Abrázame antes del abandono.
Antes de que me vaya.
Por última vez, hazlo.
Como un último adiós
sin palabras ni pretextos
que justifiquen nuestro más triste vacío.
Después de todo, ¿qué queda?
El olor, la sonrisa de un final sin flores,
el aroma de una despedida
que el mapa del tiempo
dibuja en un andén distinto
como duermen en camas separadas
los ángeles que recitan los salmos
y los versos más bellos
que no se sabe de dónde vienen
pero que se escuchan en el corazón
cuando se sueña despierto
o se vive como dormido
sin saber muy bien adónde ir.

(Fragmento de Ven, abrázame)