Con cada frase sabe lo que viene.
Con cada fragmento completa el significado.
No es necesario que pregunte, pero lo hace.
No es necesario que se repita, pero insiste.

Lo hace con educación,
quiere que se sienta cómodo,
inteligente, listo.
Él no siente ninguna necesidad de ser otro.
No tiene esa obligación, pero lo hace.

Para que viva el instante lo hace.
Para que perdure la memoria.
Lo hace para que se mantenga viva la historia,
el sueño, la minúscula flor de la anécdota,
entre lo que se dice y se calla.

Entre lo que no se sabe
y se puede conocer un día.
Como si no hubiera pasado nada,
en todo lo que muere posa una brizna de aire.

© km, del libro inédito, ¿Dónde?