Revista Culturamas, por I. A., 9 de noviembre de 2021.

Lavas Remi es la historia de un asesino a sueldo contratado por los poderes ocultos de un gobierno cualquiera para realizar los trabajos sucios del Estado como eliminar a jueces, periodistas, testigos incómodos u otros asesinos.

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Lavas Remi es la historia de un asesino a sueldo contratado por los servicios secretos de un gobierno cualquiera para realizar los trabajos sucios como eliminar a jueces, periodistas, testigos incómodos u otros asesinos a sueldo.

Se trata de una novela moderna de naturaleza experimental que se mueve ágilmente entre dos géneros literarios como son la prosa y la poesía. Y donde cada uno de ellos cumple con una función distinta. Por ejemplo, con la poesía accederemos a la mente del criminal (pensamientos, reflexiones, justificaciones, recuerdos y rasgos complejos de su personalidad) y con la prosa viviremos momentos de acción, contados por el personaje principal.

Por otra parte, Lavas Remi es un personaje redondo, muy bien construido. Y nos sorprenderá porque veremos que no atiende al perfil de asesino que uno esperaría encontrarse, ya que es un hombre culto que lee libros de toda clase, que le gusta escuchar música clásica (“Bach te tranquilizaba; Beethoven te parecía un genio”, nos confesará en un momento dado del libro), cocinar o limpiar su casa con esmero. Y por si faltara poco se expresa con total corrección y estilo. Además, cree fervientemente que lo que hace es justo y correcto, es más lo justifica siempre, dado que se ve a sí mismo como un guerrero que lucha por su patria; todo un patriota. Y su nombre es, en realidad, un acróstico que se nos desvela en las últimas páginas de la novela como en un juego que ya ha llegado, por fin, a su final.

En cuanto a la prosa, hay que decir que es rica y fluida, contribuye a ello el que de una página a otra saltemos constantemente de la prosa a la poesía, aunque me llama especialmente la atención que el libro empieza y acaba con poesía, lo que revela la importancia que le concede Murua a este género.

Véase como ejemplo los siguientes versos del poema “Las Fronteras”:

En cada país tenías una clave.
Con esa clave surgía otro soldado.
Con cada soldado, un confidente.
Con cada confidente, una maleta.
Con cada maleta, un arma.
Con cada arma, un muerto.

Como adelantaba hace un momento la personalidad del asesino es muy atractiva y compleja, conoceremos de sus propios labios cosas interesantes como cómo lo captaron, su modus operandi, sus miedos, cómo es su vida, etc.; también que no se sabe muy bien por qué está obsesionado con uno de sus vecinos y la hija de este  (a la que le ha pasado algo terrible), ese vecino, de algún modo, le reafirmará en ser cómo es: frío, metódico, despiadado… Acerca de su vecino nos dirá, por ejemplo, Lavas Remi:

“A mi vecino le han abierto la puerta del trastero. ¿Quién habrá sido? Parece una señal, pues no le robaron (…) Es un hombre perdido, cargado de dudas, pero ¿por qué?”.

Y es que esta novela contiene un alto voltaje de crítica política y social, una denuncia de esas malas praxis realizadas por los gobiernos de muchos países al margen de la ley y en detrimento de los ciudadanos.

Hay una clara defensa de los valores democráticos, del juego limpio, de la vida vivida con honestidad… En fin, una lectura entretenida, sencilla, clara, totalmente recomendable, impactante, una apuesta arriesgada por contar una especie de diario personal de un asesino, pero de un modo y de una manera que nos hará reflexionar.