Kepa Murua cocina «Pastel de nirvana»

Entrevista en El Correo, por Natxo Artundo
20 de diciembre de 2018

La receta es comer un buen postre una vez que has trabajado bien y duro. Puede parecer un libro espiritual o metafísico, pero la idea es muy sencilla», indica el autor de Pastel de nirvana (Cálamo). Kepa Murua recuerda una clase que impartió a personal de la empresa Mercedes. «Si les hablaba de sueños, miraban raro, pero si usaba el término ‘objetivos’ les cuadraba más y cuando cumplían con esas metas, lo celebraban a su manera. «Yo me como un pastel simbólico. La vida tiene sus luces y sus sombras y muchas veces se nos olvida recompensarnos a nosotros mismos. Y se trata de eso, de vivir en el presente», subraya el poeta.

Por eso ha cocinado «un pastel para la gente despierta, para concelebrar la vida solo o acompañado», donde los ingredientes son muy diversos. De hecho, Murua asegura que, entre ‘No somos el pasado’ y ‘La última página’, sirve «un poemario muy abierto, donde puedes tomar el bocado que quieras, tanto dulce como amargo o envenenado». La amistad o la separación de los amigos, el anhelo del ser amado, el silencio que acompaña, los lugares, las personas, los momentos o los animales que no siempre son lo que parecen al primer vistazo invitan al lector a «ser protagonista de tu presente, pase lo que pase».

Luces y sombras. Hay un fondo positivo en la mirada de Murua, que quiere alejarse del tópico de ‘poeta de culto’. «Hay una experiencia inevitable, una sabiduría y, sobre todo, una contención», apunta. Y es que la evolución de su creación poética ha dado lugar a una voz que puede degustarse a muchos niveles. «Creo que es como un banquete muy completo que realmente te lleva a reflexionar con un café, una copa o una infusión, si quieres, sobre lo que ha pasado durante todo el día, durante un año o durante toda una vida», describe el responsable de este ‘Pastel de nirvana’. Las luces y sombras de la vida se combinan con una reflexión social y con un detallismo que permite festejar las pequeñas cosas. Incluso «hay que saber llevar la soledad con deportividad. Ahí también puede uno encontrar la felicidad».

Para todo ello, Kepa Murua pone al lector «ante un espejo que puede aparentar mi biografía, pero está falseada. Hay un camino de esperanza, un retrato para que en momentos críticos sepan sonreírse o reírse de sí mismos», a través de poemas más abiertos o cerrados. «Pero todos cuentan una historia», resume.

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