Escritor

Lo más difícil

Encontrar un camino no es sencillo cuando todos los senderos han sido analizados con lupa y los atajos observados y marcados previamente. Un camino, además, difícil y largo, más tortuoso no es recomendable. La escritura concierne a la vida que mantiene intactos sus límites. El individuo ve cómo sus sueños no solo no se realizan, sino que suponen una carga más que añadir a sus frustraciones. La escritura nos salva de la quema en una primera instancia, pero en su devenir nos exige más de lo que podemos dar. Nos exige esfuerzo sin recompensa, dedicación sin remuneración, una concentración total sin tiempo para semejante entrega. Nos exige el tiempo de la realidad que nos transforma, así como el de la verdad que hemos de mostrar, con tiento, ante los demás que nos observan.

La escritura no es ese escribir porque sí, ese juntar palabras hasta colocar un sujeto, un verbo, un predicado y un punto. Es moldear con tiempo la frase completa. Es dotar de espacio la narración sentida, de silencio el verso, de melodía el poema, de conocimiento el diálogo preciso. De aire toda su existencia. El individuo asiste perplejo a la vida de la misma manera que el niño se sorprende por todo. La sorpresa de la literatura no estriba en el asombro por lo perdido, sino en la maravilla de crear un mundo desde la incertidumbre que imponen la duda y la nada que en un principio se constatan en la página en blanco.

Pero el tiempo no nos concede muchas oportunidades para realizar una escritura que domine toda una biografía y una narración que cuente nuestros pasos. El tiempo de la escritura es otro, te envuelve, te embarga, te domina y no te da nada a cambio. Nada más que una soledad extrema donde la realidad se confunde con el engaño y la verdad con la historia que nunca se ha contado. Esa es la magia de la literatura, el truco de un camino que parecía tortuoso y, en realidad, es imaginario. Imaginamos así un mundo nuevo en cada párrafo, constatamos su fragilidad en cada diálogo, observamos su indiferencia en cada relato, la indiferencia del proceso y, sin embargo, hagamos lo que hagamos, pensemos como pensemos, nos va la vida en ello.

Publicado en El Corredor Mediterráneo, 23 diciembre 2020, Argentina, año 21, nº 935.

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2 comentarios

  1. En otro sentido aprender una nueva lengua puede resultar fácil en alguno de sus niveles y no en otros. Según Gabbiani, para un hispanohablante, el alemán es fácil en lo que respecta a la pronunciación, quizás más fácil que el francés y el portugués, pero en la escritura, la gramática del alemán es muy diferente a la del español y se vuelve sumamente difícil .

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