El punto de las artes, mayo 2003

“El poeta debe hablar de lo que preocupa a la gente, del estado del mundo y crear una especie de <Gernika> con palabras” ha dicho Patti Smith, en Barcelona, donde ha intervenido junto a John Giorno, Werewere Liking, LeRoi Jones, Dionisio Cañas, Palau i Fabre o Jordi Virallonga, en el XIX Festival Internacional de la Poesía, que dirige Gabriel Planella. Eso es lo que ha hecho, a la luz de lo que leo, Kepa Murua, en su libro La poesía y tú, que acaba de editar Brosquil edicions, en Valencia. Siguiendo el rastro del escarabajo, deteniéndose a las alturas precisas del cuerpo, explorando lento en derredor, entre la muerte y la lluvia; carencias, susurros, fugas: el poeta de Zarautz, nos mete de lleno en la discordia de la calentura y la frialdad, la pasión y el nihilismo, el realismo sucio y la belleza, la desesperanza y el conocimiento.

Patti Smith, la cantante y poeta del rock, introductora del punk en su país, también ha dicho, en plenas ramblas: “Creo que el verdadero patriota es aquel que lucha por la libertad, lo cual es consustancial a la historia de mi propio país. Desde esta perspectiva, el presidente Bus no es un patriota sino un nacionalista, alguien al que trae sin cuidado la libertad de los demás”. ¡Ven como son necesarios los poetas, aunque diluvien o nieven! Dice Kepa Murua, en una suerte de aforismo, poema corto, sentencia o acápites de enormes poemas silenciados: “La clave de la madurez, huir de quienes lo dominan todo”, o “La derrota es escribir con un guante”, o “En mi país la cortesía se confunde con el miedo”, o “ Mi patria no existe más que en la boca del prójimo. La patria oscurece”, o “La poesía está cargada de raíces, el arte es la resistencia a las cosas convencionales”.

¿Es Tiziano el arte o la cosa convencional? A partir del 9 de Junio, en el Museo del Prado -¡Albricias, por fin una exposición de envergadura!- se podrá ver un conjunto sorprendente de Tiziano, 65 obras, muchas de las cuales uno contempla como un milagro. ¿Por qué estamos llenando las calles de basura, con el pretexto de la escultura, y haciendo de los museos trasteros, donde se amontonan cachivaches y archiperres, que nada tienen que ver con el arte? “Los museos son fríos como la gloria. La poesía sirve para volver a perderlo todo”, escribe Murua, cuajado de recelo y esperanza. “Perderlo todo para no tener nada que perder”, repite, una y otra vez, el maestro Julio Llinás, en la distancia, ubicado en su boca de lobo, mudo.  Afirma Kepa Murua, “Escribo porque no se hacer otra cosa”, no es verdad, escribe por necesidad, quizás por destino, si no tuviese la palabra piel de titanio; sabe hacer otras cosas, conducir con mano de hielo, ¿o de fuego?, la editorial Bassarai, con aciertos notables, “El niño-jazz” de Mohammed Dib, que acaba de desaparecer y pocos han recordado que estaba traducido, profundo poemario sutil, editado por Murua, autor de “Cavando la tierra con tus sueños” o “Siempre conté diez y nunca apareciste”. De nuevo, loor a Brosquil edicions, Bassarai, Devenir, Esquio, Igitur, Los Libros del Innombrable, Calambur, Visor, cada una en su dimensión y alcance, porque nos ayudan a ganar. “La derrota es saber que bebes por no beber, que sabes por no saber, que escribes por no escribir”, dice K. M.

T.P.