considero distinto.

¿Ha concebido la posibilidad de crear una saga literaria, o ya sus lectores pueden encontrar coincidencias o menciones entre líneas en las que se relacionan sus obras?

Cada libro publicado tiene una clave que llama el siguiente. Alguno, además, contiene frases que descubren relaciones entre ellos. Mi obra tiene una continuidad, al menos en mi mente, una comunicación que se puede reconocer con claridad. La saga de El escuchador, es un ciclo narrativo completo, pero en los libros de poesía existen pasajes que preludian lo que ha de llegar o frases que aclaran lo que parecía oculto en libros que se han ido publicando. La crítica, al menos en mi caso, no se dio cuenta de estas coincidencias.

¿Cuál es la pregunta que nunca le han hecho?

Hay muchas, especialmente las relacionadas con mi vida privada, cuestión que agradezco. En las entrevistas como en los coloquios suelo responder a la mayoría de ellas. Cuando me interrogan sobre la obra de los autores vivos suelo callarme para evitar malentendidos; también guardo silencio cuando me preguntan sobre los premios literarios. Intento ser educado y con los años me he convertido en una persona amable. Quizá la pregunta podría ser: ¿por qué te rebelas por la mala poesía que se publica en muchos lados o por la mala literatura que se dice que es buena? Aún me invitan a festivales literarios y de poesía, pero muchas veces paso un poco de vergüenza o no lo paso bien al oír lo que se dice o al escuchar lo que se recita. He llegado a pensar que vivo en un mundo paralelo donde la literatura importa poco. Creo que en la música pasa algo parecido.