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Escritor

El oficio de vivir

Mirarte, noviembre de 2012.

Entre la edición y la poesía

Revista Diálogos, nº 7, año 2002.

La soledad es una marca que llevo como puedo: a veces duele, otras reconforta.

Entrevista en la revista «Proverso», 19 de enero de2022, por Isabel Rezmo.

Leer la entrevista completa en la revista digital

RP:- ¿En qué momento decidiste que la poesía formaría parte de tu vida?

KM: No es una decisión que se tome en un día señalado, sino una idea que ronda en la mente durante la juventud y que en la madurez puede cobrar la relevancia que merece, es un proceso en la vida que puede ser hermoso, pero a menudo es una pesada carga.

RP: ¿La poesía es revelación? ¿Qué sentido tiene para ti?

KM: La poesía es un descubrimiento. Por medio de la escritura expone un sentimiento, plasma una idea y hasta muestra un retrato de la época en que vivimos. Su sentido cambia con el tiempo; la poesía de mi juventud es rebelde, hoy se adentra en una epifanía de la realidad. Quiero pensar que nos despierta y nos reconforta.

RP. Hay una realidad palpable de escritores y creadores o que dicen serlo.  ¿Dónde acaba o empieza la verdadera realidad del poeta? ¿Cómo se llega a ese estado?

KM: La realidad a que te refieres podría comenzar en la imposibilidad de vivir de la poesía. Vivimos en una sociedad que busca la belleza cuando a menudo rechaza el conocimiento, y la poesía, por eso mismo, resulta anecdótica en muchos aspectos. A los políticos no les interesa, los gobernantes temen a los poetas porque aún dicen lo que piensan libremente. Que no se nos lea es una suerte, si se hiciera se nos vigilaría permanentemente.

RP: ¿La soledad es sinónimo de creación?

KM: Hay escritores que no necesitan de la soledad para escribir, muchos artistas, incluso los músicos, ni siquiera se rodean de silencio. Pero en mi caso, la soledad es una marca que llevo como puedo: a veces duele, otras veces reconforta.

RP: Un libro o autor que te haya marcado especialmente…

KM: La poesía de Rilke me marcó en la juventud, hubo una época en que saltaba de María Zambrano a Joseph Brodsky. “Del dolor y la razón” fue uno de esos libros que me hizo pensar en la poesía que te inspira. Otro libro que he leído varias veces es “La vida de los sentidos” de Antoni Marí.

RP: ¿Crees que hoy por las circunstancias que vivimos se hace más necesaria la poesía?

KM: La poesía parece que ha sustituido a la religión, sin embargo, el poder de una sobre la otra no tiene parangón. El humor está presente en los medios y cadenas de televisión y aunque a mí no me haga mucha gracia, parece que es lo que necesitamos para seguir contentos. Lo que se necesita es que haya empleo para todos y así poder vivir como se quiere y cierta honestidad para no engañarse, tanto en lo que se dice como en lo que se hace. Antes o después, la poesía aparece para constatar su doble sentido: por un lado, la profundidad de sus versos, y por otro, lo inútil de su esfuerzo.

RP: En tus libros se observa una necesidad de mirar o  de posicionarnos  en el mundo. Tanto a nivel social, personal e, incluso, políticamente. Quiero decir frente a la injusticia, a la libertad, a la vida.  Frente a las pequeñas cosas que en ocasiones no le damos importancia.  ¿La pandemia ha ayudado a ver con más claridad este sentido? ¿Cuál es la percepción que tienes después de estos dos años? ¿Sirve de algo vivir estas circunstancias tan extremas? ¿Hay algún tipo de aprendizaje?

KM: No estoy seguro de que mis lectores vean solo la crítica al poder o constaten únicamente lo que se rebela ante la injusticia. A ellos no les exijo nada, solo que lean, que sientan, que interpreten mi escritura con libertad en todas sus posibles dimensiones, que piensen en la vida que llevamos. No quiero dar lecciones, intento comprender lo que me pasa, aceptar la decepción que me embarga con la política, por ejemplo, mientras me esfuerzo en renovarme cada día y confiar aún en lo que nos une para caminar por un suelo firme y no por uno resbaladizo y a la deriva, donde cada uno escribe un libro que pocas veces se comparte. 

RP: Tienes un poema en Pastel de  nirvana,  “Une la Existencia”  y en relación a la anterior pregunta tienes unos versos que dice:

Eso es lo que une

lo que no se ve, pero ahí está.

Como eso que no se dice, pero se sabe

aunque muchas veces no se comparta

ni se comprenda. Eso une.

lo otro no sirve.

¿Se ha perdido el valor del silencio, de una mirada, de un abrazo?

KM: Quiero pensar que no. Un poco antes de la llegada de la pandemia publiqué un libro de poemas titulado “Ven, abrázame”. Habla del valor de la verdad, de lo que se ve, de lo que se comprende o se siente, de lo que se necesita y nos falta a menudo. En este último año lo he leído y he corregido algunas erratas de ese libro.

RP: Con toda la trayectoria que tienes en la novela, en la poesía, en el ensayo, ¿Aún queda cosas por descubrir?

KM: Tengo una obra importante, quizá mis lectores desconozcan mis últimos libros, tocados por una fina niebla espiritual. Tardaré años en lograr que se publiquen esos libros, no hay un editor que quiera apostar por ellos, porque los lectores prefieren una literatura entretenida, simple. Sospecho que no quieren leer fogonazos sobre la muerte o balas perdidas de una religiosidad que ni siquiera es moderna.

RP. ¿Algún proyecto que quieras resaltar?

KM: He escrito un ciclo de novelas que se titula “El escuchador”. Creo que tardaré también en publicarlas, pero menos mal que las escribí. Escuchar tantas cosas me sirvió para seguir adelante.

RP: Muchísimas gracias por tu tiempo.

KM: Gracias a ti y a los lectores por el interés en mi obra.

La playa

31 de julio de 2017

Bañarme con lluvia en el mar. Enseñarle a Marucha a coger olas. Explicarle cómo se monta un toldo y cómo se disfruta en la playa. Volver juntos a una cafetería: ella lee la prensa, yo hablo con los parroquianos. Algunos los conozco desde la infancia. Me tomo un café. Regresamos juntos a casa. Preparar la comida para mis padres, ella se encarga del arroz; yo de los garbanzos con chorizo. Los cuatro en la cocina:

Páginas del Diario de los momentos felices.

© Fotografía. C.G. 2022.

Lavas Remi en El Correo

El Correo, por N. Artundo, 9 de enero de 2022.

Hay psicópatas que hacen el trabajo sucio y que nunca aparecen en la prensa

Leer la entrevista completa en la edición digital de El Correo

© Fotografía de Blanca Castillo

Cuando te preocupas por lo que les sucede a otras personas

Cuando te preocupas por lo que les sucede a otras personas comienza a surgir dentro de cada ser la certidumbre de una fuerza interior desconocida. Cuando ayudas a los demás compartes sus preocupaciones, sus problemas, mientras al mismo tiempo se incrementa la confianza que habíamos perdido en nosotros o en el ser humano, una vez que se comparten también sus aciertos y sus errores. Cuando te olvidas de ti comienzan a surgir los aciertos. Cuando no das importancia a lo que haces surgen las vivencias más sorprendentes. Se mastica la vida paso a paso. Se es feliz cuando no se piensa si se es o no; solo a nosotros nos compete saber cómo ayudar a los que lo necesitan.

(Fragmento del ensayo inédito, Libro de las estaciones).

De la fotografía: Raúl Fijo.

Ahora que dicen

Ahora que todo el mundo dice que el futuro está afuera,
yo os digo lo contrario: volved, volved,
cambiemos el país de arriba abajo.
Ahora que todo el mundo piensa
que las oportunidades están en otros países
y en otros lados, yo os digo algo diferente:
no os vayáis, quedaos,
cambiemos el país de arriba abajo.
Cambiemos si es necesario las leyes.
Cambiemos la manera de hacer política.
Cambiemos entre todos para superar
–pero esta vez para siempre–
la ambición mal disimulada,
la corrupción y la demagogia,
el interés de unos pocos,
por lo general, los mismos de siempre.
Ahora que todo el mundo piensa
que hay trabajo en otros lugares
alejados del nuestro, no os vayáis:
quedaos para trabajar por un mundo mejor,
por unas ciudades mejores, por unas casas
con las ventanas limpias y transparentes
y unas puertas abiertas a un futuro
cercano y comprensible.
No os vayáis, volved si os fuisteis
para que entre todos cambiemos el país
y con todo –con poco o con mucho–
aportemos para que cambie el mundo.
Da igual que tengas ochenta, sesenta, cincuenta,
que sean cuarenta, treinta o veinte años,
quédate con nosotros, no te vayas,
vuelve si te fuiste, regresa si te has ido,
que no es necesario marcharse para alejarse del problema
con la intención de buscarse una salida
–por muy aventurera que sea.
Quédate a cambiar el mundo desde tu casa, tu barrio,
desde tu esquina, tu iglesia o tu trabajo:
a cambiar lo que hace tiempo debía haber sido cambiado
y se nos olvidó hacer
hasta que todo se derrumbó bajo nuestros pies
y nos enfrentó a un espejo
con lo peor de todos nosotros.
Ven, quédate, regresa si te fuiste,
vuelve, finalmente, junto a nosotros,
que te necesitamos
para cambiar esa imagen del espejo
que ha de ser la de todos.

© Del libro Pastel de nirvana.
© De la fotografía: Raúl Fijo, 2021.

Poesía a mano alzada

Brote poetico y Poesía a mano alzada. La otra literatura. Argentina y Venezuela. 10 de diciembre de 2021.

Brote poético” es un especial realizado por “PAMA” (Poesía A Mano Alzada), “Noche de Letras 2.0” (podcast literario/cultural) y “La casa que soy. Es momento de trabajar juntos, en todas las áreas y esto incluye a la literatura. Si la pandemia algo nos enseñó es que los vínculos ayudan a sostenernos, crecer y multiplicarnos. Con esta filosofía nació “Brote poético” una convocatoria que busca difundir la obra de varios artistas internacionales, atravesados por las letras.

La voz literaria de Kepa Murua llega en esta oportunidad de la mano de un grupo de poemas que llevan su sello, uno de los cuales muestra su impronta política y combativa.

Poemas de Kepa Murua en Poesía a mano alzada.

© Foto de ardiluzu.

Siempre conté diez y nunca apareciste

Sentirse desnudo

Hay muchas maneras de observar el mundo. Si lo haces con los ojos de un ciego puede que las sombras aclaren la intuición del pensamiento a través de nuevos sentidos. Si lo haces con los de un niño, la sorpresa está asegurada. Si lo haces con los de una mujer, puede que busque el reconocimiento del cuerpo en los pasos que da en la vida. Si lo haces con los de un hombre, puede que intente disimular su desconcierto con una mirada que parece que mira al frente, pero que en realidad mira para adentro. En los ojos de la pobreza, no obstante, no hay muchos dedos que sujeten las lágrimas acostumbradas, como tampoco hay muchas manos que se recuperen de las heridas, como lo hacen los animales, atrapados en su abandono, en una esquina. Sentirse desnudo es sentirse perdido en la incertidumbre del tiempo al pensar que el futuro no será mejor que aquello que se vive en el presente.

Desnudos, los amantes piensan en su amor y en sus deseos. Piensan en dar rienda suelta al deseo mientras uno de los dos desea que no se le olvide y el otro sueña que el que está a su lado piense en él a todas horas. Desnudos vamos de la mano a cubrir de falsas expectativas nuestras experiencias como desnudos nos sentimos cuando el dolor comienza a tejer su red de palabras invisibles en medio de un corazón que también esta vez se siente desnudo. La poesía es así, esa red que trenza palabras para desnudarse ante el tiempo. Si lo hace con los ojos de un ciego, verá el dolor, no más. Si lo hace con los de los amantes, verá el vacío en una lejanía que no se sabe de dónde viene. Si lo hace con los de un pobre, observará el mundo con resignación y pensará en el rezo y en la oración que le asiste y le protege para igualarse en la paz y en la miseria al resto de los hombres.

Pero al pobre se le arropa y se le viste con lo primero que se tenga a mano. Al amor, otro tanto. Se le arrulla con ternura y se le desviste de su propia magia para caer en una pasión que se confunde con el desenfreno hasta que nuevos ojos se posan en la desnudez del cuerpo y una voz interior nos dice basta, hasta aquí hemos llegado, y todo comienza a recuperarse, pues en el equilibrio se glorifica su aparente enredo. Y sin embargo, estemos o no desnudos, solo en el paisaje que se abre de verdad al mundo se anuncia su propio remedio, se vislumbra el milagro.

© Fotografía: Raúl Fijo, 2021.

El Corredor Mediterráneo, nº 987, 22 de diciembre de 2021.


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