De esos temblores que acuden cada vez que se intenta fijar el presente con los sucesos del pasado. Pero ella, que era una mujer decidida, había aprendido a seguir sin más, a seguir adelante con “las cosas buenas y las cosas no tan buenas de la vida”, como le gustaba decir.

Y desde que él se fue, la verdad es que todo parecía haber ido bien, aunque en el fondo sabía que no era cierto, pues también en ese fondo de su corazón le quería como la primera vez que lo conoció, le seguía queriendo y le hubiera gustado saber por qué se fue y por qué dejó aquellas pertenencias en su casa.

© km, del libro, De temblores, El desvelo, 2017.