Los zarpazos y caricias del querer

El Correo, noviembre 2011
Por Natxo Artuondo

Kepa Murua presenta hoy su poemario más íntimo, El gato negro del amor, en la Casa de Cultura de Vitoria. «El uso de los animales en la literatura, desde las fábulas, es una técnica bastante empleada», recuerda Kepa Murua. El poeta presentará hoy ‘El gato negro del amor’ (Calambur) en la casa de Cultura Ignacio Aldecoa, junto a Alex Oviedo (escritor y editor) y Ángela Mallén (escritora), a las 20.00 horas.

Se trata de «un poemario muy íntimo, personal. Y el tema del amor, si no lo tratas bien, puede ir hacia lo más ‘kitsch’ o romanticón». El poeta agrega que «es también una catarsis para el lector», con el mensaje de que «lo mejor está siempre por venir».

En esta nueva obra, «los gatos son un símbolo acertado de las relaciones humanas», valora el escritor. Pero también confiesa que «no conocía mucho el mundo de los gatos, y observé tanto a animales domésticos como callejeros -en Londres, Toronto o Nueva York- y hablé con gente que los tiene en su casa», ya que Murua quería que el artificio literario estuviera contenido por la propia etología de estos felinos. «Quería que hablaran por su manera de comportarse de unas relaciones tan complicadas como son el amor y el desamor. O la ternura».

En el libro, aparecen gatos de diversos colores (gris, azul), que hacen referencia a distintos aspectos de las relaciones afectivas humanas. El gato negro que da título al poemario es «el que se te cruza en el amor y te avisa de que algo sucede. En realidad, es para bien», matiza Murua para alejar la figura literaria del tópico del infortunio.

El felino aparece como una voz que reconforta y habla -del futuro, de la nostalgia, del amor y el desamor- al hombre, la voz masculina del poeta. Y es que se trata del trabajo más desnudo y autobiográfico de un autor que hace media docena de años atravesaba un proceso de divorcio. «Lo dejé en barbecho y, cuando lo retomé en el proceso de edición, vi que era más festivo de lo que recordaba, que me reía más de mí mismo, como válvula de escape», comenta el escritor, que también ha incorporado varios autorretratos poéticos «para apuntalar no sólo una voz masculina, sino una con nombre y apellidos».

El final de Bassarai
Con este enfoque, el poeta ha logrado «un poemario que empieza con la superación de unos amantes frente a una ruptura y termina con mucha luz y color». En este camino desde los momentos más bajos y duros hacia la esperanza y la vida, el escritor ha logrado guiar al lector con un trabajo cercano que, como no podía ser menos, engatusa a quien entra en sus páginas.

Pero el libro también tiene una banda sonora en sus palabras, tal y como recogen varios poemas. «La música tiene un lado pesimista maravilloso», describe Murua, que ha reflejado en su libro momentos de «soul o blues poético».

El gato negro del amor llega a las librerías en el mismo momento en que ‘Poesía sola, pura premonición’, del mismo autor, ha sido traducido al rumano. Y pocas semanas después de que Kepa Murua decidiera poner fin a tres lustros de Bassarai Ediciones. «En el equilibrio entre el editor y el poeta, ha vencido el autor», explica y achaca el fin de la editorial a «la transformación del libro tradicional al digital y a la crisis».
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