Arte interesado

Luke, julio 2007

Tras reflexionar sobre poesía con la hondura poética de que es capaz, Kepa Murua abre el foco de su análisis para escalar un nivel más en su personal pesquisa intelectual. En La poesía si es que existe, el poeta y ensayista de Zarautz miró sin prejuicios la poesía para sentar las bases de un ideario según el cual vida y arte se complementan y son observados por unos ojos que recelan de la realidad conocida. Así, el Murua artista se distanciaba del objeto conocido empleando un método que, lejos de ambigüedades posmodernas o cómodos escepticismos, centraba el tema en toda su radicalidad: si la poesía que es reflejo de la vida es emoción, entonces la labor de conocer no es más que otra cara de la poesía.

Este método de aproximación prosigue en Del interés del arte por otras cosas, la última entrega del prolífico autor vasco. A diferencia del aparecido en 2005, la nueva publicación se presenta como una serie indivisa de textos encabezados por un término y ordenados alfabéticamente. Como sugiere la solapa del libro, cada palabra puede imaginarse como el título de un cuadro al que el lector acude para escuchar la voz de Murua, que combina con acierto pasajes líricos con otros de tono más coloquial o ensayístico.  De esta manera, la obra se acerca provocadoramente al diccionario de autor sin caer en los excesos exhibicionistas o pretendidamente ingeniosos de autores contemporáneos que a veces se creen, para aburrimiento del lector, herederos directos de las vanguardias.

Murua no es así –ni le interesa–. Por eso ha equilibrado el libro de tal modo que los pasajes más frívolos o ligeros se combinan con otros mucho más graves donde aborda sus temas de siempre: la relación entre arte y política, entre ética y arte, entre conocimiento y emoción…, sin esquivar esa vieja preocupación de los artistas de todos los tiempos por la utilidad del arte en su sociedad. De esta manera, y como ya ocurría en el volumen anterior, Del interés… vincula ciertos ejes centrales del pensamiento occidental (moral, muerte, política y conocimiento) con las variables nacidas de la existencia, como son la memoria y el olvido, más toda la larga lista de sentimientos que empedran la vida del sujeto.

Junto a estos asuntos, un Murua locuaz y desinhibido acierta a retratar otras variables más mundanas y menos edificantes que con frecuencia se dejan de lado cuando se habla de arte. Me refiero a esos atributos casualmente materialistas y tan alejados del Parnaso artístico-idealista con los que a veces se nos presenta el mundo del arte, y que se encarna en su forma más visible en la constelación de seudo-artistas que viven a la sombra de administradores del dinero público, en galeristas y comisarios de exposiciones sin sentido, en editores fantasma que publican y desaparecen, en camarillas cerradas de artistas… Es aquí donde Del interés… alcanza todo su significado y ejerce su poder de atracción y convicción, con un Kepa Murua que pierde la vergüenza y, sin renunciar a las formas ni a la elegancia, aborda cuestiones como la cultura de masas, el papel de la instituciones, el mercantilismo artístico y todas esas pequeñas miserias que caben en la imaginación de un lector avisado que continúe la lectura del libro más allá de la última página.

Kepa Murua, que publicó en 2006 el poemario Cantos del dios oscuro, sigue volando libre sobre el paisaje de la literatura en castellano. Desde sus títulos de comienzos de siglo hasta la actualidad, la carrera del poeta vasco no ha perdido un ápice de frescura, riesgo, sorpresa y autoridad, lo que lo ha convertido ya en referencia indiscutible de nuestra poesía contemporánea.

Pedro Tellería

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